PISA 2025: Argentina retrocedió en las tres áreas y profundizó la crisis educativa

Los estudiantes argentinos obtuvieron resultados inferiores a los de 2022 en Matemática, Lectura y Ciencias; la evaluación internacional expuso dificultades de aprendizaje, fuertes desigualdades y carencias que atraviesan a buena parte de las escuelas.

Argentina registró una nueva caída en las pruebas PISA 2025, cuyos resultados fueron publicados el 8 de septiembre por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). El país obtuvo 367 puntos en Matemática, 389 en Lectura y 393 en Ciencias, y quedó en el puesto 72 entre los 91 países y economías participantes.

La evaluación fue realizada durante 2025 a una muestra representativa de 11.093 estudiantes de 15 años, pertenecientes a 412 escuelas del país. Esos alumnos representan a unos 609.100 adolescentes de la misma edad. PISA no busca comprobar si pueden repetir contenidos de memoria: mide cómo aplican sus conocimientos para resolver problemas, interpretar información y desenvolverse ante situaciones nuevas.

Los tres puntajes argentinos quedaron por debajo de los promedios de la OCDE, que fueron de 463 puntos en Matemática, 461 en Lectura y 482 en Ciencias. Frente a la edición de 2022, Argentina perdió 11 puntos en Matemática, 12 en Lectura y 13 en Ciencias. El retroceso matemático fue el más pronunciado de América Latina y equivale, según especialistas citados por Clarín, a alrededor de siete meses de aprendizaje.

El dato más preocupante aparece al observar qué pueden hacer los estudiantes. El 76% no alcanzó el nivel mínimo esperado en Matemática: apenas uno de cada cuatro pudo interpretar una situación sencilla y representarla sin instrucciones directas. En Lectura y Ciencias, el 59% quedó por debajo del umbral básico. Además, casi no hubo alumnos argentinos en los niveles más altos de Matemática, mientras que solo el 1% llegó a desempeños avanzados en Lectura y Ciencias.

La caída no empezó en una sola gestión ni puede atribuirse a una causa única. La OCDE muestra que, entre 2018 y 2025, aumentó entre seis y siete puntos porcentuales la proporción de estudiantes con bajo desempeño en las tres materias. Especialistas señalan una combinación de trayectorias escolares interrumpidas, secuelas de la pandemia, desigualdad social, debilidades en aprendizajes fundamentales y políticas educativas sin continuidad suficiente.

Las condiciones de las escuelas también forman parte del problema. Según las respuestas de sus directores, el 44% de los alumnos asiste a establecimientos donde la enseñanza se ve afectada por la falta de docentes; el 54%, a escuelas con escasez de materiales educativos, y el 50%, a instituciones con infraestructura insuficiente. A la vez, los estudiantes del sector socioeconómico más favorecido superaron por 82 puntos en Ciencias a los del sector más vulnerable, una diferencia que revela cuánto pesa el origen social sobre las oportunidades de aprender.

Los resultados abrieron una disputa política. El Gobierno nacional sostuvo que la prueba refleja aprendizajes acumulados desde 2013 y responsabilizó a las administraciones anteriores por el deterioro. Otros análisis vincularon la caída con problemas estructurales y advirtieron que la reducción reciente del presupuesto y de los salarios docentes puede agravar el escenario. Como respuesta, la Nación presentó planes de Alfabetización y Matemática; sin embargo, especialistas reclaman acuerdos federales estables, acompañamiento docente, materiales adecuados y evaluaciones periódicas.

Más allá de las responsabilidades políticas, PISA deja una advertencia concreta: una mayoría de los adolescentes argentinos llega a los 15 años sin dominar herramientas básicas para continuar estudiando, incorporarse al trabajo y participar plenamente en la vida social. El desafío no consiste solo en mejorar una posición en una tabla internacional, sino en garantizar que la escuela vuelva a ofrecer aprendizajes reales y oportunidades menos desiguales en todo el país.

Joaquín Reguera, 2° A TT