Alerta climática: el fenómeno “Súper Niño” se activa y anticipa una primavera de tormentas extremas

El calentamiento del Océano Pacífico enciende las alarmas de cara a los próximos meses; el SMN estima una probabilidad cercana al 100% de continuidad entre agosto y octubre, con altas chances de que el episodio siga presente hacia fin de año.

Buenos Aires se prepara para una primavera marcada por lluvias intensas y episodios de tormenta.

El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) confirmó que las condiciones actuales corresponden a una fase cálida de El Niño, mientras que el Pacífico ecuatorial continúa calentándose y las señales empiezan a sentirse también en la atmósfera, y podrían modificar el régimen de lluvias en varias regiones del país.  

Durante julio, la temperatura del agua se ubicó por encima de los valores normales en toda la región ecuatorial. En la zona conocida como Niño 3.4, una de las referencias para medir la evolución del episodio, la anomalía semanal alcanzó los +1,5 °C a comienzos de agosto. Los vientos también se debilitaron y otros indicadores acompañaron ese calentamiento. En pocas palabras: océano y atmósfera empezaron a moverse en la misma dirección.  

Aunque popularmente ya se habla de un “Súper Niño”, los organismos especializados utilizan otras categorías para medir su intensidad. El dato que más llama la atención es que aumentan considerablemente las probabilidades de que sea fuerte o muy fuerte a partir de la primavera. Además, distintas áreas del Estado trabajan con un escenario de continuidad durante 2026 y mayor intensidad hacia fin de año.  

Las anomalías de temperatura muestran un marcado calentamiento del Pacífico ecuatorial.

Más lluvias y riesgo de inundaciones  

Para la Argentina, una de las principales consecuencias estaría del lado de las lluvias. El último pronóstico trimestral marca precipitaciones superiores a lo normal en el norte del LitoralLa Pampa y el sudoeste bonaerensePara el sur del Litoral y el este de Buenos Aires, la tendencia se ubica entre valores normales y superiores a los habituales. Tampoco se descartan episodios de lluvia más intensos.  

El foco está especialmente puesto sobre el Litoral y la Cuenca del Plata. Misiones, Corrientes, Entre Ríos, Santa Fe y Buenos Aires forman parte de los trabajos preventivos ante posibles escenarios de lluvias fuertes, crecidas e inundaciones durante la primavera y el verano. La Agencia Federal de Emergencias reforzó además el seguimiento con organismos científicos.  

En el AMBA, también hay atención. Una tendencia a mayores precipitaciones no significa que Buenos Aires vaya a inundarse inevitablemente, pero las tormentas que descargan mucha agua en poco tiempo pueden complicar zonas urbanas vulnerables y exigir los sistemas de desagüe. Por eso, los pronósticos estacionales marcan una tendencia general, mientras que los eventos severos deben seguirse con alertas de corto plazo.  

El campo, entre el beneficio y el exceso de agua  

El exceso de lluvias puede complicar el ingreso de maquinaria, los caminos rurales y el desarrollo de la campaña agrícola.

El campo es otro de los sectores que miran de reojo la evolución del Pacífico. Para la campaña 2026/27, una mayor disponibilidad de agua puede ser favorable para cultivos como el maíz y la soja. La Bolsa de Comercio de Rosario señala que estas condiciones suelen favorecer el ingreso de humedad a la región agrícola entre la primavera y el verano y beneficiar a la cosecha gruesa.  

Pero la lluvia también tiene un límite. Si las precipitaciones se vuelven excesivas, el beneficio puede transformarse en un problema: campos inundados, dificultades para sembrar o ingresar con maquinaria, caminos rurales intransitables y problemas para trasladar hacienda. El Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) ya recomendó identificar terrenos altos, revisar caminos y preparar posibles movimientos de animales ante lluvias intensas.  

La primavera, el momento clave  

La primavera aparece como el momento clave. El fenómeno ya está instalado y las chances de que se fortalezca son concretas. La gran incógnita es hasta dónde llegará su intensidad y, sobre todo, cómo se repartirán las lluvias. Para el Litoral, el AMBA y buena parte del corazón productivo argentino, el agua puede ser una aliada. Pero si llega toda junta y en poco tiempo, también puede convertirse en uno de los grandes problemas de los próximos meses.

Lautaro Belmonte Ferreira, 2° A TT