Racismo y estereotipos: empresas argentinas proponen un cambio

Blancaflor, la icónica harina creada por la empresa Molinos, cambió su famoso logotipo en el que aparecía una cocinera de piel negra  y abrió el debate sobre los estándares culturales a los que la sociedad está acostumbrada. Además del revuelo que se armó en las redes sociales, María Rachid, dirigente del área de Derechos Humanos y que supo ser vicepresidenta del Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (INADI), brindó a Pirámide Invertida su parecer sobre la situación.

La marca rediseñó su imagen y llegó a ser tendencia en las redes sociales por las cuestiones relacionadas al racismo, a la discriminación y al hecho de que poco a poco las empresas se adaptarán a estos nuevos cambios culturales que deben reflejarse en la comunicación. “El cambio de logotipo responde a una toma de conciencia por parte de la sociedad. Han habido denuncias de personas que se sintieron afectadas y de organizaciones que se expresaron con respecto a este tema”, expresó Rachid. 

De hecho, de las 26.975 denuncias recibidas por el INADI, el 3,7% están relacionadas con el racismo, mientras que y el 1,8% están vinculadas estrictamente con el color de piel. “El Estado también entendió la situación y supo identificar que ese logotipo expresaba un mensaje segregacionista de una realidad también racista. Posiblemente, mucha gente no entraba en razón y hoy sí”, añadió la especialista.

En adición a esto, Rachid tocó la temática de los cambios que van sufriendo las diferentes generaciones que habitan en el país: “Lo que hace unos años era natural, como por ejemplo, hablar de un crimen pasional cuando se referían a un femicidio, hoy es inaceptable. Creo que esto responde a una profunda toma de conocimiento por parte de la sociedad sobre la situación”.

El cambio que realizó la empresa Molinos destapó una realidad poco comentada en el país y que llamó la atención de muchos usuarios en las redes sociales: los estándares a los que la población estaba acostumbrada. Varias marcas fueron apuntadas por el hecho de tener conceptos que hacen alusión a las personas de tez negra: Café La Morenita y Nestlé con sus chocolates “Bananita Dolca” -en el cual se muestra prácticamente la misma imagen del mencionado en el titular- son algunos ejemplos destacados.

“Si queremos mejorar como sociedad, siempre tenemos que estar revisando todo. No solamente los logos y mensajes discriminatorios que fueron naturalizados en nuestra cultura, hay muchas cosas por analizar”, dijo Rachid sobre la problemática, y además hizo énfasis en que las personas deberían cuestionarse la forma en la que se expresan y en los modismos que la comunidad tiene adaptado como algo «normal».

Racismo: la historia de nunca acabar

En los últimos años los actos discriminatorios o comentarios racistas en el fútbol han hecho que tanto la Federación Inglesa como gran parte del continente europeo estén muy susceptibles. Tal como el caso reciente de Edinson Cavani que, por una expresión de agradecimiento y cariño con un jugador, terminó involucrado en un escándalo diplomático luego de su frase “gracias, negrito” donde sufrió una sanción, tanto económica como deportiva, por considerarla ofensiva.

Este hecho enfrentó dos posturas frente al tema con tintes antropológicos. Por un lado, los usos y costumbres del país de origen del jugador, en el que términos como el utilizado son moneda corriente en el Río de la Plata para dirigirse de forma amigable y afectiva a alguien y, por el otro, el repudio propio de un continente desgastado por la xenofobia y el racismo.

Pensar a la discriminación en el fútbol como algo netamente deportivo, propio de las pulsaciones con que se juega un partido, es una decisión simplista que ubica al deporte como algo paralelo a lo que sucede en una sociedad; cuando en realidad en más de una ocasión ha dado muestras fehacientes que la atraviesa de manera transversal.

