El atletismo vivió uno de los momentos más impactantes de su historia el 26 de abril de 2026. En las calles de Londres, el keniano Sabastian Sawe rompió una barrera que durante décadas pareció imposible: completar una maratón oficial en menos de dos horas. Su tiempo de 1h 59m 30s no solo significó un nuevo récord mundial, sino también un cambio de era para el deporte de fondo.
La maratón, considerada una de las pruebas más exigentes del deporte, tiene una distancia de 42 kilómetros y 195 metros. Durante años, especialistas, entrenadores y científicos debatieron si el cuerpo humano sería capaz de bajar la barrera de las dos horas en condiciones oficiales. Muchos creían que era un límite fisiológico imposible de superar. Sin embargo, Sawe demostró lo contrario y quedó para siempre en la historia del atletismo.
Aunque anteriormente el legendario corredor keniano Eliud Kipchoge había corrido en 1h 59m 40s en Viena durante el desafío “INEOS 1:59”, aquella marca no fue homologada porque se realizó bajo condiciones especiales: liebres rotativas, asistencia tecnológica y un circuito preparado exclusivamente para romper el récord. Lo conseguido por Sawe fue distinto. Se trató de una competencia oficial, reconocida por World Athletics y disputada frente a otros corredores de elite.
La carrera en Londres fue extraordinaria desde el comienzo. Sawe mantuvo un ritmo cercano a los 2 minutos y 50 segundos por kilómetro durante todo el recorrido. Además, el nivel general de la prueba fue tan alto que el etíope Yomif Kejelcha también bajó las dos horas con 1h 59m 41s, mientras que el ugandés Jacob Kiplimo terminó tercero con 2h 00m 28s, tiempo que también superó el anterior récord mundial de Kelvin Kiptum.
La hazaña de Sawe fue comparada con otros momentos históricos del deporte, como cuando Roger Bannister logró bajar los cuatro minutos en la milla (una milla equivale a 1609 metros). Sin embargo, el diario El País de España explicó que, según las tablas de puntuación de World Athletics, todavía existen marcas consideradas más difíciles de alcanzar.
El récord de Sawe no sería la mayor proeza atlética de todos los tiempos, sino apenas la novena. Estas tablas sirven para comparar marcas de distintas disciplinas y épocas. Por encima del maratón de Sawe aparecen logros como el récord de jabalina del checo Jan Železný, los récords de velocidad de Usain Bolt y las marcas en salto con garrocha del sueco Armand Duplantis.
Uno de los aspectos más debatidos tras la carrera fue el avance tecnológico. Sawe utilizó unas zapatillas Adidas ultraligeras, las Adizero Adios Pro Evo 3, que pesan apenas 96 gramos y cuentan con placas de carbono diseñadas para mejorar el rendimiento. En los últimos años, este tipo de calzado revolucionó las pruebas de fondo y generó discusiones sobre cuánto influye la tecnología en las marcas actuales.
Sin embargo, especialistas remarcan que la tecnología por sí sola no explica semejante resultado. Detrás de la marca hubo años de entrenamiento extremo, preparación física, nutrición controlada y resistencia mental. Incluso se informó que Sawe se sometió a más de 25 controles antidopaje antes de la competencia para evitar cualquier sospecha sobre su rendimiento.
El récord de Sawe representa mucho más que un número. Simboliza la capacidad del deporte para superar límites que parecían definitivos. Lo que hace algunos años era visto como ciencia ficción hoy es una realidad. Y, como ocurre cada vez que cae una barrera histórica, ahora surge una nueva pregunta: si el ser humano ya pudo bajar las dos horas en un maratón oficial, ¿hasta dónde podrá llegar en el futuro?.
Facundo Vaccaro 2A. T.T
