Suiza, un rival envuelto en una increíble historia de goles e insolados en el Mundial

El adversario de la Argentina en los cuartos vuelve a una instancia en la que vivió un momento único: fue protagonista del partido con más tantos en el certamen, un inolvidable 7-5 ante Austria en 1954, en una tarde de calor insoportable.

La albiceleste vuelve a cruzarse con la selección que protagonizó el partido con más goles en un Mundial

En la víspera del trascendental duelo de cuartos de final entre Argentina y Suiza, la memoria futbolística obliga a viajar en el tiempo hacia una tarde que desafió toda lógica deportiva. Antes de que la pelota ruede nuevamente en una instancia de eliminación directa, es inevitable recordar la “Hitzeschlacht von Lausanne”, la Batalla del Calor de Lausana. El enfrentamiento que, más de siete décadas después, sigue manteniendo el récord como el partido con más goles en la historia de la Copa del Mundo. 

Aquel 26 de junio de 1954, el Estadio Olímpico de la Pontaise en Lausana no solo fue testigo de un despliegue ofensivo sin precedentes, sino también de una prueba de resistencia humana extrema. Bajo un sol sofocante y temperaturas que alcanzaban los 40 grados centígrados, 35.000 espectadores presenciaron un choque de cuartos de final entre la anfitriona, Suiza, y una poderosa selección de Austria. El clima fue tan determinante que el partido pasó a la historia no solo por sus 12 goles, sino por las condiciones casi inhumanas en las que se disputó.

La albiceleste vuelve a cruzarse con la selección que protagonizó el partido con más goles en un Mundial
El arquero austríaco Kurt Schmied en acción.

El inicio del encuentro mostró a los locales como una topadora. Antes de cumplirse los 20 minutos, Suiza ya mandaba en el marcador por un sorprendente 3-0. Los goles de Robert Ballaman (minuto 16) y un doblete fulminante de Josef Hügi (17´ y 19´) parecían sentenciar el destino de los austríacos. Sin embargo, detrás de esta ventaja inicial se escondía un drama médico. El arquero de la República Alpina, Kurt Schmied, sufrió una insolación apenas comenzó el partido. Como era una época en la que no se permitían las sustituciones, Schmied permaneció en el campo en un estado de aturdimiento, tambaleándose entre los postes sin plena conciencia de su ubicación.

La imagen que inmortalizó aquel duelo fue la del masajista de Austria, Josef Ulrich, parado detrás del arco dirigiendo a su arquero, dándole instrucciones sobre hacia dónde moverse y refrescándolo constantemente con agua y esponjas para mantenerlo en pie. Años más tarde, Schmied confesaría que no recordaba absolutamente nada de aquel histórico enfrentamiento debido a su estado.

La albiceleste vuelve a cruzarse con la selección que protagonizó el partido con más goles en un Mundial
El utilero Josef Ulrich aplicándole esponjas húmedas para mantener en pie al arquero Kurt Schmied.

Lo que ocurrió tras el minuto 20 fue una de las reacciones más explosivas que se documentaron en una cita mundialista. Austria se convirtió en el primer equipo en la historia de los mundiales en remontar una desventaja de 0-3. En un lapso de apenas nueve a once minutos, el marcador pasó de un 0-3 a un increíble 5-3 a favor de los austríacos. Theodor Wagner (25´ y 27´) y Alfred Körner (26´ y 34´), junto al capitán Ernst Ocwirk (32´), lideraron un aluvión de goles que dejó sorprendidos a los suizos. Antes del descanso, Ballaman recortó distancias para Suiza en el minuto 39, dejando el marcador en un inédito 5-4 al término del primer tiempo. Esos nueve goles en una sola mitad constituyen, todavía hoy, el récord de anotaciones en un primer tiempo en una Copa del Mundo. Incluso hubo oportunidad de un décimo gol antes del descanso, pero Köner erró un penal en el minuto 42.

La albiceleste vuelve a cruzarse con la selección que protagonizó el partido con más goles en un Mundial
El conjunto austríaco anotando un gol.

La segunda mitad, aunque fue menos frenética que la primera, mantuvo la tensión. Wagner completó su hat-trick en el minuto 53, que significó el 6-4 en el contador. Más adelante, el suizo Hügi hizo lo propio a los 60 del complemento, donde marcó su triplete para poner el 6-5. La resistencia suiza finalmente se quebró a los 76´, cuando Erich Probst selló el 7-5 definitivo. El dramatismo no terminó con el silbatazo final, ya que en los últimos minutos del encuentro, el capitán suizo Roger Bocquet colapsó en el campo. Más tarde se descubrió que jugaba mientras padecía un tumor cerebral.

El Mundial de 1954 quedó marcado por su enorme cantidad de goles y por varios récords que aún siguen vigentes. Hungría fue la gran protagonista en ataque, con un promedio de 5,4 goles por partido tras convertir 27 tantos en apenas cinco encuentros, una marca que todavía nadie logró superar en una Copa del Mundo. Además, su goleada por 9-0 frente a Corea del Sur continúa siendo la segunda victoria más amplia en la historia del torneo, solo por debajo del 10-1 que ellos mismos le propinaron a El Salvador en España 82. En esa misma edición de 1954, Inglaterra y Bélgica protagonizaron el empate con más goles en los Mundiales al igualar 4-4 tras el tiempo suplementario. Como si fuera poco, el certamen disputado en Suiza mantiene hasta hoy el récord del promedio goleador más alto, con 5,38 tantos por encuentro.

En las semifinales, Austria sufrió una dura derrota por 6-1 frente a la República Federal de Alemania, selección que más tarde se consagró campeona del mundo. Sin embargo, el conjunto austríaco logró recuperarse en el partido por el tercer puesto al vencer 3-1 a Uruguay, y consiguió así la mejor actuación de su historia en un Mundial.

Hoy, más de siete décadas después de aquella inolvidable tarde en Lausana, Suiza volverá a disputar los cuartos de final de un mundial. Esta vez el rival será Argentina. Aunque el contexto es completamente distinto, el recuerdo de aquel histórico 7-5 sigue vivo como una muestra de que los mundiales siempre tienen lugar para las historias que desafían toda lógica. Ahora, los suizos intentarán escribir un nuevo capítulo en su recorrido mundialista, mientras que la albiceleste buscará dar otro paso hacia el gran objetivo.

Lucca Secchi, 2°A TN