Hacer uso de las diferencias raciales o étnicas y convertirlas en insulto, es una práctica que las diferentes ligas del mundo repudian y han aplicado diversos tipos de sanciones para aquellos que lo practiquen. Otro reflejo de que el fútbol intenta ser espejo de las demandas de una sociedad que con el paso del tiempo hace más hincapié en educar en base a la diversidad.

Aunque el problema del racismo parecía haber sido superado en Europa, recientes sucesos como la emisión de sonidos simiescos contra jugadores negros, cánticos antisemitas e incluso la utilización de eslóganes y símbolos racistas de la extrema derecha parecen mostrar lo contrario. En este sentido la alarma parece haberse disparado nuevamente en el continente.

Desde la UEFA y las distintas ligas europeas siempre se intenta concientizar a las aficiones bajo la palabra “Respect” y desde las figuras de los grandes cracks. De hecho, futbolistas como Leo Messi, Cristiano Ronaldo, Pogba, Sergio Ramos o Lewandowski han colaborado en distintas iniciativas para inculcar en la sociedad. Si bien el propósito se entiende, la pregunta es ¿Qué impacto tiene dentro de las canchas?

Europa tiene un serio problema con el racismo. Uno de los mayores obstáculos a nivel mundial sigue presente en las gradas del viejo continente y, a pesar de las habituales campañas de todos los estamentos futbolísticos y, con más canales de comunicación que nunca, es un obstáculo que sigue sin superarse.

Ante repetidos casos de discriminación, inevitablemente surge la pregunta de cuáles son las causas de tan lastimoso acto. El desconocimiento o, simplemente, los prejuicios son motivos suficientes para usar las diferencias como insulto o agravio. Lo que ocurre en las calles se refleja en las canchas. El fútbol actúa como una vidriera más, que muestra en primera plana los condicionamientos de la sociedad que, aunque hayan pasado siglos, sigue sesgada por los prejuicios.

Las campañas llevadas a cabo han sido una herramienta para el desarrollo en el marco del racismo y el deporte en general, incidiendo sobre algunas de las principales dificultades con las que se enfrentan a la hora de intervenir en este caso.

Nada justifica que un jugador de fútbol reciba palabras, insultos o burlas que puedan ir en contra de su identidad, con el fin de afectarlo o desconcentrarlo del partido y mucho menos decir que es “parte del folclore” ya que numerosos casos han demostrado el impacto que esos dichos pueden tener en quien las recibe.

 

“Es más fácil desintegrar un átomo que un prejuicio”. Albert Einstein.

 

 

Bruno Mariano, Calabrese Marcos, Gaetán César.

Nueva muerte por racismo en Estados Unidos

Ni siquiera el confinamiento obligatorio por la pandemia del coronavirus ha podido frenar las duras y mortales acciones de la policía estadounidense en contra de personas de color en los últimos meses.
El centro de este conflicto se encuentra en el país del norte, donde ya se registraron tres casos de violencia desde  marzo de este año. Uno es el de Daniel Prude de 41 años, el cual falleció una semana después de un encuentro violento con oficiales de policía que lo esposaron y le colocaron una capucha para apretarle la cabeza contra el pavimento hasta dejarlo en estado inconsciente.
A fines de agosto pasado el caso de Jakob Blake, fue conocido tras tirotearse con un supuesto integrante de una milicia en Wisconsin. Este hecho derivó en que el equipo de NBA, Milwaukee Bulks, no se presentara en un partido de playoffs y a su vez que otros cinco partidos de esa semana se cancelaran en modo de protesta.

Esto generó que la justicia social volviese a estar en la portada de múltiples diarios alrededor del mundo y que el propio presidente Trump hablara del tema. Otros deportes se sumaron a la causa de la NBA, tales como la MLS y la MLB. En el caso del fútbol se suspendió una fecha completa del campeonato luego de que tomaran la iniciativa el Inter de Miami y Atlanta United en su partido horas después de la decisión de los Bucks. En el beisbol fueron algunos partidos los que no se jugaron a medida que los equipos se ponían en mutuo acuerdo de posponer el encuentro.

