El sueldo llega y, casi al mismo tiempo, empieza a repartirse. Una parte se va al alquiler, otra a los servicios, al transporte y a las compras del supermercado. Cuando se terminan de pagar las cuentas, queda calcular cuánto dinero hay disponible para el resto del mes. Para muchas familias argentinas, esta situación se repite una y otra vez. Cobrar no siempre significa estar tranquilo, sino que muchas veces, significa empezar a ver cómo hacer para que la plata alcance.
Una de las situaciones donde más se nota es en el supermercado. Recorrer las góndolas puede llevar bastante más tiempo que antes. Hay que mirar los precios, comparar marcas y revisar qué productos tienen descuento. Si algo aumentó demasiado, se busca otra opción o se deja para la próxima compra. El changuito también cambió ya que en algunos hogares se llevan menos productos y se compra únicamente lo que hace falta para esos días.
Las estadísticas muestran parte de este escenario. Según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), la inflación de septiembre de 2026 fue del 1,9%. En ese mismo mes, la canasta básica total aumentó un 1,7% y acumuló una suba interanual del 38,7%. Aunque los incrementos mensuales sean menores que en otros momentos, eso no significa que las familias hayan recuperado el poder de compra. Los aumentos anteriores siguen pesando sobre los ingresos.
Para algunos, la solución es buscar otro trabajo o conseguir una actividad que permita sumar unos pesos. Hay quienes hacen repartos después de su jornada laboral, venden productos por internet o aprovechan los fines de semana para realizar trabajos particulares. Otros aceptan horas extra cuando tienen la oportunidad. Son actividades que requieren más tiempo y esfuerzo, pero que muchas veces resultan necesarias para cubrir los gastos de la casa.
Una encuesta de la consultora Brain Network, realizada en septiembre y difundida en octubre de 2026, indicó que el 45% de los consultados llega con lo justo a fin de mes, mientras que el 34% no consigue cubrir todos sus gastos. En total, casi ocho de cada diez personas tienen dificultades para llegar con sus ingresos. No se trata solamente de una preocupación por ahorrar menos o dejar de comprar algo, sino de tener problemas para pagar las obligaciones habituales.
Otra alternativa es utilizar la tarjeta de crédito. Cada vez aparece más en compras que antes se pagaban directamente con el sueldo, como los alimentos del supermercado. También se recurre a préstamos o se pide ayuda a familiares y amigos. El problema es que el dinero prestado hay que devolverlo y las compras en cuotas siguen apareciendo en los resúmenes de los meses siguientes. Así, los gastos no desaparecen: simplemente se trasladan.
Un informe publicado por Chequeado en octubre de 2026 señaló que el uso de tarjetas de crédito para pagar compras en supermercados pasó del 37,5% de los gastos en 2023 al 43,3% durante 2026. Además, la morosidad de los préstamos a las familias llegó al 12,9% en julio, el nivel más alto desde que el Banco Central comenzó a registrar esa serie en 2010. Los datos reflejan una mayor dependencia del crédito para afrontar consumos cotidianos.
La economía familiar también termina influyendo en los momentos de ocio. Una cena afuera, una salida al cine o unas vacaciones pueden quedar suspendidas hasta que haya un poco más de dinero. Lo mismo sucede con la compra de ropa o los arreglos de la casa. Incluso hay quienes prefieren reunirse con amigos en sus hogares para evitar gastar en un restaurante o un bar. Son cambios que pueden parecer menores, pero que modifican bastante la vida diaria.
Claro que no todos tienen las mismas posibilidades. Una familia que cuenta con ingresos más bajos tiene menos margen para enfrentar un gasto inesperado. Si se rompe un electrodoméstico, llega una factura más cara o aparece algún problema en la vivienda, el presupuesto puede quedar desacomodado. En esos casos, muchas veces hay que elegir qué pagar primero y qué puede esperar.
A medida que se acerca el próximo cobro, las cuentas vuelven a ser protagonistas. Se revisa el saldo bancario, se calcula cuánto falta para pagar los gastos pendientes y se intenta evitar cualquier compra que no sea necesaria. Algunos llegan con lo justo y otros necesitan pedir dinero prestado para terminar el mes.
Bautista Olivera, 2° A TT
