Un informe del Centro de Investigaciones Sociales de la Universidad Argentina de la Empresa (UADE) analizó cuánto dinero necesita un joven para poder mantenerse de manera independiente. La conclusión es clara, ya que el costo de vivir solo está bastante por encima de lo que muchos jóvenes ganan por mes.
El alquiler es uno de los principales problemas. A eso hay que sumarle las expensas, los servicios, la comida y todos esos gastos que aparecen cuando una persona tiene que hacerse cargo de una casa. No se trata solamente de pagar para tener un lugar donde vivir. Una vez que se suman todos los gastos, el número final puede ser difícil de afrontar con un salario promedio.
Según el estudio, para vivir sola, una persona necesita alrededor de $1.321.651 por mes. Dentro de esa cifra, el alquiler ocupa una parte importante y supera los $623.000 mensuales. Después vienen los servicios y los gastos básicos, que terminan haciendo que el costo total sea todavía más alto.
El problema se hace más evidente al compararlo con los ingresos. El salario promedio de los jóvenes ronda los $900.000 mensuales. Es decir, para poder cubrir todos los gastos de una vida independiente, una persona necesitaría ganar cerca de un 47% más. Por eso, tener trabajo no siempre significa poder irse a vivir solo.
Esta diferencia también se ve en la forma en la que viven los jóvenes. Casi la mitad de los encuestados todavía lo hace con sus padres. Solo el 26% logró mudarse solo, mientras que otro 21% eligió compartir vivienda con amigos o compañeros para repartir los gastos. Esta última opción se convirtió en una alternativa para quienes quieren independizarse, pero no pueden afrontar todos los gastos por su cuenta.
De todos modos, las ganas de tener un lugar propio siguen estando. El 58% de los jóvenes que todavía vive con sus padres tiene pensado independizarse en algún momento. Algunos esperan hacerlo pronto y otros lo ven como un proyecto a más largo plazo. En muchos casos, el deseo está, pero las condiciones económicas hacen que ese momento se vaya postergando.
Seguir viviendo con la familia también puede vivirse de distintas maneras. Para algunos es una forma de contar con apoyo y evitar gastos que hoy serían difíciles de afrontar. Para otros, en cambio, puede generar cierta sensación de frustración, sobre todo cuando sienten que no pueden dar el paso que esperaban. El informe también menciona que muchos jóvenes se consideran adultos, aunque todavía mantienen algunas costumbres de la adolescencia por seguir viviendo en el hogar familiar.
La edad promedio en la que los argentinos logran independizarse es de 28 años, según los datos del estudio. Las mujeres suelen hacerlo un poco antes que los hombres y también existen diferencias según el lugar donde vive cada persona. En la Ciudad de Buenos Aires, por ejemplo, los jóvenes tienden a dejar antes la casa de sus padres que quienes viven en el conurbano bonaerense.
Los datos dejan en claro que independizarse ya no depende solamente de tener ganas de hacerlo o de conseguir un empleo. Incluso con un trabajo y un sueldo mensual, muchas veces resulta difícil llegar a fin de mes y, al mismo tiempo, hacerse cargo de todos los gastos de una vivienda. Por eso, seguir viviendo con los padres o compartir un departamento se convierte, para muchos, en la única opción posible.
Tener un lugar propio sigue siendo un objetivo para una gran parte de los jóvenes argentinos. Pero hoy, antes de pensar en la mudanza, es mucho más importante hacer cuentas. Y en muchos casos, las cuentas no cierran.
Bautista Olivera, 2° A TT
