Marcelo “El Toro” Domínguez: “Mi vida empieza y termina en el gimnasio”

Marcelo Domínguez, campeón del mundo en la categoría crucero entre 1995 y 1998 del Consejo Mundial de Boxeo, con cinco defensas exitosas, repasa a la distancia una carrera exitosa y un presente también ligado al boxeo. En diálogo con Pirámide Invertida, el Toro se sube al ring y responde todo.

¿Cómo fueron tus inicios en el boxeo?

Me inicié en el boxeo para estar bien físicamente, quería bajar de peso. Fui con unos amigos a un gimnasio donde empecé a practicar boxeo. La cuestión es que me enganché y no lo largué más. Tenía 15 años.

¿Quién te apodó “El Toro”?

Me decían así casi todos en el gimnasio donde hacíamos la preparación física, más que nada por la forma que tenía de trabajar ya que entrenaba. En realidad, empezó llamándome así uno de los chicos. Un viernes que estábamos jugando a la pelota, choqué con él y voló como 20 metros. Se enojó y me empezó a decir: “para, venís corriendo como un toro, sos un animal”. Todos se rieron y ese fue el bautismo, a partir de ahí ya quedó.

¿Qué se siente haber sido campeón del mundo?

Es difícil decir qué se siente. Creo que desde que empecé a boxear me preparé para ser campeón del mundo, es decir, me hice la idea de llegar a hacer algo y lo logré. Si vamos a lo superficial, te sirve para mucho, te abre puertas. Para mí fue algo natural.

¿Creés que supiste manejar las mieles del éxito?

Se va aprendiendo. El problema es cuando te equivocás, cuando te confundís vos como persona. Yo creo estar bien parado, sé quién soy, lo que tengo que hacer y cómo debo manejarme. Siempre fui igual, nunca cambié, eso jugó a mi favor.

¿Qué te ha enseñado la derrota en el ring?

Se aprende a mirar las cosas desde otro ángulo. No reniego de mis derrotas ya que en ese momento hice lo que pensé que estaba bien. Cuando las cosas no salen, uno aprende a mejorar y a entender que debe cambiar algunas cuestiones.

¿Eras de tener cábalas cuando boxeabas?

No, para nada. No soy cabulero ni creo en la mala suerte. Soy sencillo en ese sentido.

¿Cuál creés que fue la mejor pelea de tu carrera?

Pondría a la de Nikolai Valuev por lo que me pasó a mí internamente con esa pelea. Me agarró en un momento de mi vida en el que ya me quería ir, donde no me había entrenado al 100% y me enfrentaba a un grandote de 2,18 metros. Aún así, perdí el combate porque me lo robaron.

¿A quién seguís hoy por hoy en la categoría crucero?

Sinceramente, a nadie, ni siquiera sé quién es el campeón actual. Hoy por hoy estoy alejado del tema y de lo que es el boxeo profesional ya que me volqué más al amateurismo. Además, a pesar de que peleé en esa categoría no soy de mirar mucho.

¿Qué implicó y cómo fue el cambio de categoría a pesado? ¿A qué respondió?

Yo estuve mucho tiempo sin cuidarme, por la edad y porque pensaba que ya no iba a pelear más. Pero decidí volver. Por ahí si lo hacía en crucero no iba a estar cómodo físicamente y por eso retorné en pesado.

Volviste a combatir en 2013 tras seis años de inactividad, ¿por qué?

Es cierto, tuve un doble retiro. Creo que volví un poco para matar el indio que me quedaba adentro, había un resto que tenía que sacar. Y lo agradezco porque hoy por hoy no tengo la más mínima gana de subirme a un ring. También llegó el momento del adiós porque estaba cansado de lastimarme. Cuando tuve una quebradura en la mano y me tuvieron que poner unos clavos dije basta.

¿Qué es Atlanta Boxing Club para vos?

Soy una persona que está agradecida al club porque me abrió las puertas desde primer momento sin pedirme nada a cambio. La verdad que hoy es parte de mi casa, ahí emprendí mi sueño de entrenar a jóvenes.

¿Qué es lo que más te gusta de entrenarlos? 

Los entreno desde hace muchísimo tiempo, desde 1998. A mí me gusta más la parte de corregir tácticamente que la de enseñar. Me da más satisfacción agarrar boxeadores que tengan errores y pulirlos. Muchos suelen decir que boxeador no se hace sino que se nace, y yo soy una persona que piensa totalmente lo contrario.

¿Qué es lo más importante que buscás transmitirles?

Más que transmitirles algo, hay que calmarlos, enseñarles que todo tiene su tiempo. Tenemos que llevarlos de a poco e inculcarles que no todo pasa por si sos un buen boxeador o no. Eso se consigue con entrenamiento y constancia, por otro camino no se logra.

Editaste un libro en 2011 sobre tus memoria deportivas, ¿cómo fue ese proceso?

La verdad que fue algo muy lindo, hacer algo así es maravilloso, sobre todo porque la mayor parte de la gente que vio las peleas no sabe en qué situación estaba uno en el momento de subir al ring. El claro ejemplo es cuando combatí con una costilla rota. El público no conoce los entretelones y por ahí se crean su propia película.

¿Qué significó el haber terminado el secundario a tus 48 años?

Sí, lo terminé hace poco. Comencé a estudiar en el 2016 y por suerte lo pude concluir. La verdad que me enganché y ahora estoy tratando de hacer otras cosas referidas a lo deportivo para continuar con el estudio. He hecho cursos y dado charlas en la Asociación Argentina de Psicología del Deporte, por ejemplo.

Dijiste una vez: “Las puertas de mi gimnasio están abiertas para todos los que quieran ser alguien”. ¿Quién es Marcelo “El Toro” Domínguez?