Varias protestas se realizaron alrededor de todo el país estadounidense por la muerte de afroamericanos a manos de la policía. La más mediática fue la que se produjo en la capital del país, Washington, la cual se encontraba prevista desde hace varios meses en conmemoración al discurso de Martin Luther King Jr. con el nombre de “Quítanos la rodilla de encima” en referencia al caso que más impacto tuvo de los tres que ocurrieron durante la cuarentena, el de George Floyd quien

EE. UU.: miles protestan en Washington contra el racismo | El Mundo | DW | 28.08.2020
Miles de personas asistieron a la manifestación realizada en Washington en contra del racismo.

fue víctima de la policía de Minneapolis al estar con la rodilla de un oficial en su cuello durante largos minutos hasta quedar inconsciente y ser trasladado en una ambulancia. Esta marcha tuvo fecha el pasado 28 de agosto, un día después del tiroteo a Blake lo que generó que los familiares de la víctima sean oradores en la protesta junto a los parientes de Floyd.

A pesar de que los hechos han sucedido en el país norteamericano se produjeron manifestaciones en diversos países del mundo por la muerte de George Floyd.

En Argentina un grupo de manifestantes protestó y pidió justicia por la víctima de racismo expresando solidaridad con el pueblo estadounidense. Esta marcha fue convocada por el frente de izquierda del país, las personas se reunieron en el Obelisco, en pleno microcentro, y avanzaron hasta la cámara de comercio de los Estados Unidos.        Los protestantes llevaban mascaras con la cara de Floyd y carteles con mensajes en contra de Trump, la represión, el racismo y el fascismo dando su postura de la situación. En el caso de Europa hubo varios movimientos es distintas ciudades destacadas del continente como Bruselas, Girona y Berlín, en las cuales se produjeron incidentes y disturbios que derivaron en la detención de muchas personas. La movilización también se hizo presente en tierras australianas, pero la justicia falló a favor de suspender las marchas por motivo de mantener la integridad sanitaria de las personas.

Estos hechos que ocurrieron durante los meses de confinamiento son tres más que se adjudican a la oleada de abusos de policías blancos contra personas afroamericana y la voz contra el racismo cada vez se eleva más y se expande por todos los puntos del planeta. Cada vez son más las personas en contra del gobierno de Trump y sus decisiones frente a estas situaciones delicadas. EL 3 de noviembre se llevarán a cabo las elecciones presidenciales, habrá que ver que impacto tiene este tema dentro de las mismas.

Bruno Leoni.

Tengo un sueño…

Tan solo unos 60 años atrás, EE.UU era un país sumamente racista. La libertad, los derechos y el “sueño americano” solo eran posibles para los blancos, mientras que los afroamericanos eran considerados como inferiores y tratados como tal.

La segregación racial estaba impuesta socialmente en todos lados, escuelas, universidades, restaurantes y cines a los que solo podían entrar blancos o tenían una cierta prioridad; también habían baños separados o exclusivos para blancos y transportes “públicos” en los que los afroamericanos no tenían ni derecho a sentarse. Los crímenes policiales racistas eran abrumadores, con represiones extremas que llegaban incluso a la muerte. Los fanáticos “blancos” tenían organizaciones, la más conocida es la “Ku Klux Klan”, una organización racista, xenófoba, homófoba, antifeminista, anticomunista, anticatólica, islamofóbica y terrorista, la cual quemaba las casas e iglesias de los afroamericanos.

Este contexto llevó a los afroamericanos a luchar por la igualdad y sus derechos como ciudadanos americanos. Ya que el color no define la esencia de las personas, ni sus capacidades, ni nada. Se habían creado varios movimientos, algunos pacifistas, inspirados en Mahatma Ghandi y otros que consideraban responder a la violencia con más violencia, capitaneados por Malcolm X.

