Roland Garros: el boicot de los tenistas por un reparto más justo

Referentes como Jannik Sinner, Aryna Sabalenka y otras figuras del circuito redujeron sus apariciones ante la prensa para reclamar una mayor participación en los ingresos.

Roland Garros suele ser el escenario de las grandes batallas sobre el polvo de ladrillo, pero en esta edición el conflicto también se trasladó fuera de la cancha. En las salas de prensa y en los despachos de la Federación Francesa de Tenis (FFT), varios de los principales jugadores del circuito como Jannik Sinner y Aryna Sabalenka llevaron adelante una protesta mediática para exigir un reparto económico más justo. 

La medida no surgió de un hecho aislado, sino de un malestar que venía creciendo entre los jugadores. Los tenistas sostienen que los Grand Slams generan ingresos millonarios por derechos de televisión, venta de entradas, sponsors y acciones promocionales, pero que el porcentaje destinado a premios sigue siendo bajo en relación con ese volumen de negocio. 

Con esa postura, las principales figuras decidieron apuntar a una zona sensible del torneo: la exposición mediática. En lugar de suspender su participación deportiva, optaron por limitar sus compromisos con la prensa. La protesta consistió en reducir las conferencias a un máximo de 15 minutos y recortar las entrevistas breves a pie de cancha, además de disminuir su presencia en contenidos promocionales para redes sociales. 

El alcance de la protesta también se entiende por el peso que tienen las obligaciones mediáticas dentro de los Grand Slams. Los jugadores están obligados a asistir a determinadas conferencias y entrevistas, y el incumplimiento puede derivar en sanciones económicas. En antecedentes recientes, como el caso de Naomi Osaka en Roland Garros 2021, la multa por no presentarse ante la prensa fue de 15.000 dólares, mientras que el reglamento contempla sanciones que pueden llegar hasta los 20.000 dólares. Ese marco explica por qué la decisión de limitar las apariciones, en lugar de eliminarlas por completo, funcionó como una forma de protesta calculada. 

El gesto tuvo un fuerte valor simbólico. Los jugadores no dejaron de competir, pero sí buscaron afectar una parte clave del negocio moderno del tenis: la relación entre espectáculo, televisión, redes sociales y patrocinadores. En un torneo como Roland Garros, donde cada aparición pública de las grandes estrellas tiene impacto comercial, el silencio también se convirtió en una forma de presión. 

El reclamo económico detrás de la protesta 

El eje del conflicto está en el reparto de ingresos. Para la edición 2026, Roland Garros anunció una bolsa récord de 61,7 millones de euros en premios, una cifra superior a la del año anterior. Sin embargo, para los jugadores el problema no pasa únicamente por el monto total, sino por el porcentaje que reciben en relación con todo lo que genera el torneo. 

Según el reclamo de los tenistas, los Grand Slams destinan cerca del 15% de sus ingresos al reparto de ganancia, mientras que ellos buscan acercarse al 22%, una proporción similar a la que se maneja en otros torneos importantes del circuito ATP y WTA Masters 1000 (como Madrid, Roma o Indian Wells). La diferencia, aseguran, no solo beneficiaría a las grandes figuras, sino también a quienes compiten en las primeras rondas o en la clasificación. 

Ese punto es clave para entender el malestar. Aunque los campeones se llevan cifras millonarias, la realidad es muy distinta para los jugadores que están fuera de los primeros puestos del ranking. Muchos tienen que lidiar con viajes, entrenadores, preparadores físicos, kinesiólogos y otros gastos que hacen cada vez más difícil sostener una carrera profesional. 

Djokovic, entre el apoyo al reclamo y la distancia con la protesta 

La protesta también dejó en evidencia que el vestuario no se mueve como un bloque totalmente uniforme. Novak Djokovic, una de las voces que más veces cuestionó la estructura política y económica del tenis, respaldó el reclamo de los jugadores, pero no quedó alineado del todo con la medida llevada adelante en Roland Garros. 

El serbio, cofundador de la Asociación de Jugadores de Tenis Profesionales (PTPA), fue durante años una de las figuras más activas en la defensa de mejores condiciones para los tenistas. Sin embargo, en este caso aclaró que no había formado parte del proceso de organización ni de la toma de decisiones de la protesta. Su postura marcó una diferencia con otros referentes del circuito que sí empujaron el boicot mediático desde el inicio. 

Aun así, Djokovic evitó despegarse del fondo del reclamo. El ex número uno del mundo destacó el liderazgo de Sabalenka y sostuvo que los jugadores necesitan tener una posición más fuerte dentro del ecosistema del tenis. Para él, el problema no se limita a Roland Garros, sino que forma parte de una estructura más amplia, donde conviven los Grand Slams, la ATP, la WTA y la Federación Internacional de Tenis. 

Djokovic respaldó el reclamo de los jugadores, aunque se mantuvo distante de la organización del boicot mediático

Un conflicto que va más allá de Roland Garros 

Más allá de lo que ocurra en esta edición, la protesta dejó expuesto un problema que el tenis arrastra desde hace tiempo: la distancia entre el dinero que generan los grandes torneos y el lugar que ocupan los jugadores en la toma de decisiones. Roland Garros quedó en el centro de la escena, pero el reclamo apunta a una discusión más amplia sobre el futuro del circuito. 

El boicot mediático mostró que los tenistas encontraron una forma de presionar sin dejar de competir. En vez de abandonar la cancha, eligieron reducir su presencia en los espacios que también alimentan el negocio: conferencias, entrevistas, redes sociales y contenidos promocionales. En un deporte cada vez más atravesado por la televisión, los sponsors y las plataformas digitales, esa ausencia se volvió una señal fuerte. 

Por eso, el conflicto no parece terminar en París. Si los Grand Slams no logran abrir una negociación más profunda, la protesta podría convertirse en un antecedente para futuros torneos. Mientras la pelota sigue en juego sobre el polvo de ladrillo, afuera de la cancha los jugadores empezaron a disputar otro partido: el de tener más voz en el negocio que ellos mismos ayudan a sostener.

Lautaro Belmonte Ferreira, 2° A, turno tarde