El atletismo argentino tuvo históricamente grandes figuras individuales, aunque pocas veces logró sostener procesos colectivos de alto rendimiento, pero el presente que atraviesa la disciplina en este 2026 sugiere algo más profundo: una estructura consolidada. Si bien el «boom» del running recreativo ha servido como base piramidal, la verdadera transformación se observa en la cúspide de la elite. Ahí, la especialización en las pruebas de carrera ha alcanzado niveles de profesionalismo inéditos para el país, permitiendo que las marcas nacionales dejen de ser récords locales para convertirse en registros competitivos a escala global.
Este fenómeno tiene dos nombres propios que han reescrito los libros de historia: Florencia Borelli y Belén Casetta. Ambas atletas representan la evolución técnica y mental de una generación que ha dejado de participar en los certámenes internacionales para pasar a competir por los puestos de vanguardia.
Florencia Borelli: La versatilidad técnica como estandarte
La marplatense Florencia Borelli se ha consolidado en este mayo de 2026 como una de las fondistas más completas de la historia argentina. Su capacidad para transitar con éxito desde el medio fondo en pista hasta la exigencia extrema de los 42k de la maratón la convirtió en una atleta distinta dentro del fondo nacional.
Ha demostrado una madurez táctica envidiable. El reflejo de este nivel quedó evidenciado en el Maratón de Santiago de Chile, donde obtuvo un consagratorio segundo puesto en la distancia principal de los 42k con un tiempo de 2h29m45s. Su zancada, optimizada mediante estudios biomecánicos y el uso de calzado con placa de carbono de última generación, le permite sostener ritmos de carrera que antes parecían reservados exclusivamente para las atletas de la zona del Rift en África.
La importancia de Borelli no radica únicamente en sus cronómetros; es su rol como referente en la transición de la pista a la ruta lo que ha elevado el estándar. En el ámbito del atletismo mundial de 2026, donde la resistencia y el manejo del ritmo son la clave del éxito, la marplatense se ubica entre las mejores exponentes no africanas, logrando podios en circuitos de gran prestigio y asegurando la presencia argentina en las instancias definitorias de los grandes calendarios internacionales.

Belén Casetta: Resiliencia y excelencia en los 3000 metros con obstáculos
Si Borelli representa la resistencia pura, Belén Casetta simboliza la perfección técnica en una de las disciplinas más complejas del programa olímpico: los 3000 metros con obstáculos. Protagonizó uno de los regresos más impactantes de los últimos años. Su retorno al alto rendimiento tras la maternidad no solo ha sido exitoso, sino que ha superado sus propios límites previos.
En mayo de 2026, Casetta atraviesa uno de los mejores momentos de su carrera gracias a una técnica cada vez más precisa en el paso de obstáculos y el foso de agua. Los obstáculos requieren un componente de fuerza explosiva y coordinación rítmica que Belén ha refinado hasta la excelencia. Su capacidad para no perder velocidad tras el impacto con el agua es el diferencial que le permite competir de igual a igual con las atletas europeas y estadounidenses.
Más allá de su especialidad en la pista, Casetta comenzó a expandir sus fronteras hacia las pruebas de asfalto. El hito que consolidó esta versatilidad ocurrió precisamente en la última edición del Maratón de Santiago; en lo que significó su debut oficial en la distancia de medio maratón, la argentina se adjudicó una contundente victoria en los 21k con un registro de 1h14m21s. Este triunfo expone una capacidad de adaptación asombrosa y una base aeróbica superior que le permite afrontar los tramos decisivos de sus pruebas tradicionales con una reserva de velocidad letal. Su presencia es sinónimo de competitividad; Belén Casetta recuperó para Argentina el respeto en las pruebas técnicas de carrera.

Para comprender la magnitud de lo que Borelli y Casetta están logrando en 2026, es necesario observar el tablero mundial del atletismo de carrera.
África Oriental (Kenia y Etiopía) continúa dominando las pruebas de fondo, mientras que Europa (Noruega y Países Bajos) revolucionó los métodos de entrenamiento con el control de lactato, una tecnología que los entrenadores argentinos ya comenzaron a aplicar con éxito. Estados Unidos, por su parte, mantiene su fortaleza en velocidad y vallas gracias a su sistema universitario. En ese escenario, Argentina comenzó a consolidarse como una referencia emergente en pruebas de resistencia femeninas dentro de Sudamérica.
El soporte del alto rendimiento: CADA y Tecnología
Este presente no es producto del azar. La Confederación Argentina de Atletismo (CADA) ha implementado programas de entrenamiento en altitud, principalmente en Cachi, Salta, que han sido fundamentales para mejorar la resistencia y la capacidad aeróbica de Borelli y Casetta. La posibilidad de realizar concentraciones en Europa durante la temporada de verano de mayo y junio ha permitido a las atletas aclimatarse a los ritmos de competencia de la Diamond League.
A esto se suma la revolución tecnológica. En 2026, el uso de las placas de carbono y los nuevos compuestos de las entresuelas ha dejado de ser un debate para convertirse en una herramienta estandarizada. Las atletas argentinas cuentan con el soporte técnico necesario para no otorgar ventajas mecánicas frente a sus rivales, permitiendo competir en igualdad de condiciones frente a las potencias mundiales.
El presente de Florencia Borelli y Belén Casetta no solo se mide en récords, medallas o victorias internacionales, sino también en el impacto que generan dentro del atletismo argentino. Ambas representan una nueva etapa de profesionalización y crecimiento para la disciplina, elevando el nivel competitivo del país en pruebas de fondo y obstáculos. Con nuevos desafíos por delante, las dos corredoras continúan ampliando sus propios límites y consolidando a Argentina como una referencia emergente dentro del atletismo sudamericano e internacional. La bandera celeste y blanca vuelve a ganar protagonismo en las pistas y en el asfalto, impulsada por una generación que ya corre entre las mejores del mundo.
Lautaro Belmonte Ferreira, 2° A, turno tarde