Un hombre que logró ser alguien. A mí el deporte como profesión me ayudó muchísimo, además de la gente de mi entorno y mi familia. Creo que todas estas cosas fueron y son muy importantes. Mi vida empieza y termina en el gimnasio.

 

Por Juan Jarupkin y Andrea Rojas 2do “A”

Brian Arregui: “La medalla es un premio al sacrificio”

La última medalla de oro que el boxeo supo cosechar había sido la de Pascual Pérez en Londres 1948. Hoy, y luego de siete décadas, en los puños de Brian Arregui dicha sequía terminó luego de un largo recorrido de entrenamiento y concentración. Asimismo, tanto Mirco Cuello como Victoria Saputo, los otros dos púgiles del equipo nacional, alcanzaron la de bronce al derrotar por unanimidad al también marroquí Abdessamad Abbaz y a la australiana Emma Lawson respectivamente.

Tres representantes y tres medallas para un saldo más que prometedor para el boxeo argentino.

-¿Cómo fue el proceso preparatorio a los Juegos? ¿Cuánto llevó y qué implicó?

-La verdad es que desde enero que estuve concentrado en el CENARD hice mucho sacrificio para dejar a mi familia en Villaguay (Entre Ríos). También venía teniendo competencia en el exterior para prepararme de la mejor manera. Pero bueno… hace cuatro años comencé a realizar este proyecto, y por suerte se vio reflejado lo fuerte que trabajé para lograrlo.

 

-Imagino que habrá sido difícil estar tantos meses lejos de la familia, ¿cómo sobrellevaste ese momento?

-Sí, obviamente. Más de una vez me quería ir a mi casa, pero tenía bien en claro el objetivo y lo que anhelaba ganar. Me puse firme en lo que quería y por eso pudimos sacar la medalla de oro.

 

-¿Quién es Darío “Chanchito” Pérez para vos?

-Es mi entrenador, pero más que eso es «mi papá». La verdad que estoy muy agradecido con él, ya que desde los nueve años fue quien me formó en esto. Y bueno, todos mis logros se los dedico a él.

 

-¿Cómo te iniciaste en el boxeo?

-Gracias a mis primos, ya que uno de ellos es boxeador y un día me dijo que lo acompañe a entrenar. Desde ahí me empezó a gustar y hasta el día de hoy no he dejado. Primero comencé en Barrio Sud y después me fui a Salud Pública, donde siento que allí aprendí todo.

 

-¿Tenés cábalas antes de subir al ring?

-No. Solamente le pido a Dios y a mi padre que desde el cielo me protejan arriba del ring. Después, cuando vuelvo a Villaguay, mi mamá me da un beso y me hace la señal de la cruz.

 

-¿Qué te enseñó el boxeo?

-Gracias al boxeo he conocido mucha gente y he podido hacer varias amistades. Antes de ser boxeador no conocía ningún lado, hoy gracias a este deporte he podido realizar un montón de cosas, como mi casa. Ahora vamos a intentar seguir por este camino.

 

-¿Qué es el boxeo para vos?

-Es gran parte de mi vida, porque casi la mitad de la misma se la dediqué al boxeo, y estoy muy agradecido con eso. Sin dudas, es mi otra mitad.

 

-¿Creés que haberte enfrentado al uzbeko Jakhongir Rakhmonov en dos oportunidades te benefició?

-La verdad que es un boxeador muy fuerte, con mucha resistencia y pega muy duro. Nosotros ya lo habíamos visto pelear en el Mundial y nos tocó enfrentarlo en la primera pelea. Sabíamos que si iba a repechaje otra vez nos tocaría y, por eso, fueron las peleas más difíciles. No teníamos plan de pelea hasta que vimos que en el sorteo nos tocó frente a él.

 

-¿Sentís que mejoraste técnicamente algo en particular de una pelea a la otra?

-Como había ganado la primera pelea, en la segunda ya estaba mucho más confiado y firme porque sabía que le dolían los golpes al cuerpo. Pero bueno, él también salió mucho más decidido y fue una pelea muy pareja.

 

-¿Qué análisis hacés de la final?

-Antes de salir a pelear estaba muy tranquilo y confiado. Yo era consciente que las peleas más duras ya las había tenido. Por eso subí al ring a hacer mi trabajo y creo que haber ganado cómodo nos dio una tranquilidad tremenda. En los tres asaltos me sentí realmente muy confiado.

 

-¿Cuál creés que fue la clave para llegar al oro?

-Entrenar, hacer una buena preparación y estar concentrando desde enero. Creo que tanto sacrificio se vio reflejado.

 

-¿Te sentiste ganador al finalizar el combate?

-Sí, sinceramente desde que sonó la campana siempre lo sentí de esa manera.

 

-¿Qué se te cruzaba por la cabeza al momento de la lectura del fallo?

-No me imaginaba cómo iba a reaccionar la gente. Cuando miré para la tribuna y vi a todo ese público llorando, me llenó el alma.

 

-¿Qué significa esta medalla?

-Es algo muy importante, debido a que premia todo el sacrificio que venía realizando. Le dedico esta medalla a toda la gente que confió en mí, a mi familia, a mi hija y a mi mamá.

 

-¿Qué viene luego de esta experiencia olímpica?

-Ahora primero que nada quiero ir a disfrutar con mi hija ya que hace un mes que no la veía. Y después esperar por los Juegos Olímpicos de mayores, porque tras lo conseguido van a llegar un montón de cosas buenas. Tengo en mente prepararme para Tokio 2020, a mí me gustan los desafíos y estoy muy listo para enfrentarlo.

 

-¿Qué tan lejos soñás llegar con el boxeo?

-Yo quiero vivir del boxeo, tener todo gracias a esta disciplina porque le dedico mi vida y me entrego al máximo. Además, busco que a mi hija no le falte nada.

