Los Masters 1000, una muestra de los altibajos argentinos en el año

Llegó noviembre y se va terminando el calendario tenístico. El Rolex Paris Masters fue el último certamen Masters 1000 y el puntapié para repasar el balance de los representantes argentinos en los torneos de este año. Con actuaciones opacas por parte de algunos y consagratorias por parte de otros, los Masters 1000 fueron un subibaja constante para quienes representan a nuestro país.

Diego Schwartzman, actual número 13 del ranking,  no tuvo su mejor año, y más aún si se lo compara a la performance de 2020. Le costó encontrar regularidad y su mejor actuación en un Masters 1000 fue en Indian Wells, donde alcanzó los cuartos de final, instancia en la que cayó ante el británico Cameron Norrie por 0-6 y 2-6. Además, coleccionó tres terceras rondas (Miami, Cincinnati y Montreal).

Otro argentino que alternó entre buenas y malas fue Federico Delbonis, número 43 del mundo, que como mejor éxito cosechó los cuartos de final en el Abierto de Roma, donde fue derrotado por el estadounidense Reilly Opelka. Asimismo, logró una tercera ronda en el Mutua Madrid Open (instancia donde perdió ante el italiano Matteo Berretini) y una segunda ronda en Montecarlo (donde tropezó ante el español Rafael Nadal). En contraste con esos resultados, se despidió en su debut en Miami, Cincinnati, Indian Wells y París-Bercy.

Por último, en lo que respecta al singles de tenis masculino, aparecen los nombres de Federico Coria y de Guido Pella. El primer mencionado tuvo debut y despedida en todos los Masters 1000 que participó, ya que no pudo superar en ninguna ocasión la primera fase de los certámenes de Miami, Montecarlo, Madrid, Indian Wells y París-Bercy. Mientras que el bahiense, su mejor resultado se dio en Cincinnati, donde el alemán Alexander Zverev lo superó en tercera ronda.

En dobles, Horacio Zeballos tuvo un gran año en dobles junto a Marcel Granollers, su compañero. La dupla conformada por el argentino y el español pudo coronarse en los torneos de Madrid y de Cincinnati, cuando derrotaron primero a la pareja croata Nikola Mektic y Mate Pavic, y luego a los estadounidenses Steve Johnson y Austin Krajicek.

Además alcanzaron las semifinales en Montecarlo (derrota ante Nikola Mektic y Mate Pavic) y los cuartos de final en Roma (perdieron ante el estadounidense Rajeev Ram y el britanico Joe Salisbury).

En el cuadro femenino, la mejor raqueta argentina del momento es Nadia Podoroska, que tuvo una situación similar a la de Diego Schwartzman, ya que venía de un 2020 fantástico, que ilusionó a muchos, y afrontó un 2021 con muchos altibajos. 

En cuanto a los WTA 1000, su mejor participación fue en Roma, donde alcanzó la tercera ronda (cayó ante la croata Petra Martic). Luego llegó a segunda ronda en Miami y en Montreal, y se despidió en su debut en Cincinnati.

 

Cameron Norrie, el británico que ya no es una promesa y busca consolidarse

La etapa dorada del Big Three (Novak Djokovic, Roger Federer y Rafael Nadal) parece estar llegando a su fin, y es allí donde nuevos tenistas surgen y batallan para quedarse con el trono que dejen. Daniil Medvedev, Alexander Zverev, Stefano Tsitsipas, Andrey Rublev, Dominic Thiem son algunos de los que figuran como máximos candidatos, y el último domingo hubo un fuerte grito de un tapado, que salió de las sombras y avisó que va a dar pelea.

Se trata de Cameron Norrie. Su padre David, escocés. Su madre, Helen, galesa. Él nació en Johannesburgo, Sudáfrica. Pero a los pocos años de nacer se fue a Nueva Zelanda. Muchas banderas para elegir, se quedó con la de Gran Bretaña, tierra a la que arribó a los 16 años, para comenzar su carrera tenística. De pibe ya era un trotamundos.

Sin embargo, en Inglaterra (más precisamente Londres) no duró mucho y su camino empezó unos años más tarde, en la Universidad Cristiana de Texas, Estados Unidos. Allí empezó a mostrar sus dotes, que lo llevarían a ser número 1 en el ranking universitario, y a conocer a Facundo Lugones, el argentino que desde ese momento hasta la actualidad lo entrena.

En 2017 tuvo su estreno en el circuito ATP ante Horacio Zeballos, compatriota de su coach: le ganó en dos sets, por el torneo de Eastbourne. Y a partir de ese día, no hizo nada más que crecer. El último domingo, cuatro años después y a sus 26 años, se consagró campeón del Masters 1000 de Indian Wells, uno de los torneos más prestigiosos que tiene el circuito, sacando a los Grand Slams, al vencer por 3-6, 6-4 y 6-1 a Nikoloz Basilashvili.  Ya había eliminado a Diego Schwartzman en cuartos de final.

