Deportistas, política y redes: la nueva disputa por la influencia pública.

Según el analista de discurso político José María Rodríguez Saráchaga, el uso estratégico de figuras destacadas del deporte en plataformas digitales, se convirtió en una herramienta clave que acelera la polarización politica.

Lionel Messi

La relación entre la política y figuras populares no es nueva, pero en la actualidad adquirió una intensidad inédita. José María Rodríguez Saráchaga, analista de discursos politicos, expresa que el uso de deportistas como herramienta de comunicacion politica, se volvió más agresivo y polarizado.

«Lo que está pasando con algunos personajes de la política no es raro, porque siempre se los usó  históricamente para generar empatia con la  gente», explicó, al recordar que este fenómeno existe desde hace décadas. Sin embargo, marcó una diferencia clave en el presente: «Hay un determinado sector de la política argentina que necesita, sí o sí, que se le embanderen algunos personajes sobresalintes del deporte». Según el analista, cuando esos referentes no toman partido, dando a entender un posicionamiento político explícito, la reacción puede ser hostil

En la actualidad, el debate se ha centrado en figuras como Lionel Messi y el plantel de la Selección Argentina de fútbol, y el piloto nacional de F1, Franco Colapinto. Con referencia  al momento sociopolitico actual, sectores críticos exigieron a los futbolistas del combinado nacional, que se pronunciaran en contra de las políticas de ajuste del presidente Javier Milei. Referentes como Rodrigo De Paul han declarado públicamente que los jugadores «no hacen política», priorizando su rol deportivo.

Para Rodríguez Saráchaga, el gran cambio está en las redes sociales, que borran los puntos medios y agrandan las peleas. Hoy el debate se volvió una guerra en blanco y negro: «Si no estás de mi lado, sos el enemigo y te tengo que odiar», explica sobre esta lógica agresiva que domina las redes sociales..

Esta pelea digital no solo arruina la política, sino también el esfuerzo de la gente. Para Rodríguez Saráchaga, calificar de «desclasado» al que progresa, es una estrategia peligrosa: «Es lo peor que he visto en muchos años en comunicación política», aseguró.

Además, advirtió sobre el impacto emocional que este entorno tiene en figuras públicas: «Un artista, un deportista, es una persona muy sensible, y lo vive y lo pasa muy mal». La exposición a críticas masivas, muchas veces provenientes de cuentas falsas, puede generar una interpretacion erronea del rechazo social.

Rodríguez Saráchaga también abordó los riesgos que enfrentan artistas y deportistas al involucrarse en política. “Los costos de embanderarte políticamente son grandes desde siempre”, afirmó, recordando que esta tensión no es nueva, aunque hoy está amplificada por la tecnología.

A su vez, destacó que algunas figuras optan por evitar alineamientos: «Ni Messi ni Colapinto se dejan usar, ni de un lado ni del otro», lo que les permite mantener una imagen más neutral frente al público.

Sin embargo, advirtió que no todos los sectores reaccionan igual ante esa neutralidad: «Hay un lado que si no te sumás te hace la vida imposible», explicó, evidenciando el nivel de presión que puede ejercerse sobre figuras públicas.

En resumes parece que hoy quedarse al margen no es una opción. Para la política actual, el famoso que no se alinea es visto como un enemigo. La neutralidad ya no existe: o te sumás a «mi equipo» o te exponés al linchamiento en las redes. En este juego de extremos, la moderación es el peor pecado.