Las manifestaciones que realizaban eran reprimidas rápidamente y solo terminaban con afroamericanos presos o muertos. Esto hizo que los distintos movimientos se unieran entre sí, organizando para el 28 de Agosto de 1963 la “Marcha sobre Washington”, en la cual aproximadamente 250 mil personas (75% afroamericanos) se manifestaron pacíficamente, de lo cual se dudaba, por eso fueron enviados 5.900 policías para preservar la seguridad.

Uno de los líderes que movilizó a la comunidad pacíficamente fue Martin Luther King Jr. Un joven pastor, nacido en 1929 en Atlanta, el cual se recibió en Teología, en la Universidad de Boston. Él llevaba años luchando contra el racismo, su primera acción conocida fue el boicot que realizó durante aproximadamente un año contra la segregación en los transportes, luego de que una modista, Rosa Parks, fuera multada y arrestada por sentarse en un lugar reservado para blancos. Años después, aprovechó una sentada espontánea de estudiantes afroamericanos en Birmingham, Alabama, e inició una campaña de alcance nacional, tras la cual lo arrestaron.

La marcha sobre Washington tenía como destino final al Monumento a Lincoln, el presidente que cien años atrás había abolido la esclavitud, otorgándole “libertad” a los esclavos. Bajo este Monumento, Martin Luther King Jr. proclamó su discurso más célebre, conocido como “Tengo un Sueño”; en él sintetizó un deseo de igualdad, el cual hoy en día se sigue buscando: “Sueño que un día en las rojas colinas de Georgia los hijos de los antiguos esclavos y los hijos de los antiguos amos serán capaces de sentarse juntos en la mesa de la hermandad. Sueño que mis cuatro hijos pequeños vivirán un día en una nación donde no serán juzgados por el color de su piel”.

Estas palabras le brindaron un gran avance a la lucha de los afroamericanos.; tanto que un año después de este discurso (1964), Luther King fue galardonado con el Premio Nobel De La Paz. Este reconocimiento causó un gran revuelo entre los blancos que se sintieron ofendidos, y en vez de cambiar su forma de pensar y actuar, siguieron siendo iguales o incluso más violentos.

En 1968, cuatro años después de su discurso más recordado, a sus treinta y nueve años, en el motel Lorraine de Memphis, Luther King fue asesinado tras recibir una bala en su cabeza. Este hecho causó un gran revuelo en toda la comunidad, la que ya no quiso actuar pacíficamente y acudió a la violencia, desatando la mayor ola de saqueos, disturbios e incendios en la historia de EE.UU.

En la actualidad, tras un gran avance en cuanto a la igualdad, un cambio en la mentalidad de varias personas, la asunción del primer presidente afroamericano y una elección presidencial en la cual hubo más votantes afroamericanos que blancos por primera vez, el racismo en EE.UU sigue estando vigente.

La fácil conexión con el mundo ayuda a exponer la brutalidad policial que ocurre en EEUU, la cual asesina a sangre fría y sin pudor alguno a personas de la comunidad afroamericana; también, se televisa para todo el mundo a un presidente con rasgos nacionalistas que prefiere mirar para otro lado ante hechos racistas y/o clasistas; y, por último, se exporta vía satélite, la imagen de una sociedad racista que, sin manifestarlo como hace 60 años, en su interior sigue odiando y creyéndose superior a los afroamericanos.

 

Foto: Biografiasyvidas.com

Matías Pérez Carballo.

 

 

Los Washington Redskins analizan cambiar su nombre por acusación de racismo

El equipo de fútbol americano Washington Redskins fue protagonista en los últimos días tras decidir poner en revisión su histórica denominación luego de recibir un gran número peticiones de quienes la tildan de racista. Esta decisión fue impulsada por la presión de diferentes movimientos sociales, inversores de la franquicia, patrocinadores y demás.

En tiempos en los que en Estados Unidos se realizan movilizaciones y campañas en contra del racismo, se suma un nuevo reclamo que, en este caso, salpica al mundo del deporte.