 

Por Juan Jarupkin y Andrea Rojas 2do “A”

 

Buenos Aires 2018: el boxeo argentino va por medallas

El boxeo nacional quiere extender su legado olímpico y busca medallas en los Juegos Olímpicos de la Juventud que se desarrollan en Buenos Aires. La acción comenzó el pasado domingo 14: abrió la participación albiceleste Brian Arregui, quien se impuso 3 a 2 al uzbeco Jakhongir Rakhmonov en la categoría Wélter (69 kilos). De los cinco jueces, tres lo vieron ganador con un puntaje 29 a 28 al cabo de los tres asaltos mientras que los fallos restantes fueron 29-28 y 30-27 para el púgil del rincón rojo. Aun así, y debido a los cruces aleatorios programados en la siguiente instancia, ambos rivales se verán nuevamente las caras y disputarán la semifinal el martes 16 desde las 14. La segunda pelea en dicha instancia está prevista para las 14:15 y cruzará a Yassine Elouarz (Marruecos) y Nijat Hasanov (Azerbaiyán).

En el caso de Mirco Cuello, su combate contra el albano Muhamet Qamili en peso gallo (56 kilos) también arrojó un fallo global dividido 3 a 2 a favor del argentino: tres jueces lo vieron ganador por 29 a 28 y el restante por 30 a 27. Las otras dos autoridades expusieron un 29-28 a favor de Qamili. Su semifinal está programada también para el 16 en el horario de las 18 y su rival será Abdumalik Khalokov (Uzbekistán). El combate que arrojará al segundo finalista está fijado para las 18:15 entre Abdessamad Abbaz (Marruecos) y Maksym Halinichev (Ucrania).

 

Brian Arregui en acción (Foto: Chule Valerga/Buenos Aires 2018)

 

Finalmente, este lunes 15, Victoria Saputo ganó su contienda en la categoría ligero (57 a 60 kilos) por unanimidad (5 a 0) frente a la húngara Luca Anna Hamori. 30-27 fue la conclusión final de tres de los encargados de fallar en tanto que los dos restantes dieron cuenta de un 29-28 a favor de la dueña de casa. “Fue muy buena contrincante, pero me estuve preparando para cualquier tipo de rival. Arriba del ring me di cuenta que pude boxear cómodamente”, expresó la hija del ex representante olímpico. Y agregó: “Mi papá está súper orgulloso de mí. Le agradezco a él que me ha enseñado todo lo que sé y a mis entrenadores por haberme entrenado y ayudado para esta pelea”. Asimismo, tuvo tiempo para reflexionar sobre el auge del boxeo femenino: “Soy debutante olímpica en la rama femenina, me enteré hace poco de eso, pero queda demostrado que las mujeres también podemos tener grandes logros en un deporte históricamente masculino”.

La primera semifinal femenina del peso será el mismo martes 16 desde las 20:30 entre Emma Lawson (Australia) y Porntip Buapa (Tailandia). La segunda será a las 20:45, momento en que Saputo peleará contra la británica Caroline Sara Dubois por un lugar en la final.

 

Por Andrea Rojas 2 “A”

Llega la hora de subirse al ring

El domingo 14 de octubre será la gran jornada sobre el cuadrilátero para el equipo argentino. La apertura estará a cargo de Brian Arregui en la categoría wélter (69 kilos) desde las 13 en lo que serán las rondas preliminares (pre-clasificatorias a las semifinales). El dueño de casa chocará con Jakhongir Rakhmonov (Uzbekistán). La prueba, asimismo, cuenta con cinco inscriptos más. Ellos son: Nijat Hasanov (Azerbaiyán), Kaue Belini (Brasil), Yassine Elouarz (Marruecos) y Falaniko Tauta (Samoa Americana).

Luego, será el turno de Mirco Cuello, quien hará lo propio en peso gallo (56 kilos) en el segundo turno de las 18, momento en el que se enfrentará a Muhamet Qamili (Albania). En dicha categoría también se presentarán: Abdessamad Abbaz (Marruecos), Christon Amram (Nauru), Maksym Halinichev (Ucrania) y Abdumalik Khalokov (Uzbekistán).

El cierre de la participación albiceleste en esta instancia preliminar será al día siguiente y estará en los puños de Victoria Saputo en la categoría ligero (57 a 60 kilos) a partir de las 16. Su contrincante será Luca Anna Hamori (Hungría). Serán de la misma partida en los sucesivos cruces correspondientes al peso: Emma Lawson (Australia), Caroline Dubois (Inglaterra), Fatimo Ayomide Aramokola (Nigeria), Porntip Buapa (Tailandia) y Mawada Taghouti (Túnez).

El Pabellón Oceanía del Parque Olímpico espera así por los atletas que subirán al ring para competir en 11 categorías. Cada combate será a tres rondas de tres minutos cada una con un descanso de uno entre ellas. Cinco jueces, seleccionados aleatoriamente mediante un sistema electrónico, deberán determinar el/la boxeador/a ganador/a, a quien le otorgarán diez puntos, y nueve o menos (hasta siete) al oponente en cuestión. Cantidad de golpes de calidad en el área de destino, dominio del combate y competitividad serán los criterios utilizados para puntuar los asaltos.

Por Andrea Rojas 2do 2 “A”

Victoria Saputo: “Hay que dejar la bandera argentina en lo más alto”

Con 18 años recién cumplidos, la campeona panamericana, consagrada en mayo pasado en Estados Unidos en la categoría de 60kg, lleva inexorablemente el boxeo en su ADN. Lo que comenzó siendo una práctica con fines recreativos se convirtió en su modo de vida. A continuación, cuenta su historia en un mano a mano con Pirámide Invertida. Y palpita su participación en los Juegos Olímpicos de Invierno.

 

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El momento de la consagración: campeona del Panamericano juvenil en Estados Unidos

 

 ¿Cómo y por qué te iniciaste en el boxeo?

