Nada detiene a Francia y a Mbappé: arrasaron a Marruecos y están en las semifinales

El subcampeón mundial dio otra muestra de poderío y se deshizo con autoridad de los africanos con un 2 a 0 incuestionable; la estrella del Real Madrid falló un penal, pero se rehizo con un golazo.

¿Habrá alguien capaz de frenar a Francia? El poderío futbolístico del subcampeón mundial obliga a reformularse una y otra vez esa pregunta, una de las centrales a lo largo de los 28 días que ya transcurrieron del Mundial. Las exigencias aumentan y se diversifican a medida que Les Bleus sortean nuevas etapas, pero a todas las supera con una holgura que amedrenta a futuros rivales.

En los cuartos de final, en Boston, su víctima del día fue Marruecos, la selección africana estrella de los últimos años, que por momentos quedó reducida a la dimensión de un contrincante de segundo orden. Aun cuando Francia demoró en quebrarlo, nunca dio la sensación de que el destino del partido fuera distinto del que resultó: el 2 a 0 que le dio la tranquila clasificación a las semifinales llegó por decantación, consecuencia inevitable de la superioridad colectiva de los europeos y del peso de sus figuras, con Kylian Mbappé otra vez como bandera.

Esa demora, de exactamente una hora de juego, pudo darles a los marroquíes alguna ilusión de que la otra orilla -los penales, quizá la única vía por la que podían haber salido airosos- alguna vez estuvo cerca. Podía ser, porque el fútbol lo permite y este Mundial ya les dio lugar a algunas sorpresas. Pero lo que pasó en la cancha durante casi todo el tiempo sugería otra cosa. Incluso cuando Bono, ese muy buen arquero, se empecinó durante un buen rato en frustrar una y otra vez llegadas claras de los franceses, como un cabezazo de Upamecano a tres metros del arco apenas comenzado el partido. O cuando le atajó a Mbappé un penal que había generado el propio crack del Real Madrid -al cabo de un contraataque fulminante-, convalidado por el árbitro argentino Facundo Tello después de la verificación del VAR. La acción dio lugar a algunas dudas, porque desde algún ángulo pareció que fue el francés quien buscó el pie de Mazraoui y no al revés. Más allá de la buena respuesta del arquero, la ejecución fue floja.

La resistencia de los conducidos por Mohamed Ouahbi duró hasta el cuarto de hora del segundo tiempo, cuando Mbappé, tal como Lionel Messi lo había hecho un par de veces en la Copa del Mundo, se reivindicó con una genialidad propia de su clase. El repiqueteo del ataque francés sobre la izquierda desembocó en un pase a la estrella en la entrada al área; Mbappé, puro talento y capacidad de improvisación, despachó un derechazo inatajable al segundo palo que estableció el 1 a 0 y le permitió igualar al argentino en la cima de la tabla de goleadores del torneo, con 8 tantos. La ventaja era mínima, pero la sensación de que el partido estaba definido era clara.

Lo ratificó apenas seis minutos más tarde el gol de Ousmane Dembelé, con un derechazo bajo y ajustado que Bono no logró contener. El resto del partido fue casi una formalidad; Francia, aun sin emplearse a fondo, ya se sabía entre los mejores cuatro del Mundial. Tranquilo, el equipo de Didier Deschamps espera el resultado de mañana entre España y Bélgica para conocer quién será su rival el martes próximo, en Dallas.

Mbappé: «No somos los más fuertes»

Las palabras posteriores de Mbappé buscaron dar la imagen de un equipo con los pies sobre la tierra.»Yo he sido campeón del mundo, también subcampeón. Esta selección no es ni campeona ni subcampeona. Así que ahora mismo no es la más fuerte. Es la que tiene más potencial, con la que resulta más fácil proyectarse hacia el futuro porque tiene muchas cualidades. Te permite soñar, por supuesto, pero no es la más fuerte. Siempre he dicho que los equipos fuertes son los que ganan y, hasta que se demuestre lo contrario, no veo ninguna copa de oro a mi lado», comentó el goleador.

El mensaje de Deschamps no fue muy diferente: «No hay que creerse campeones antes de tiempo. Queda un paso más. Las semifinales serán un partido difícil porque es una Copa del Mundo. Mañana conoceremos a nuestro rival y lo analizaremos», señaló el entrenador.

Seis victorias sobre seis partidos. Dieciséis goles a favor, apenas tres en contra. Varias de las mejores figuras del Mundial y una variedad de recursos superior a la de casi todos sus competidores. Las cualidades de Francia son tan variadas como amplia es su condición de candidato al trono, que crece con cada partido.