Las protestas en contra de los Redskins no son ninguna novedad. Desde 1933, cuando por aquél entonces se denominaban Boston Redskins, se ha solicitado en innumerables oportunidades el cambio de nombre ya que éste ofende a los nativos americanos. «Piel roja», en su traducción al castellano, es un término racista que denuesta a los pueblos indígenas de América, categorizándolos según el color.

Tras negarse por un largo tiempo a modificar el nombre, el propietario de la franquicia, Dan Snyder, finalmente cedió ante la presión social y gubernamental y decidió ponerlo en revisión. También fue apoyado por el actual entrenador del equipo, Ron Rivera, quien se comprometió a inmiscuirse en la búsqueda de nuevos nombres.

Esta decisión fue tomada luego de que varios patrocinadores del equipo amenazaran con modificar los acuerdos, lo cual afectaría fuertemente a la franquicia. Uno de ellos fue FedEx, sponsor principal y el cual le ha puesto su nombre al estadio. «Hemos comunicado al equipo en Washington nuestra solicitud de que cambie el nombre del conjunto», esgrimió la compañía norteamericana a través de un comunicado. FedEx acompaña al equipo desde 1999, año en el que desembolsó un monto cercano a los 205 millones de dólares por los derechos del nombre en el estadio FedEx Field, ubicado en Landover, Maryland. Además, el director general de la empresa, Frederick Smith, es dueño minoritario de los Redskins. Smith, junto a los empresarios Robert Rothman y Dwight Schar son propietarios del 40 por ciento del equipo e intentaron contratar a una firma de inversiones para buscar posibles compradores, ya que no están para nada conformes con esta situación. Por otra parte, también hay peticiones para que otros patrocinadores, entre ellos Nike, dejen de tener relación con la franquicia.

Pero las controversias sociales y comerciales surgidas a raíz de los reclamos no son las únicas. A éstas se les sumaron las discusiones y contraposiciones por parte de los políticos. El gobernador de Maryland, Jerry Hogan, se pronunció a favor del cambio de denominación de los Redskins. «Creo que este momento es probablemente el correcto (…) me alegra que estén teniendo esta discusión. Creo que el nombre se cambiará», lanzó en una entrevista realizada por la cadena NBC.

En la vereda opuesta a este discurso se paró el siempre polémico Donald Trump. El presidente estadounidense, que por estos días se encuentra en el ojo de la tormenta tras ser constantemente sindicado como racista, expresó sus ideas en su cuenta de Twitter, una red a la que suele acudir habitualmente para exponer sus pensamientos. Criticó duramente a los Washington Redskins y a los Cleveland Indians, acusándolos de ser «políticamente correctos». Justificó esta postura explicando que son «legendarias franquicias deportivas». Como si fuera poco, en el acotado espacio que ofrece la red social para explayarse, también aprovechó para burlarse de la senadora de Massachusetts, Elizabeth Warren, quién tiene ascendencia nativa americana.

En medio de este terreno sinuoso, la estatua del ex dueño de los Redskins, George Preston Marshall, fue removida de las afueras del RFK Stadium. Marshall, quien en los primeros años de la década del 30 desembarcó en el equipo, era públicamente conocido por implementar prácticas racistas y negarse a incluir jugadores afroamericanos en sus equipos. Luego de varios años sin contratar jugadores negros, recién en 1962 ablandó su postura y accedió contratar deportistas afroamericanos, debido a las presiones que le imponía Stewart Udall, Secretario del Interior.

La remoción de la estatua fue llevada a cabo por Events DC, la empresa encargada del RFK Stadium. Por el lado de los Washington Redskins no se emitió comentario alguno, teniendo en cuenta que el RFK ya no es de su pertenencia.