Comencé a hacer boxeo a los 13 años, en José C. Paz, en un gimnasio que tenía mi papá y más que nada para ponerme en forma. Ahí empecé poco a poco a entrenarme sin el objetivo de pelear sino más bien recreativamente. Con el correr de los meses me fue gustando y le terminé diciendo a mi papá que quería ser boxeadora.

¿Y cómo fue el proceso desde ese deseo de dedicarte al boxeo hasta llegar al primer combate?

Me venía entrenando hacía meses cuando mi papá me comentó que me había conseguido una pelea. La acepté y gracias a su ayuda me preparé de la mejor manera.

¿Cuál fue esa primera pelea y qué recordás de ella?

Mi primera pelea fue a los 13, en Parque Jardín, un lugar con mucha gente. Iba de visitante: mi rival, Emilce Roche, era local. Estaba nerviosa, pero por suerte me fue bien. Terminó en empate, pero lo que más recuerdo es la gente gritando mi nombre.

Tu papá, Guillermo Saputo, también fue boxeador y ha representado al país en dos Juegos Olímpicos y en otras competencias. ¿Qué consejos te brinda?

Los consejos que me da mi papá como boxeador y ex representante olímpico son que aproveche los Juegos al 100%, que los disfrute ya que no se vive todos los días la posibilidad de estar y participar. Y que dé todo en las peleas.

¿Cómo fue el proceso de preparación de cara a los Juegos? 

Me vengo preparando hace cuatro años, con todo, a full. Implicó por ejemplo que este último año tuviera que dejar de ir al colegio y comenzar a hacerlo a distancia. También perder el contacto cotidiano con mis amigos ya que estoy viviendo en el Cenard. A mi familia la veo solo los fines de semana. Pero son cosas que tenés que relegar un poco para cumplir un sueño, ¿no?

Ganaste el Oro en el clasificatorio para la cita olímpica ante la brasileña Rebeca Santos, ¿qué recordás de aquel momento?

Fue una pelea muy dura y una muy buena rival. En el momento del fallo cuando anunciaron que había ganado se me vinieron un montón de emociones juntas. Estaba súper contenta sin poder creer que había clasificado a los Juegos. Un instante único.

 

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El relevo de la antorcha, otro sueño cumplido para la bonaerense de 18 años

 

¿Qué te genera que la competencia se dispute acá en Buenos Aires?

Me genera mucha alegría, está muy bueno ya que es la primea vez que se realiza un Juego Olímpico acá en Buenos Aires. Hay que aprovecharlo, va a venir mucha gente a alentarnos. Hay que tratar de dejar la bandera argentina en lo más alto.

¿Hay alguna cuestión que entrenes más de cara al debut? ¿Algo que sientas que tenes que pulir?

Estoy más que encaminada para los Juegos, pero estoy perfeccionando algunas cosas, por ejemplo la terminación de ciertas combinaciones de golpes, tirar el uno-dos y finalizar con un cruzado o un gancho. También no quedarme con una sola combinación sino dar un paso atrás y ejecutar una nueva. Mi papá sigue siendo mi instructor, pero actualmente, al estar en el seleccionado, tengo otros entrenadores (compañeros y de la misma escuela de boxeo de él). Ellos son Fabricio Nieva, Mariano Carrera y Víctor Castro.

¿A qué hora te levantas? ¿Cuál es tu rutina de cada día?

Me levanto a las 6.30. A las 7 es el pesaje diario, desayuno, y a las 8 es el primer entrenamiento que consta de pista (carreras) o pesas. A las 11.30 es el almuerzo y 14.20 se viene el segundo entrenamiento que es lo específico de boxeo. Después tengo tiempo libre que se lo dedico al colegio a distancia o a descansar.

¿Cómo manejas la ansiedad? ¿Trabajan con algún psicólogo?

La ansiedad la manejo entrenando con ganas y dejando todo en estos últimos pocos días que quedan. Se trabaja, además, con un psicólogo que la verdad me ayuda un montón.

¿Cómo es la relación con Brian Arregui y Mirco Cuellos, los otros dos representantes argentinos en boxeo en los JJOO?

La relación es muy buena, son excelentes compañeros. Estamos para ayudarnos.

¿Creés que sigue habiendo prejuicios en torno a las mujeres que se inclinan por la práctica del boxeo?

Hoy en día hay un montón de mujeres que empezaron a hacer boxeo. A veces puede ser que esté presente un poco ese prejuicio, pero ya no tanto como antes. Cada vez hay más chicas que practican deportes de combate y la verdad que está muy bueno para demostrar que también nos destacamos en esas disciplinas.

¿Tenés alguna boxeadora referente?                                      

La “Tigresa” Acuña. Lo es porque me gusta su estilo de boxeo y porque fue la primera boxeadora en abrir el camino.

¿Qué te enseña el boxeo?

El boxeo te enseña a tener disciplina y conducta. Pero también te da amistades: a la hora de subir al ring somos rivales, pero abajo somos amigos.

¿Qué es el boxeo para vos?

Es mi vida, lo que amo profundamente.

 

Por Andrea Rojas 2do “A” TM.

Canelo-Golovkin, una pelea que todavía no terminó

A priori, era el combate del año. Y no defraudó. Ni dentro ni fuera del ring. No mezquinó espectaculares puñetazos ni acción de alto voltaje ni congregación de público en el T-Mobile Arena de Las Vegas. Y tampoco quedó corto con los coletazos y repercusiones que despertó la -controvertida- decisión final que le dio el triunfo por puntos y en fallo mayoritario al púgil mexicano. Hay un nuevo campeón mediano y su nombre es Saúl “Canelo” Álvarez.

En relación a la polémica por las tarjetas, la periodista de Boxeo de Primera (TyC Sports), Silvana Carsetti sostuvo: “No se puede hablar de robo cuando la pelea estuvo cerrada.  Creo que al negocio del boxeo le convenía este resultado polémico. Se viene la tercera porque ninguno de los dos tiene una mejor opción”.

