Hace unos años, pensar que una máquina podía escribir una noticia, crear una imagen o responder preguntas en cuestión de segundos parecía algo de ciencia ficción. Hoy ya es rutinario. Muchas empresas empezaron a usar estos programas porque les permiten ahorrar tiempo y dinero. Para los dueños de los negocios puede ser una ventaja, pero para quienes viven de su sueldo la situación es diferente. La preocupación aparece cuando surge una pregunta bastante simple: ¿qué pasa si una máquina puede hacer mi trabajo?
Pensemos en alguien que lleva diez años trabajando en una oficina y que, de repente, descubre que un programa puede hacer varias de sus tareas en pocos minutos. Es lógico que empiece a preguntarse si su puesto seguirá siendo necesario. Quizás la empresa le enseñe a utilizar esa herramienta y pueda continuar trabajando, pero también existe la posibilidad de que decida contratar menos personal. Lo complicado es que nadie sabe con seguridad cómo va a terminar afectando esta tecnología a cada trabajador.
En el periodismo también se empiezan a notar estos cambios. Hay programas que pueden resumir información, ordenar datos y preparar borradores de noticias. Son útiles para algunas tareas, pero eso no significa que puedan hacer todo el trabajo de un periodista. Investigar, hablar con las personas involucradas y comprobar que los datos sean verdaderos sigue siendo fundamental. De todos modos, es probable que quienes trabajan en los medios tengan que acostumbrarse a utilizar nuevas herramientas.
Eso no quiere decir que la Inteligencia Artificial vaya a dejar a todo el mundo sin empleo. Algunos trabajos pueden cambiar o necesitar menos personal, pero también podrían aparecer nuevas oportunidades. Además, hay tareas en las que la experiencia y el contacto con otras personas siguen siendo muy importantes. El problema es que estos cambios pueden avanzar más rápido de lo que algunos trabajadores necesitan para prepararse.
Para los jóvenes, la situación tampoco es sencilla. Quienes están terminando el colegio tienen que pensar qué estudiar o de qué quieren trabajar, pero no saben cómo será el mercado laboral cuando terminen sus estudios. Algunas profesiones podrían cambiar bastante en pocos años. Esto puede generar dudas a la hora de elegir una carrera, aunque no significa que estudiar haya dejado de servir. Seguramente, además de aprender una profesión, será necesario actualizar los conocimientos con el paso del tiempo.
También hay que tener en cuenta que capacitarse cuesta tiempo y, en algunos casos, mucho dinero. Una persona que pierde su empleo no siempre puede anotarse en un curso y pasar meses aprendiendo algo nuevo. Muchas veces necesita conseguir otro trabajo cuanto antes para pagar el alquiler, los servicios y la comida. Por eso, no alcanza con decir que cada trabajador tiene que adaptarse. Las empresas también deberían ofrecer oportunidades para aprender a utilizar estas herramientas y prepararse para los cambios.
Otro problema es que no todos tienen las mismas posibilidades. Algunas personas pueden pagar cursos y cuentan con los recursos necesarios para aprender, mientras que otras ni siquiera tienen acceso fácil a una computadora. Si cada vez más empleos empiezan a exigir conocimientos tecnológicos, quienes no puedan capacitarse podrían tener mayores dificultades para conseguir trabajo. De esa manera, una herramienta que promete facilitar muchas tareas también podría agrandar las diferencias entre las personas.
A pesar de todo, la Inteligencia Artificial también tiene sus ventajas. Puede ayudar a terminar tareas más rápido, reducir el tiempo que se dedica a trabajos repetitivos y mejorar algunos servicios. Incluso podrían surgir empleos que hoy todavía no existen. Sin embargo, los beneficios no son iguales para todos. Una empresa puede ahorrar dinero al incorporar un programa, pero un empleado que pierde su puesto se enfrenta a un problema mucho más grande: cómo seguir manteniendo sus gastos.
Todavía es difícil saber cómo será el mundo laboral dentro de diez años. Algunos empleos van a cambiar, otros podrían desaparecer y seguramente aparecerán actividades nuevas. Mientras tanto, es entendible que haya personas preocupadas por lo que pueda pasar. Nadie quiere quedarse sin su principal fuente de ingresos por no poder adaptarse a una tecnología que avanza tan rápido. La Inteligencia Artificial puede ser útil y traer oportunidades, pero también hace falta pensar en los trabajadores y en cómo ayudarlos a enfrentar estos cambios.
Bautista Olivera, 2° A TT