Fue su segunda conquista, tras ganar el ATP 250 de Los Cabos, también este año (o tercera, si se tiene en cuenta el torneo ganado en 2018, en Estoril, Portugal, junto a Kyle Edmund). Y rompió con el maleficio de los británicos en suelo californiano: Greg Rusedski, Tim Henman en dos oportunidades, y Andy Murray supieron alcanzar el partido decisivo, pero sin éxito.

Por eso, el ahora rankeado 16° del mundo aspira cada vez más alto. Y esto no es sólo meterse en el Torneo de Maestros de fin de año (lo juegan los ocho mejores). No, realmente Cameron sueña en grande. “Tiene en su cabeza el 1, nada más”, reveló Lugones, en una nota con Infobae. Condiciones al zurdo no le faltan, personalidad menos. Lo ha demostrado. Pero no sólo debe seguir creciendo, sino saber mantenerse, y a eso apuntará Norrie.

“Mi progreso ha sido bastante constante. No ha sido muy rápido, pero siempre tuve pequeñas mejoras en mi juego, creciendo cada año sin grandes saltos”, manifestó el oriundo de Sudáfrica tras su gesta en Indian Wells.

Más allá de tener estilos de juego distintos, y no ser físicamente parecidos, es imposible no mirarlo y pensar en él como el sucesor de Murray, como máximo exponente del tenis británico. El propio Andy, tres veces campeón de Grand Slam, dos veces medallista olímpico, y uno de los pocos que puso poner en jaque el reinado triple de Roger, Rafa y Nole (incluso supo ser número 1 del mundo), elogió en el pasado a Norrie, cuando este debió jugar de emergencia en la Copa Davis 2018 y consiguió un triunfo ante el español Roberto Bautista Agut, (23° del ranking en ese momento).

“Es una de las victorias más increíbles/resultado/remontadas que he visto en mucho tiempo en una cancha de tenis. Bien hecho por Cam Norrie y todo el equipo”, es lo que había expresado el tenista de 34 años en su momento, que aunque sigue compitiendo, ya está en la recta final de su exitosa trayectoria.

Pensado por él, expresado por su coach argento, y proyectado por los fanáticos del tenis, con el aval de una palabra autorizada como Murray. Cameron Norrie, que ya no tiene edad de promesa, pero sí tiene nivel de realidad, quiere dejar su huella. Ya dio el primer paso, ahora empieza el maratón.

 

Por Sebastian Ueberrhein

Un nuevo récord histórico para Novak Djokovic

No afloja y sigue metiéndose entre los mejores. Como alguien que no se cansa de superarse día a día. Novak Djokovic logró un nuevo récord en la historia del tenis. El tercero de los máximos ganadores de Grand Slam con 17 torneos. Único ganador de todos los torneos ATP 1000, donde logró triunfar en 36 ocasiones y único en conseguir el  Double Golden Master. El serbio cerrará el 2020 como número 1 y pasará a la historia grande una vez más al igualar el récord de Pete Sampras, al finalizar seis veces primero del ranking en 2011 – 2012, 2014 – 2015 y 2018 y 2020. 

A los cuatro años agarró la raqueta y comenzó a deslumbrar con su juego. La primera que se sorprendió fue Jelena Gencic, la ex tenista y leyenda yugoslava. Vio en él dedicación y esfuerzo, y se convirtió en su entrenadora. Años después comenzó a darse cuenta que Novak podía ser un tenista de élite, y para lograrlo, lo llevó con 12 años a Alemania para que desarrolle sus habilidades en la Academia de Pilic en Oberschleißheim, distrito de Múnich. Dos años después debutó internacionalmente y se destacó por haber triunfado de forma individual, grupal y por equipos, logrando ganar los campeonatos de Europa. Con 14 años jugó su primera final de Copa Davis Junior para la República Federal de Yugoslavia. 

Su elasticidad es una de sus virtudes

En el 2005 hizo su primera aparición en un Grand Slam, en el Abierto de Australia, donde cayó contra Marat Safin. Al año siguiente las buenas apariciones en los torneos de Roland Garros y Wimbledon le permitieron escalar posiciones en el ranking ATP acomodándose en el escalón número 40. El título conseguido en el Torneo de Metz lo posicionó entre los primeros 20 por primera vez en su carrera con tan solo 19 años. Su escalada al puesto 10 fue de forma ascendente gracias a los buenos resultados obtenidos en los torneos de Adelaida, en el Masters Series de Indian Wells y en Miami donde supo ser campeón. Y quizá la prueba de fuego que tuvo que pasar para darse cuenta que podía seguir progresando, se dio en la Copa Rogers donde consiguió el récord al ser el primer tenista en derrotar en fila a los tres mejores jugadores del mundo, Andy Roddick (3), Rafael Nadal (2) y Roger Federer (1). La obtención de su primera Copa Masters luego de vencer a  Davydenko le otorgó la posibilidad de cerrar el año como número 3 del mundo. En 2010 consiguió con Serbia levantar la Copa Davis, y al año siguiente se consolidó y llevó al máximo su nivel logrando triunfar a comienzos de año en el Abierto de Australia. En la hierba verde de Wimbledon se consagró ante Nadal y coronó el año derrotando nuevamente al español en el Abierto de Estados Unidos. El serbio se convirtió en el primer tenista en ganarle 4 veces consecutivas. La obtención además de cinco Masters 1000 lo llevaron al serbio a finalizar el año con 13.620 puntos logrando alcanzar la posición 1 del ranking.