En la misma línea, el reconocido periodista de Clarín, Horacio Pagani, expresó: “Al negocio le convenía una victoria del mexicano. Con ver el festejo de Óscar de la Hoya sobre el ring, alcanza. El kasajo es mejor boxeador y colocó los mejores golpes. Canelo aguantó, pero no ganó”.

Y agregó: “Muchas veces la conveniencia del negocio le gana a la ecuanimidad deportiva. Es una pena, pero una realidad irremediable. Y los jueces quedan condicionados”.

 

 

En lo que refiere a la espectacularidad del cotejo todos coincidieron: “El combate fue extraordinario. Lo dieron todo, y eso se celebra y agradece, es lo que nos gusta ver. Los resultados son solo circunstancias, las peleas nos emocionan, no los números”, afirmó Carsetti.

“Fue una pelea extraordinariamente vibrante, dramática y profunda”, expuso el especialista Ernesto Cherquis Bialo.

Basta recordar los rostros comprometidos de ambos púgiles al término del último asalto para comprobar la dureza con la que combatieron por la gloria. “Una gran contienda, pero otra vez quedó perjudicado el kazajo. Dos jueces le dieron 114 a 113 a Canelo y otro selló 114-114. Yo tenía 115 a 113 pero al revés los jurados parecieron no computar los sólidos y repetidos jabs de Golovkin”, opinó Pagani.

“Vi la pelea sin audio y no tuve dudas al fallar los rounds: tengo seis rounds seguros para GGG (1, 3, 4, 8, 10 y 11) y solo tengo dos seguros para Canelo (2, y 12). ¿Qué creés que pasa con los cuatro cerrados? Esto es lo bueno de estar equidistante del combate. Ocho a cuatro para GGG”, analizó la comentarista.

Con respecto a la actuación del boxeador azteca, Cherquis, quien fue el director de la Revista El Gráfico, dictaminó: “Las tarjetas de los jueces no se ajustan al bien a ocasionar que tenían bajo su responsabilidad. La pelea la ganó Golovkin y se la dieron Canelo. Es probable que ellos hayan premiado el coraje de Saúl Álvarez del primero al último round, pero eso no se puede ponderar, sino que lo que fundamentalmente está en juego es la eficiencia y la eficacia. Lo hecho por Canelo no amerita que sea el campeón, porque GGG hizo todo lo que tiene hacer un boxeador para no perder su corona”.

Siguiendo la misma línea de pensamiento, la cara femenina de TyC Sports remarcó la actitud del mexicano pero no dudó sobre el resultado: “Que yo haya visto ganar a Gennady no desacredita el gran crecimiento de Canelo. Creo que tiene por escribir lo mejor de su carrera aún, sigue siendo bien joven. Pero no le alcanzó para destronar al campeón”.

Por último, Cherquis sostuvo frente a Pirámide Invertida: “Yo no confío en los jurados a esta altura. Ellos son la consecuencia del honor y además conforman un tribunal que no puede ser humanamente desinteresado ni objetivo. Es difícil confiar en la credibilidad donde hay tanto dinero en juego”.

Tras conocerse el fallo, Canelo, nuevo dueño de los cinturones de la categoría del Consejo Mundial de Boxeo (CMB), la Asociación Mundial (AMB) y la Organización Internacional (IBO), declaró: «Es un gran peleador, pero en los rivales está la diferencia. Yo no soy cualquier rival, soy de élite y aquí lo demostré».  

“Hice bien mi trabajo. Lo sé. No haber cerrado la pelea en el último round tuvo sus consecuencias. Estoy para una tercera disputa con él. Volveré.”, respondió GGG en plena conferencia de prensa.

¿Se volverán a ver las caras en el cuadrilátero?

 

Por Andrea Rojas, Juan Jarupkin y Juan Botta 2do “A” TM.

 

“Tenemos una generación excelente, la mejor de los últimos tiempos del boxeo”

En un mano a mano con Pirámide Invertida, Lautaro Moreno, miembro de la Federación Argentina de Boxeo (FAB), cuenta los programas que encabeza para la detección y capacitación de talentos, analiza los próximos Juegos Juveniles de octubre y las expectativas del equipo nacional.

¿Qué cargo ocupás en la FAB?

LM: Actualmente soy miembro del Consejo Directivo de la FAB. En el pasado fui Prosecretario, pero tuve que dejar el cargo para poder ser Director Deportivo del ENARD.

¿En qué consiste tu tarea como responsable del Programa Buenos Aires 2018 de cara a los próximos Juegos Olímpicos de la Juventud?

 

LM: Como Director Deportivo organizo el equipo técnico y administrativo de la selección nacional. Busco la mejor oportunidad para desarrollar mi deporte a través de planes estratégicos avalados por el ENARD. Formo parte de un equipo que llevamos adelante la detección de talentos, capacitamos entrenadores y atletas, monitoreamos la educación a distancia del grupo, administramos los recursos humanos y económicos para las actividades. Hacemos visas, inscripciones, trámites para becas… de todo.

¿Y recorren todo el país con estos proyectos estratégicos? ¿Los financia enteramente el ENARD?

 

LM: Sí, recorremos todo el país, financiados por el ENARD. Fuimos a Chubut, La Pampa, Córdoba, La Rioja, Entre Ríos, Santa Fe, Chaco, Mendoza, Buenos Aires y CABA. En cada provincia convocamos a personas cercanas a la región. Por ejemplo, las seis veces que detectamos y capacitamos talentos en Chaco, participaba también Corrientes. En La Rioja, Catamarca y así…

 

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¿Cómo son los pasos a seguir cuando detectan un talento?