Foto: NFL.com

Iván Molina

 

 

 

 

Bill Russell y su dura lucha contra el racismo

Bill Russell fue la primera gran figura afroamericana en un tiempo donde aún faltaba un par de años para que quedara totalmente prohibida la segregación racial. Boston es una ciudad con gran inmigración irlandesa, una profunda fe católica y un marcado conservadurismo. Y eran muchos los que no toleraban a Russell. Le hacían la vida imposible. Cuando el pivote decidió mudarse a un suburbio de la ciudad (Reading), le costó comprar una propiedad. Y cuando lo hizo, en 1957, era el único afrodescendiente del pueblo. Los ataques eran constantes. No hacia él, porque medía 2m10, tenía un físico portentoso y la policía lo custodiaba, sobre todo cuando manejaba hacia Boston. Pero sí a su casa. Le rompían vidrios y puertas. Buscaban intimidarlo, callarlo. “Sólo jugá al básquet, negro”, le exigían. Hasta que un día atravesaron un límite. Entraron a su hogar, le destruyeron los trofeos y defecaron en su cama.

El quinteto de los Celtics

Hace 60 años así lo trataban en la ciudad donde debía ser ídolo. Sólo, entonces, hay que imaginar lo que habrá sufrido en su ciudad natal, Monroe, Louisiana, donde el racismo era un abominable acoso diario. Sus padres buscaron inculcarle al pequeño Bill la importancia de la educación y la cultura como forma para superar la discriminación. Todavía eran tiempo de absoluta segregación racial. Había restaurantes, comercios, escuelas, medios de transportes y hasta leyes para blancos. Y otras, claro, para negros.

Bill todavía no entendía el juego del básquet y carecía de recursos para anotar. Pero, claro, conforme a su personalidad y mentalidad, trabajó en su juego hasta convertirse en un decente pivote. Muy pocas universidades mostraron interés en él. Quizás el único que vio que Russell podía tener un impacto en el juego fue el entrenador Hal De Julio y le ofreció una beca en la Universidad de San Francisco. Russell se arrojó encima de esa oportunidad. Era la chance de jugar pero, a la vez, de estudiar, algo que amaba y creía que podía alejarlo de la pobreza y el racismo.

Con Russell, los Dons terminaron de armar un equipazo. Llegaron a tener una racha de 55 triunfos seguidos y lograron dos títulos nacionales de la NCAA, en 1955 y 1956. Ese impacto universitario permitió que los Celtics lo eligieran en el puesto N° 2 del draft de la NBA de 1956. Pero, como sería una constante durante su carrera, el éxito deportivo no lo alejó del racismo, del desprecio de los blancos. Sobre todo cuando el equipo viajaba para jugar de visitante, donde era obligado a dormir en cuartos de limpieza o directamente no era recibido en hoteles.

Bill Russell en acción

Aquellas experiencias lo fortalecieron. Russell se convirtió en el bastión principal de aquellos míticos Celtics, que ganaron 11 titulos en 13 años, y revolucionó el juego. Se trató de un pivote de 2m10 con una versatilidad única que cambió la forma de dominar. Russ era capaz de defender casi todas las posiciones gracias a un arsenal que incluía envergadura, agresividad, determinación, inteligencia y mucha capacidad atlética.

Sin embargo, el reconocimiento no llegó ni siquiera en la ciudad donde brillaba. Los créditos iban hacia Bob Cousy, el base blanco. A aquel Boston lo llamaban de “Cooz’s team”. Poco se nombraba a Russ. El pivote negro vivía a la sombra de su compañero. Alguien que, con el tiempo, se dio cuenta que no había hecho lo suficiente y se sintió culpable. Tan mal se sintió Bob que, a los 85 años, le escribió una carta con una profunda autocrítica y un solo pedido.“Sé que vos y yo no fuimos grandes compañeros. Pero viendo para atrás creo que tendría que haber hecho mucho más. No fui consciente de lo que estabas sufriendo. Sé que todo esto llega tarde. Pero al menos puedo pedirte: perdóname, Bill”, escribió.

