En las estrechas calles de Montecarlo, donde los sobrepasos son escasos y la estrategia suele ser determinante, Franco Colapinto nunca logró encontrar el ritmo necesario para avanzar posiciones. Tras completar las 78 vueltas del trazado monegasco, el argentino terminó último entre los pilotos que llegaron a la bandera a cuadros.
La carrera estuvo dominada por el italiano Andrea Kimi Antonelli, quien consiguió su quinta victoria consecutiva y consolidó su liderazgo en el campeonato mundial. Detrás finalizaron Lewis Hamilton y tras una posterior revisión de la FIA, el francés Pierre Gasly recuperó el tercer puesto luego de que se anularan sanciones aplicadas durante la competencia.
Uno de los principales problemas para Colapinto fue una penalización por exceder el límite de velocidad en el pit lane, una infracción que también afectó a otros pilotos durante una jornada caótica. La prueba estuvo interrumpida por una bandera roja provocada por daños en el asfalto del circuito y por varios incidentes que alteraron el desarrollo normal de la carrera.

Al finalizar la competencia el argentino no ocultó su malestar por lo ocurrido. “Fue un desastre y una carrera muy aburrida”, expresó con evidente frustración. También señaló que nada salió según lo planeado y que las circunstancias de la carrera complicaron cualquier posibilidad de remontada.
El resultado significó un paso atrás para Colapinto, que venía de actuaciones positivas en carreras anteriores y buscaba volver a sumar puntos para Alpine. El desafío de Mónaco volvió a demostrar por qué es uno de los circuitos más exigentes del calendario de la Fórmula 1, donde cualquier error o incidente puede condicionar todo el fin de semana.
Ahora, el piloto argentino deberá dejar rápidamente atrás la frustración de Montecarlo y enfocarse en las próximas fechas del campeonato, con el objetivo de recuperar protagonismo y volver a pelear por posiciones que le permitan sumar unidades para la escudería francesa.
Zoe Muñoz Cocot, 2° A, turno tarde