LM: Una vez detectado el talento, se lo citaba para campus de entrenamiento nacionales en donde fuimos unificando criterios. Allí, sumábamos a los entrenadores de los chicos para que puedan ver nuestra forma de trabajo y, de ese modo, tener el mismo nivel de percepción y acción. Les bajábamos planificaciones y ellos las ejecutaban desde sus ciudades, controlados por nosotros. Cada 45 días los visitábamos o bien los traíamos a Buenos Aires.

¿Cómo fue el proceso de preparación y entrenamiento para los Juegos Olímpicos de la Juventud que se avecinan?

LM: El primer paso fue armar un cuerpo técnico idóneo con capacidad y experiencia. Para ellos, buscamos a Fabricio Nieva que es Licenciado en Alto Rendimiento. Fue además boxeador olímpico en Atlanta 1996 y conocía los pasillos del CENARD como nadie. Una vez que ingresó, estuvo a cargo como entrenador de torneos continentales, Juegos Panamericanos 2015 y diferentes peleas. Luego, le sumamos entrenadores más jóvenes, de enorme trayectoria como deportistas. Entre ellos, puedo mencionar a: Víctor Hugo Castro (Olímpico en Sydney 2000 y Oro en Juegos Panamericanos de Winnipeg 1999), Mariano Carrera (Olímpico en Sydney 2000 y Campeón Mundial Mediano AMB), Javier Álvarez (disputó un Título Mundial -cetro de los superplumas de la UMB- y le ganó  al británico Michael Gómez en el MEN Arena de Manchester) y Roberto Arrieta (Campeón Argentino y Sudamericano, quien peleó con los mejores de su época).

¿Cómo obtuvo cada boxeador su plaza y cuántos integran el equipo nacional?

LM: Los tres atletas fueron al Continental Clasificatorio en Colorado, EE.UU., en julio. Victoria Saputo (60 kilos) fue campeona tras vencer a Estados Unidos, Chile y Brasil, Mirco Cuello (56 kilos) derrotó a Ecuador y Canadá, perdió la final, por puntos, con Brasil y clasificó y, por último, por país anfitrión, Brian Arregui (69 kilos) fue el tercero en conseguir su plaza.

¿Cuánto tiempo requirió la preparación?

LM: La fase de preparación fue de cuatro años porque cada vez que íbamos a capacitar entrenadores, le pedíamos a las federaciones locales que nos juntaran atletas de la zona para observarlos con la única condición que fueran chicos nacidos en los años 2000, 2001 y 2002. Una vez identificados, los traíamos a campos de entrenamientos nacionales. Tratábamos que vinieran con sus padres o entrenadores. El siguiente paso fue mucha competencia: hicimos dos Campeonatos Nacionales en La Pampa (Septiembre 2015 y marzo 2016), uno en La Rioja (que fue el primero que se hizo para chicos de 14 años en la historia), en la Federación hicimos innumerable cantidad de competencias, en Mar del Plata, aprovechamos los Juegos Evita para que los chicos se fogueen, y también campos en Entre Ríos. Además, organizamos un Campeonato Nacional en Córdoba en 2016. En síntesis, muchas peleas, los chicos peleaban entre sí, cosa que fue un gran cambio generacional. A fines de 2016, finalmente, hicimos la primera experiencia internacional que fue un campo de entrenamiento en Guayaquil junto a la Selección de Ecuador. En mayo de 2017 hicimos un campo de entrenamiento en Miami y fue la primera competencia internacional de relevancia en Ringside World Championship en Kansas con 1400 atletas. Fuimos con 13 deportistas y obtuvimos tres campeones. Finalmente, en octubre de 2017 cerramos con los Juegos Sudamericanos de la Juventud en los que salimos primeros por equipo y sacamos tres medallas de oro: Iara Palavecino (60 kilos), Oriana Sánchez (51 kilos) y Josué Agüero (52 kilos).

 

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El equipo juvenil de boxeo consiguió importantes podios en el Sudamericano del año pasado.

 

¿Cómo manejas las frustraciones, inseguridades o ansiedades de los chicos en estas categorías formativas?
LM: Darío Iglesias es nuestro psicólogo del equipo, desde 2016. Es importante contar con él, sobre todo al tratarse de menores y categorías formativas. Como Jefe de Equipo he madurado mucho, nunca había trabajado con menores y fue todo aprendizaje. Charlamos mucho con los padres, con los técnicos personales y con el cuerpo técnico. Esta generación tiene muchas más habilidades, más facilidades con la tecnología, están predispuestos, con ganas de aprender, en educación a distancia les está yendo bien, pero hay que estarles encima, son preadolescentes, luchan por su independencia y, a veces, al rebelarse no te hacen la tarea. No hay que descuidarse. Estamos en todos los aspectos: técnico, físico, psicológico y también la parte educativa que es fundamental. A pesar del sustento de los psicólogos, tenés chicos que mentalmente se te caen, que quizás no lograron ciertos objetivos en el Mundial y se bajonean. Es complejo ya que pierden motivación. Tenés de todo. También tuve buenos resultados con boxeadores de Selección Mayor como Alberto Palmeta y Clara Lecurat, quienes tuvieron un gran progreso gracias al psicólogo. Vimos alrededor de 215 chicos. Hoy, el equipo está compuesto por 14, tres de los cuales están concentrados desde enero hasta fin de año en el CENARD. Con educación a distancia, por supuesto.

¿Cuáles son entonces las expectativas para estos Juegos Juveniles teniendo en cuenta todo este proceso?
LM:
En cuanto a las expectativas, tenemos mentalidad ganadora y una generación de excelente nivel, la mejor de los últimos tiempos del boxeo moderno. En el Mundial se ha hecho un gran trabajo. Sin ir más lejos, Brian Arregui quedó número cinco del mundo, por ejemplo. Creemos en el equipo, en los chicos y vamos por la conquista de medallas. Este año fue de mucha competencia en diferentes lugares, y donde fuimos siempre tuvimos resultados. Tenemos mucha fe, todo el grupo está unido en el CENARD de cara a lo que viene.

