Mathias Lahitte, importante bacteriólogo argentino en Nueva York, fue avisado por una paciente de 65 años, oriunda de Rosario-Santa Fe, con fiebre alta, fatiga y dolores musculares. Al hacerle un analisis de sangre, saltaron las alarmas, dio niveles bajísimos de glóbulos blancos y plaquetas en su sistema. Menos de una semana después de este estudio, la paciente, lamentablemente, falleció. Resultados posteriores al análisis demostraron que la anciana contrajo fiebre hemorrágica argentina (FHA), una enfermedad muy rara y altamente peligrosa, transmitida principalmente por roedores que en cierto momento histórico, tanto Estados Unidos, como la Unión Soviética plantearon usarlos como armas biológicas.
“Es notable que no se hable más de esto”, dijo Lahitte sobre la enfermedad, que puede causar hemorragias internas, convulsiones y coma. “Es una enfermedad persistente y debilitante”, añadió. El fallecimiento de esta paciente inició especulaciones sobre el complicado resurgimiento de esta enfermedad. En 1950 se descubrió esta aparición de fiebre, que se siguió propagando por zonas no habituales. Los cientificos advierten que las zoonosis -enfermedades que pasan de animales a humanos- son mucho más frecuentes hoy en día, debido al desarrollo humano, degradación ambiental y el cambio climático, y alteran fuertemente los hábitats animales.
El cambio climático está desplazando de sus zonas a animales, como las ratas que son portadoras de la FHA, y pone en contacto a especies que no acostumbran estar juntas. Estudios realizados en 2022 dieron como resultado que la mayoría de las enfermedades patógenas se ven más graves por el cambio climático, y ciertas actividades agrícolas humanas hace que éstos estén más en contacto con los animales portadores de enfermedades.
“Debido a todos los cambios en el clima, y también en la forma en que los humanos reaccionan al clima, básicamente estamos expandiendo la huella humana a lugares donde nunca habia estado”, dijo Pranav Kulkarni, investigador de la Universidad de California, Davis, que estudia las enfermedades transmitidas por roedores en Sudamérica. Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos, cerca de tres cuartas partes de las enfermedades más graves provienen de los animales.
El dengue, una afección similar a la gripe que puede ser mortal, es una de las enfermedades infecciosas de más rápido crecimiento en algunas partes de Sudamérica, y los científicos han vinculado su crecimiento a la degradación ambiental y al calentamiento del planeta. Desde principios de 2024 se han reportado a la Organización Mundial de la Salud más de 10 millones de casos y más de 16.000 muertes relacionadas, aunque algunas estimaciones sitúan el número de casos en una cifra mucho mayor.
El caso de la paciente rosarina se conoció como anómalo, ya que este tipo de enfermedades son más propensas a darse en zonas rurales, pero ella vivía en el centro de la ciudad y no era agrícola, ya que desde el descubrimiento de la FHA en la década de 1950, esta ha afectado en la mayoría de los casos a trabajadores agrícolas varones en las fértiles llanuras de la Argentina, fuera de las ciudades. Cada vez más, los científicos también están rastreando enfermedades menos conocidas como la FHA, que han surgido o han vuelto a cobrar fuerza después de haber permanecido relativamente desconocidas.
Dante Delgado Prina, 2° A TT