Innumerable cantidad de récords rompió, se superó así mismo al obtener una puntuación de 16.785 puntos para lograr el récord. La dura lesión que sufrió en el codo lo sacó del top ten después de 11 años, pero su regreso en 2018 fue más fuerte que nunca, se alzó con el Abierto de Estados Unidos y los buenos desempeños en las finales de ATP le permitieron regresar al puesto número 1. El serbio no solo regresó a la cima del ranking, sino que además se convirtió también en uno de los cinco jugadores en alcanzar las 250 semanas como uno del mundo. Las semanas siguen pasando y Novak sigue en lo más alto, finalizará el 2020 primero e igualará la marca de 6 de Pete Sampras y aunque en semanas consecutivas esté lejos de alcanzar a Roger Federer, el serbio está a 15 semanas de superar el récord histórico del suizo de 310 semanas. Si las cosas marchan como Djokovic espera y nadie logra desplazarlo de ese puesto, el nacido en Belgrado, en el mes de marzo se quedará con el récord.

Federico E. Rozas 

Rafael Nadal, el rey del polvo de ladrillo

Rafael Nadal es sin dudas un deportista de alto rendimiento hace ya muchos años y eso lo llevó a ser el único tenista de la historia en estar primero en el ranking ATP en tres décadas diferentes. El español es considerado el mejor tenista de todos los tiempos en polvo de ladrillo siendo el jugador que más veces ganó el Torneo de Roland Garros, en 13 ocasiones. Con la particularidad que cada vez que ganó el torneo, lo repitió en los años siguientes, los primeros cuatro de forma consecutiva comenzando en el 2005 hasta el 2008. Un bache en el año 2009 para volver a ser pentacampeón consecutivo desde 2010 hasta 2014 y sus últimas tres consagraciones también de manera correlativa en 2017, 2018, 2019 y 2020. 

El tenista nacido el 3 de junio de 1986 en Manacor acumula sorprendentes récords en la superficie de tierra batida, entre ellos los 60 trofeos obtenidos que alcanzan un total del 69% de todos sus títulos, teniendo además una altísima efectividad de victorias que superan el 91 por ciento. No solo eso, sino que además Rafa, como lo llaman sus seres más cercanos, disputó 102 partidos en el Torneo de París de los cuales ganó 100 y perdió tan solo 2. Muestra una superioridad en la tierra parisina que pocas veces se vio, es tan amplio el dominio que tan solo dos adversarios tuvieron el honor y el orgullo de ganarle en dicha superficie, el sueco Robin Soderling y el serbio Novak Djokovic. Cuenta también en su palmarés con una extensa racha de 81 victorias seguidas entre 2005 y 2007, dejando muy por debajo al legendario Guillermo Vilas con 53 triunfos consecutivos.

Nadal quebró el record de Vilas « Diario La Capital de Mar del Plata

No es casualidad que acumule tantos títulos y tantas victorias, es esfuerzo y dedicación desde muy joven. Supo ser perseverante ante cada lesión, castigó su cuerpo muchas veces a lo largo de su carrera, y seguramente le pase factura a futuro porque son secuelas que no podrá omitir y tendrá que saberlas llevar. Pero sin duda alguna para Nadal es el costo que tiene que pagar por su lucha con el fin de convertirse en uno de los mejores tenistas de la historia. Y en su lucha también arrasó con cuanto jugador se le cruzara, un total de 62 rivales en el polvo de París, pero con la particularidad de que no solo venció a los más accesibles, sino que derrotó una y otra vez al mismísimo Roger Federer en seis ocasiones, al igual que a Djokovic. Pero el número se sigue reduciendo aún más, es que pocos son aquellos que pudieron ganarle algún set al hombre de Baleares: fueron únicamente 15 jugadores, entre ellos Dominic Thiem en la final de 2019. Y en el último escalón el número se reduce a tan solo 2 jugadores que le han podido forzar un quinto set al sensacional Nadal, el norteamericano John Isner y Djokovic.

A sus 34 años, Nadal consiguió levantar el trofeo de 20 torneos de Grand Slam, los trece Roland Garros, cuatro Abiertos de Estados Unidos, dos veces Wimbledon y una vez el Abierto de Australia. Campeón olímpico de forma individual en Pekín 2008 y también en dobles en Río de Janeiro 2016. Además, fue campeón de la Copa Davis con España en 5 ediciones distintas.

Hijo de Ana María Parera y Sebastián Nadal y hermano mayor de María Isabel, Rafa se crió en una familia de deportistas, un tío futbolista y el otro tenista, más precisamente Toni Nadal, que fue quien lo hizo dar sus primeros golpes con la raqueta a sus tres años de edad. Practicaba tenis y fútbol en simultáneo y a los 12 años su padre lo impulsó a tomar la decisión por cual de ellos se inclinaría, posterior a eso, el resto es historia.

Federico E. Rozas 

Foto: Reuters