Alfredo Di Stéfano: la leyenda que une a la Albiceleste con la Roja

En la antesala de la Finalísima del Mundial 2026 recordamos a la legendaria Saeta argentina, que integró ambas selecciones en diferentes momentos de su carrera.

Imagen generada con Gemini AI.
Imagen generada con Gemini AI.

Hay jugadores cuyo recuerdo no se desvanece con los años porque revolucionan el juego y marcan una época en la historia del fútbol. Cuando aún no sabíamos que íbamos a conocer a un D10S y a un Messías, existió Alfredo Di Stéfano, la Saeta Rubia.

Don Alfredo, nacido terrenalmente en Barracas en 1926, nacido futbolísticamente en Ríver en 1945 y nacido leyenda en Real Madrid a partir de 1953, repartió su talento a nivel selecciones entre dos banderas: la argentina y la española.

Con la selección argentina participó en 1947 del Campeonato Sudamericano de Guayaquil, la Copa América de esa época. Allí jugó 6 partidos, convirtió 6 goles (3 de ellos en el partido frente a Colombia) y logró con la Albiceleste su único campeonato de selecciones.

Su migración al fútbol colombiano junto con decenas de otros futbolistas en 1949 y la decisión de la dirigencia nacional de no participar de los Mundiales de Brasil 1950 y Suiza 1954 le impidieron sumar participaciones con la celeste y blanca.

Su partida al Real Madrid fue un momento bisagra. A nivel clubes, porque comenzó a construir la leyenda que continúa hasta hoy: a lo largo de su carrera allí obtuvo 8 ligas locales, 5 Copas de Campeones de Europa (la actual Champions League, todas ellas consecutivas entre 1956 y 1960), convirtió goles en las cinco finales (marca hasta hoy no igualada), jugó otras dos finales europeas de clubes con derrotas en 1962 y 1964, y recibió el Balón de Oro en 1957 y 1959. Datos contundentes que hicieron que la FIFA reconociera al Real Madrid el mejor equipo del siglo XX y a Di Stéfano el segundo mejor jugador tras Pelé.

A nivel de selecciones, en cambio, el momento bisagra fue 1957. Como el reglamento de la época permitía que un jugador pudiera representar a dos selecciones de diferentes países, tras obtener la ciudadanía española comenzó a vestir la Roja. Debutó con los colores de España el 30 de enero de 1957 frente a Países Bajos: triunfo 5 a 1 con tres goles del argentino. A partir de entonces, defendió esa camiseta en 31 partidos, en los que convirtió 23 goles.

Sin embargo, no logró repetir en la selección española su éxito en el Madrid. A nivel mundiales, solo pudo integrar el plantel que clasificó al Mundial de Chile 1962, pero una lesión lo obligó a ver los partidos desde afuera, lo que impidió que en toda su carrera jugara un cotejo mundialista. A nivel continental, tampoco pudo jugar finales en la Copa de Europa de selecciones.

Aunque nunca haya participado de un Mundial, el escenario más grande del fútbol, igualmente dejó una huella imborrable. Su legado se mide por la revolución futbolística que encabezó y por el respeto que despertó en las figuras que le siguieron. Por ejemplo, Johan Cruyff (otra leyenda del Fútbol Con Mayúsculas) lo definió como su máximo ídolo.

Seis décadas después de estas historias, el destino vuelve a cruzar a las selecciones de Argentina y España, esta vez en una final del mundo. Otros serán los nombres que acaparen los titulares y queden en la historia. Sin embargo, entre la celeste y blanca y la roja seguirá existiendo un nombre que nunca va a apagarse: el de don Alfredo Di Stéfano.

Producción: Marcos Sánchez Urbanek | 1° B TM