Sombras en la AFA: el polémico acuerdo con la empresa de Javier Faroni

Investigadores sospechan que la extensión contractual busca blindar un esquema millonario de desvío de fondos. El expediente expone la ruta del dinero entre Miami y la Argentina, contratos omitidos en los balances de la AFA y el financiamiento de yates, aviones y propiedades con dólares de la Selección.

"Chiqui" Tapia y Javier Faroni

El presidente de la AFA, Claudio «Chiqui» Tapia, firmó la extensión del contrato con la empresa Tour Prod Enter LLC (vinculada a Javier Faroni y su esposa, Erica Gillette) hasta el 31 de diciembre de 2030.                                                                                                                                   

A diferencia de otros acuerdos comerciales de la Selección, esta prórroga no se informó de manera oficial en los canales de la AFA, ni figuró explícitamente en el temario de las asambleas de la entidad, habiéndose mencionado públicamente solo como un «contrato vigente».

El primer acuerdo tenía las firmas de Tapia y Claudio Toviggino. En el segundo ya no aparece el tesorero, sino Cristian Malaspina, secretario general de la AFA. Y en este caso la empresa con sede en Miami fijó domicilio en el complejo Aventura Park Square.

El nuevo acuerdo mantiene una estructura muy lucrativa para la empresa privada, conservando una comisión del 30% sobre los ingresos comerciales de la Selección en el exterior y 10% por logística.  Además, la Justicia detectó que con la nueva firma se le otorgaron más facultades operativas, incluyendo el manejo directo de los flujos de pago.

La empresa Tour Prod Enter estuvo bajo la lupa tanto de la Justicia Argentina como de autoridades en Estados Unidos por el manejo de unos 260 millones de dólares fuera del país. Los focos de la investigación apuntan a: el denominado «Circuito Miami» y la sospecha de que se desviaron grandes cantidades de la divisa estadounidense, hacia un entramado de sociedades presuntamente ficticias o empresas fantasma, (algunas registradas bajo categorías fiscales bajas como monotributistas en el sur argentino), para eludir los controles locales.

En el expediente constan sospechas de triangulación de dinero, incluyendo transferencias para la supuesta adquisición de un club de fútbol en Italia y el pago del alquiler de un yate de lujo utilizado por dirigentes de la AFA en Mónaco. Los dictámenes de los fiscales e inspectores señalan que los balances oficiales presentados por la AFA, omitieron registrar en detalle estos movimientos millonarios en el exterior.

Renovar este contrato anticipadamente hasta 2030 parece más un intento de protegerse de la Justicia, que una buena decisión de negocios. Cuando se vincula el futuro de la Selección a una empresa bajo sospecha, los dirigentes mandan un mensaje preocupante: que la plata y los negocios importan más que dar explicaciones. En tiempos donde la gente exige total transparencia, insistir con un acuerdo tan cuestionado, solo demuestra que en las oficinas de la AFA el verdadero partido se sigue jugando a espaldas de los hinchas.