Bob cousy y Bill Russell en un abrazo historico

Russell vivió un infierno en Boston. Tampoco se quedó callado. Y, de a poco, pese a lo difícil de la situación, se fue transformando en líder contra la desigualdad racial.

Tanta bronca generó que él también empezó a odiar a una ciudad, en vez de tenerlo como ídolo, lo veían como un enemigo. Un sentimiento que él no ocultaba. «Preferiría estar en una cárcel de Sacramento antes que ser alcalde de Boston. Es un nido de racistas», dijo alguna vez.

Para la comunidad afroamericana, en cambio, fue un ídolo, un referente, un líder. Porque en al momento culmine de su carrera, en vez de bajar su voz, Russell la subió. Utilizó su status de estrella nacional en la luchar contra la desigualdad. Fue protagonista del movimiento que empujó hacia la promulgación de las leyes que terminaron con la segregación racial en 1965.

Marcelo Janin

Unidos por una misma causa

A pesar de las rivalidades en los deportes y en las competencias, muchas estrellas americanas se han unido con un mismo objetivo: combatir el racismo. Luego del asesinato de George Floyd, el mundo cambió y se está rebelando contra la discriminación que sufren muchas personas por su color de piel. Figuras como LeBron James, Serena Williams y Stephen Curry, entre otros, demostraron su desprecio hacia estas actitudes, y se unieron a las protestas que están ocurriendo en todos los estados del país norteamericano.

El alero de los Lakers lanzó una contundente pregunta en sus redes sociales: «¿Por qué Estados Unidos no nos quiere?». Una reflexión que viene a raíz de la discriminación que sufre parte de la comunidad afroamericana desde hace mucho tiempo, pero a la cual esta vez se ha dicho ‘basta’. James está siendo muy crítico y se está volcando con la causa tras el asesinato, poniendo cada día publicaciones referentes al caso de Floyd u otras relacionadas.

Por otro lado, la tenista Coco Gauff se ha preguntado en Twitter si ella será «el siguiente nombre» tras un listado de personas de raza negra que han sido asesinados en Estados Unidos por la policía. Mientras que su colega Serena Williams publicó en sus redes sociales un vídeo con un mensaje corto y conciso, invitando a reflexionar sobre la forma en que la gente no empatiza.

Además de los mensajes y vídeos, muchos deportistas se unieron a las marchas y protestas contra el racismo. En este último caso, podemos destacar a los jugadores de los Golden State Warriors Stephen Curry y Klay Thompson, los cuales acompañaron por las calles de Oakland a la gente que se está manifestando en contra de la discriminación. Cabe destacar que varios jugadores de la NBA han marchado en diferentes lugares, como Enes Kanter, de los Celtics, quien lideró las protestas en Boston.

Iñaki Sola

Organizaciones sociales en el país se sumaron al grito mundial en contra del racismo

Estados Unidos se encuentra en una lucha que parece no tener fin tras la muerte de George Floyd de 46 años, un afroamericano que fue víctima del racismo por parte de un policía. Este suceso produjo un masivo rechazo por la sociedad estadounidense, que salieron a manifestarse en las calles en más de 10 estados en contra del racismo y el abuso de poder por parte la policía.

Argentina no se quedó en silencio y el Partido de la Izquierda, junto al grupo “Nuevo Mas”, salieron a manifestarse en contra de los hechos. La solidaridad se pudo ver reflejada en las calles porteñas, que marcharon desde el Congreso hasta la Cámara de Comercio de los Estados Unidos en Argentina.

Manifestándose tras la muerte de George Floyd por racismo

Antes del cierre, se realizó un acto cuya voz de mando la tuvo el excandidato a presidente, Nicolas del Caño, que manifestó: “Todos los pueblos del mundo tenemos que solidarizarnos con esta lucha del pueblo norteamericano por justicia, contra la represión y por acabar con la policía racista y asesina”.

Organizaciones de derechos humanos, como Amnistía Internacional Argentina, salieron a repudiar los sucesos en sus redes sociales.