 

Por Andrea Rojas 2do. «A» TM.

Maravilla no quiere salir de ahí

“Para ser un campeón, lucha un round más”, sostuvo, una vez, el ex campeón mundial James Corbett. Y algo de eso parece estar merodeando la cabeza de Sergio “Maravilla” Martínez quien, a sus 43 años, superó los exámenes médicos y obtuvo que la Federación Argentina de Boxeo (FAB) le rehabilitara su licencia tras su retiro oficial de la actividad profesional en junio de 2015.

Yes que el ex campeón del mundo quiere escribir un capítulo más en su exitosa carrera boxística en la que, a lo largo de 17 años, supo cosechar ocho títulos, cuatro de ellos mundiales: Mediano CMB (2010-2011, 2012-2014), Mediano OMB (2010), Súperwelter CMB (2009-2010) y Superwelter IBO (2003-2004).

Sin embargo, la última presentación del púgil oriundo de Quilmes fue el 7 de junio de 2014, combate en el que fue duramente castigado por el puertorriqueño Miguel Cotto, quien se impuso por KOT y se hizo del título Mediano CMB en el mítico Madison Square Garden de Nueva York. En dicho encuentro Maravilla no sólo cayó tres veces a la lona en el primer asalto sino que luego no pudo salir a combatir en el décimo round. Sus problemas físicos, especialmente su rodilla, lo obligaron a decir basta. Y un año después anunció su retiro del cuadrilátero.

«Sergio pidió la licencia porque va a hacer una película. Y como va a combatir sin cabezal, está entrenando cada vez más fuerte. Mentalmente y de la rodilla está perfecto. El fin de esta historia es que saca la licencia y luego va a tomar una decisión«, manifestó su agente Sampson Lewkowicz en el programa «Ring Side en el aire» de Radio La Red.

 

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Reaparecer en el boxeo después de los 40 años implica querer salir del “derrumbe en pleno derrumbe”, escribió Osvaldo Príncipi por estos días. Es que el quilmeño coquetea fuertemente con esta chance, buscando materializarla en una posible revancha frente a su “hijo deportivo pródigo”: el mexicano Julio César Chávez Jr. El desafío (virtual) fue a través de su cuenta personal de Twitter en la que lo convoca a pelear en noviembre próximo.

“Volvería a pelear solo por esta revancha”, volcó el (¿ex?) boxeador argentino, quien, en aquella velada del 15 de septiembre del 2012, en Las Vegas, en el primer cotejo entre ambos, supo alzarse no solo con el título mundial de peso Mediano del CMB con una contundente lección de boxeo sino que también conoció el fervor popular a partir de entonces.

Algo de volver al centro de la escena aún lo motiva. Eso está claro. En caso de hacerlo, restará saber la imagen que dejará su último capítulo en la extensa historia de los guantes.

 

Andrea Rojas y Tamara Prieto 2do. A

La Joya que supo brillar y que busca un nuevo esplendor

Con generaciones de guantes en su espalda, con una más que vasta experiencia familiar en el ring, y luego de haberse consagrado campeón del mundo, Diego Chaves tiene muy en claro que los guantes son su trabajo. Su profesión y punto. “Lo que me salió mejor de manera innata”, confesa.

En diciembre de 2017, en el suplemento “Enganche” del diario Página 12, otro Diego, el Peque Schwartzman, declaró: “Cambiaría mi carrera de tenista por jugar en la Primera de Boca”. El hoy número 11 del ranking ATP parece ir por el mismo sendero que la Joya. En el caso del boxeador bonaerense, su mirada se enciende con lo que él concibe como su vida. Como su primer gran amor: Vélez Sarsfield.

Marcado a fuego por su paso en Inferiores por el club de Liniers, hubiera preferido llegar a jugar en Primera más que nada en el mundo. Pero el destino tenía preparado algo distinto para su futuro. De una cancha de fútbol a un ring de box. De entrar con 10 compañeros al campo a la soledad del cuadrilátero. De avanzar con pelota dominada a hacerlo con guantes y en guardia alta.

Nacido el 7 de abril de 1986, nieto de Rudecindo Chaves -sparring de Carlos Monzón y Víctor Galíndez en los ‘70-, sobrino de Ismael y Ariel -campeones argentinos en los ‘90- y primo de Brian Castaño -aire nuevo en el pugilismo de estos días-. Los Chaves llevan el boxeo en la sangre y como legado familiar. A Diego, sin embargo, ni siquiera la práctica de años lo ha llevado a tomarle el gustito a la pasión sobre la lona. El fuego sagrado está, pero en otro lado, claro.

Aun así, a sus 32 años, el boxeo le ha dado grandes satisfacciones. En su haber registra una cosecha de 26 victorias (22 KO), 4 derrotas y 1 empate. Su capítulo consagratorio fue el 21 de julio de 2012 cuando se coronó campeón wélter interino de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB) tras un KO en el segundo asalto frente al francés Ismael El Massoudi en el estadio de la Sociedad Alemana de Gimnasia de Villa Ballester, en José León Suárez. Dos meses después, retuvo el título (en su única defensa), el 22 de septiembre, con igual resultado (KO2) ante el panameño José Miranda en el mítico Luna Park. Finalmente, otra vez en julio, pero de 2013, perdió el cinturón ante Keith Thurman por un KO técnico en el décimo round, en San Antonio, Texas en lo que fue su primera derrota profesional.

“Mi mano para definir es la derecha, pero tengo más porcentaje de nocaut con la izquierda”, explicó el noqueador de técnica ortodoxa. Haciendo un recorrido fugaz por su carrera, sostuvo que su combinación de golpes preferida es: «tocar primero al rival con un gancho ascendente derecho para rematar con otro igual, pero izquierdo y descendente, directo al hígado».

