Delorean, Mustang y Ferrari: las increíbles historias detrás de los autos de cine que terminaron convertidos en leyendas millonarias

Las historias detrás de los automóviles más famosos de la pantalla suelen ser, en muchos casos, mejores que las propias películas.

Cuando se habla de íconos automotrices, el DeLorean DMC-12 de “Volver al futuro” (1985) es un ejemplo de ello. Robert Zemeckis, director del film, seleccionó ese modelo para hacer de máquina del tiempo y en ese momento la empresa fundada por John DeLorean se encontraba con una realidad bastante pobre, produjo apenas unos 9.000 ejemplares entre 1981 y 1982 antes de quebrar, y se encontraba en medio de un escándalo internacional ya que fue detenido por intentar vender 27 kilos de cocaína para salvar la fábrica, luego fue absuelto pero eso no implicó la recuperación de la empresa. En el guión original, ni siquiera era un auto, ya que Steven Spielberg, productor ejecutivo de la película, había planeado que la máquina del tiempo iba a ser una heladera, idea que vetó por temor a que los chicos se encerraran en sus refrigeradores tratando de viajar en el tiempo. La película llegó a los cines tres años después de la quiebra de DMC y resucitó al DeLorean como ícono pop. En 2021 entró al Registro Nacional de Vehículos Históricos de Estados Unidos y hoy descansa restaurado en el Petersen Automotive Museum de Los Ángeles.

El Ford Mustang GT 390 verde Highland que Steve McQueen condujo por las colinas de San Francisco en “Bullitt” (1968) tuvo otro destino. Tras la filmación, un detective de Nueva Jersey lo compró en 3.500 dólares y cuatro años después lo vendió por la misma cifra a la familia Kiernan. McQueen, obsesionado, les escribió en 1977 pidiéndoles comprar el vehículo. La respuesta fue un rotundo no y el auto siguió en el garaje de los Kiernan en Tennessee durante cuatro décadas: se le rompió el embrague en 1980, a los 65.000 millas, y nadie volvió a tocarlo. En enero de 2020, en la subasta Mecum de Kissimmee, Florida, el hijo de Robert Kiernan abrió la puja en los míticos 3.500 dólares iniciales y bajó del escenario con 3,74 millones en el bolsillo, convirtiéndose en el Mustang más caro jamás vendido.

El Mustang verde de Bullitt

La Ferrari 250 GT California Spyder de “Ferris Bueller’s Day Off” (1986) lleva la trampa al primer plano. John Hughes, director de la producción, quería un auto opulento para Cameron, el mejor amigo del protagonista, y quería uno de los apenas 56 ejemplares de Short Wheelbase, o batalla corta, que Ferrari fabricó del modelo antes mencionado. El problema principal era el costo del vehículo, que era una cifra exorbitante, cotizando por encima del millón de dólares en ese momento y 18 millones de dólares en la actualidad. La solución fue contratar a Modena Design & Development, un taller californiano que construyó tres réplicas de fibra de vidrio del modelo con motor Ford. Los problemas vinieron cuando Ferrari demandó después al taller por el uso de su logo y lo fundió a juicios. En 2022, una carcasa rota que quedó de la icónica escena del final en donde se lanzó uno de los modelos al vacío se subastó en 337.500 dólares.

Escenas de la película en donde aparece la Ferrari

En todos los casos opera la misma se puede encontrar algunas similitudes: una marca, un encuadre, un motor, y de pronto un vehículo se vuelve legendario. La diferencia con cualquier otro elemento de utilería es que estos siguen rodando después de los créditos, y a veces valen más que la película misma.