Una vacuna personalizada contra el melanoma genera esperanza en la lucha contra el cáncer

Desarrollada por Moderna y Merck, mostró resultados positivos en pacientes con melanoma; el tratamiento todavía está en etapa de investigación, pero propone una idea que podría cambiar la forma de combatir algunos tipos de cáncer.

La lucha contra el cáncer sumó en los últimos días una noticia que generó expectativa en el mundo de la medicina. Una vacuna experimental contra el melanoma, uno de los tipos más agresivos de cáncer de piel, obtuvo resultados positivos en un estudio avanzado y volvió a poner sobre la mesa la posibilidad de utilizar tratamientos cada vez más personalizados. Aunque todavía falta tiempo para que pueda estar disponible de manera general, los resultados son considerados importantes porque muestran que esta nueva estrategia podría ayudar a reducir las posibilidades de que el cáncer vuelva a aparecer después del tratamiento.

Lo más interesante de esta vacuna es que no funcionaría de la misma manera para todos los pacientes. La propuesta es analizar primero el tumor de cada persona y, a partir de sus características, desarrollar una vacuna específica. De esta manera, el objetivo es que el sistema inmunológico pueda reconocer mejor las células cancerosas y atacarlas. En palabras simples, los investigadores buscan darle al organismo una especie de “guía” para que pueda identificar al cáncer y actuar contra él. La vacuna utiliza una tecnología basada en ARN mensajero, la misma tecnología que se hizo conocida durante la pandemia de COVID-19, aunque en este caso el objetivo es completamente diferente.

El tratamiento experimental se llama intismeran autogene, también conocido como V940 o mRNA-4157, y está siendo desarrollado por Moderna junto con Merck. Para crear la vacuna se estudian las características del tumor y se buscan determinadas alteraciones que puedan servir para que las defensas del organismo reconozcan las células cancerosas. A partir de esa información se prepara una vacuna personalizada para cada paciente. Esto representa un cambio importante respecto de los tratamientos tradicionales, ya que en lugar de buscar una única solución para todos, se intenta adaptar el tratamiento a las características particulares de cada tumor.

El melanoma es uno de los tipos de cáncer de piel que más preocupación generan porque puede avanzar rápidamente y extenderse a otras partes del cuerpo. Incluso cuando los médicos logran eliminar el tumor mediante una operación, existe la posibilidad de que la enfermedad vuelva a aparecer. Por eso, uno de los principales objetivos de esta investigación es evitar las recaídas y disminuir las posibilidades de que el cáncer se propague. En el nuevo estudio participaron más de 1.100 pacientes con melanoma de alto riesgo que habían sido operados y a los que se les había retirado el tumor.

Los pacientes fueron divididos en dos grupos para comparar los resultados. Uno recibió la vacuna personalizada junto con pembrolizumab, un medicamento que ya se utiliza para tratar determinados casos de melanoma, mientras que el otro recibió solamente pembrolizumab. Según los resultados presentados por las empresas que desarrollan el tratamiento, los pacientes que recibieron la combinación tuvieron mejores resultados para evitar que el cáncer volviera y también para reducir el riesgo de que se extendiera a otras partes del organismo.

El dato es especialmente importante porque el estudio se encuentra en fase 3, una de las etapas más avanzadas dentro de una investigación médica. En esta instancia se busca comprobar si un tratamiento realmente funciona y si sus resultados son mejores que los de las alternativas existentes. En este caso, el estudio logró cumplir con los dos principales objetivos que habían planteado los investigadores, relacionados con el tiempo que los pacientes permanecieron sin que la enfermedad regresara y con la posibilidad de que el cáncer se extendiera.

A pesar de los resultados positivos, todavía no se puede hablar de una cura contra el cáncer ni de una vacuna que pueda utilizarse para todos los pacientes. La investigación continúa y todavía será necesario seguir observando a las personas que participaron del estudio para conocer los resultados a largo plazo. Además, antes de que el tratamiento pueda utilizarse de manera masiva deberá pasar por los organismos reguladores correspondientes y demostrar que cumple con todos los requisitos de seguridad y eficacia.

Otro de los desafíos será hacer que este tipo de tratamientos personalizados puedan llegar a una mayor cantidad de personas. Si cada vacuna tiene que ser diseñada teniendo en cuenta las características del tumor de cada paciente, el proceso puede ser más complejo y costoso que el de un tratamiento convencional. Los médicos y científicos deberán encontrar la manera de realizar estos análisis y producir las vacunas en tiempos cada vez más rápidos.

De todos modos, el avance genera expectativas porque el concepto puede ir mucho más allá del melanoma. Moderna, Merck y otros grupos científicos también están investigando el uso de tecnologías similares para tratar diferentes tipos de cáncer. La idea de utilizar información específica de cada tumor para preparar al sistema inmunológico podría convertirse en una de las líneas más importantes de la medicina del futuro.

Por ahora, lo más importante es entender que todavía no existe una vacuna que cure el cáncer en general. Lo que existe es una investigación que logró resultados alentadores en un tipo determinado de cáncer y que deberá seguir siendo estudiada. Sin embargo, que una vacuna personalizada haya alcanzado resultados positivos en una etapa tan avanzada representa un paso importante y permite pensar que la medicina podría estar entrando en una nueva etapa en la lucha contra esta enfermedad.

Después de que el ARN mensajero se hiciera conocido en todo el mundo por las vacunas contra el coronavirus, la tecnología vuelve a aparecer como una herramienta con posibilidades muy diferentes. Esta vez, el objetivo no es prevenir una infección, sino ayudar al propio organismo a reconocer y combatir células cancerosas. Todavía queda mucho camino por recorrer, pero si los próximos estudios confirman estos resultados, las vacunas personalizadas podrían convertirse en una nueva alternativa para pacientes con melanoma y, en el futuro, también para otros tipos de cáncer.

Fermín de Bernardi, 2° A TT