No obstante, ciertos reveses se encargaron de hacerle saber a este destacado pugilista que no todo sería sencillo ni un lecho de rosas. Discusiones con Osvaldo Rivero, quien supo manejar su carrera, devinieron en cortocircuitos económicos  y disputas por las bolsas de las peleas que llevaron a La Joya a alejarse de los primeros planos del boxeo internacional.

Fueron 18 meses de bloqueo, improductividad e inactividad tras acusar a Rivero de quedarse con un vuelto cuantioso de la bolsa correspondiente a la pelea frente a Brandon Ríos (agosto de 2014) en la que Chaves fue descalificado a falta de un asalto.  “Mientras existan los managers en Argentina va a ser muy difícil que el boxeador gane un buen dinero”, cuestionó recientemente en la previa a su combate con el sudafricano Thulani Mbenge el pasado junio.

En agosto de 2017, en Radio La Salada (AM 1300) declaró, con la irreverencia que lo caracteriza, que «acá las bolsas son una vergüenza» y que «no enfrentar a boxeadores de primera línea porque cada promotor cuida su quintita va a repercutir cuando vayan a combatir afuera«.

La proyección pugilística del muchacho crecido en San Miguel dependerá de la forma en que pueda asimilar sus últimas dos derrotas consecutivas por KO, y en apenas seis meses (contra Jamal James en diciembre de 2017 y ante Mbenge por el título internacional wélter de la OMB junio).

Ya sin promotores carroñeros, sus casi tres años de exilio del boxeo de primer nivel parecen estar pasándole factura. No obstante, prudente y enfocado, se entrena en pos de hacer resurgir sus notables aptitudes técnicas. Es una  paulatina vuelta al ruedo para un ex campeón mundial que tiene con qué retornar a la primera plana boxística.

 

Andrea Rojas, Tamara Prieto y Micaela Almada 

El Telstar 18, el balón oficial de Rusia 2018

El Telstar 18 será el balón que rodará por el césped ruso

 

El balón oficial de Rusia 2018, el Telstar 18, fue presentado oficialmente por la entidad madre el jueves 9 de noviembre de 2017. “Tuve la suerte de conocer el balón antes, y lo probé. Me gusta mucho: el nuevo diseño, los colores… me gusta todo”, declaró Lionel Messi, vestido con la también nueva camiseta de la selección argentina, a propósito de sus cualidades.

El novedoso diseño, fabricado con elementos sustentables, con paneles reinventados y con la más avanzada tecnología de punta, vino a rendir un homenaje al primer esférico que creó Adidas para la Copa Mundial de México 1970.

La denominación original Telstar provenía de su condición de “estrella de televisión” (acrónimo que unió las palabras «televisión» y «estrella» en inglés) ya que se trató de la primera pelota confeccionada con paneles negros con el fin de generar un destaque en las televisaciones en blanco y negro de aquella época. El diseño de polígonos blancos y negros (20 hexágonos blancos y 12 pentágonos negros) de esos días ha devenido en la imagen clásica de un balón de fútbol, generando una revolución en su concepción primaria. Su nombre derivó del satélite Telstar lanzado al espacio por los años ‘60 para las transmisiones televisivas entre Europa y América.

“El Telstar original es uno de los balones más emblemáticos de todos los tiempos, y además cambió para siempre el diseño de las pelotas. Por este motivo, crear el Telstar 18 y, a la vez mantenernos fieles al modelo original, supuso para todos nosotros un reto realmente apasionante. La nueva estructura de los paneles y la inclusión de un chip NFC ha elevado la innovación, y ofrece a los consumidores y a los futbolistas una experiencia completamente nueva”, acotó al respecto Roland Rommler, Director de Categoría de Productos de Hardware Futbolístico de Adidas.

La compañía alemana fabrica la pelota de la máxima competición organizada por FIFA desde hace 47 años. El esférico ideado para Rusia 2018 vuelve así al clásico diseño blanco y negro luego de la blanca y dorada Jabulani (Sudáfrica 2010) y la colorida Brazuca (Brasil 2014).

A casi cinco décadas de aquel balón original, el Telstar 18 muestra una nueva carcasa al mismo tiempo que un embalaje reciclable. Asimismo, trae incrustado un chip de transmisión de datos en proximidad (NFC: Near Field Communication) que posibilita la interacción con el mismo por parte de los consumidores mediante un smartphone o tablet. Esta experiencia personalizada habilita, además, el acceso a concursos de destrezas futbolísticas auspiciados por FIFA, contenidos de Adidas fútbol, juegos para el celular e información exclusiva del producto mediante una app propietaria (Telstar 18) que se puede descargar en casi la totalidad de teléfonos que utilizan Android, y en el caso de Apple, en los Iphones 7/7 Plus, 8/8 Plus y en el Iphone X con IOS 11 o posteriores. Las diversas funcionalidades serán actualizadas a medida que la cita mundialista se desarrolle en pos de reflejar los resultados más recientes.

Como si las novedades citadas en torno a la redonda no fuesen lo suficientemente marketineras, según la agencia rusa TASS, la pelota que se usaría en el partido inaugural del mundial sería la que regresó a la Tierra desde el espacio el pasado 3 de junio a bordo de la cápsula Soyuz MS-07 junto a tres astronautas, quienes compartieron más de cinco meses para llevar a cabo numerosas experiencias científicas en la Estación Espacial Internacional (EEI). Sin embargo, al día de hoy, esta información no fue confirmada por la FIFA.

El balón, cuyo valor es de $1199 en las tiendas oficiales de Adidas, tiene fecha y hora para su pronto debut. El verde césped aguarda por ella.

Andrea Rojas, Tamara Prieto y Micaela Almada