El regreso de un grande: Lanús, campeón de la Liga Argentina de Básquetbol

El Granate se quedó con el título de la segunda división y volvió a la élite luego de 10 años, tras vencer a San Isidro de San Francisco por 67 a 52.

Lanús campeón de la Liga Argentina de básquet
Lanús con el trofeo de la Liga Argentina de básquet.

Lanús volvió a tocar el cielo con las manos y miles de noches de espera se transformaron en un grito sagrado que quedará grabado para siempre en los corazones del sur del Gran Buenos Aires. El granate se consagró campeón de la Liga Argentina 2025/26 y selló su tan esperado regreso a la Liga Nacional de Básquetbol (LNB), la máxima categoría del país, tras una década de ausencia. En una velada épica y cargada de tensión, el equipo dirigido por Manuel Anglese derrotó a San Isidro de San Francisco por 67 a 52, por lo que cerró la serie final con un contundente 3 a 1 a su favor.

El escenario no pudo ser más perfecto, con el Microestadio Antonio Rotili que reventó con cinco mil almas que tiñeron las gradas de granate y empujaron al equipo en cada minuto. El clima, lleno de emociones y cargado de ansiedad acumulada desde la partida del club de la élite en 2016, fue el condimento necesario para que el local superara los momentos de zozobra y terminara festejando un ascenso que se sentía como una deuda histórica.

El cuarto y definitivo punto de la final comenzó con una tensión que se podía sentir en el ambiente. Lanús, quizás por la presión del cierre, sufrió inconsistencias graves en sus ataques iniciales, con dificultades evidentes para circular la pelota. San Isidro, apodados los “Halcones rojos”, aprovecharon este desconcierto, que con un juego compacto y la efectividad de Hooper y Lombrisca, tomaron una ventaja de 12 a 3 cuando faltaba poco para cerrar el primer cuarto. El campeón demoró seis minutos en anotar su primer triple, el cual fue cortesía de Lucio Reinaudi, y cerró el periodo inicial abajo por 12 a 9, tras un pobre 2/16 en tiros de campo.

Sin embargo, el segundo round marcó el inicio de la “tormenta granate”. Tras estar contra las cuerdas, el equipo local activó un parcial extraordinario de 14 a 0 que cambió el rumbo del encuentro. Los triples finalmente tuvieron destino y los robos en primera línea permitieron contraataques letales. Robert Whitfield fue el motor de este tramo, quien aportó 9 puntos vitales que revirtieron el marcador a 26-18, aunque San Isidro logró reaccionar antes del descanso para irse al entretiempo arriba por 32-29.

Lanús campeón de la liga argentina de básquet
Postal del Microestadio Antonio Rotili colmado.

Tras el paso por los vestuarios, el juego se volvió físico, lleno de roces y defensas sólidas. La disputa era más emocional que técnica, tanto que los cordobeses llegaron a liderar 44-39, pero Lanús mostró su temple de campeón para cerrar el tercer cuarto con una ventaja mínima de 45-44. El último capítulo fue el del quiebre total, mientras San Isidro comenzaba a sentir el desgaste y la falta de claridad en sus avances, el granate sacó fuerzas de donde no tenía y encontró en Lucio Reinaudi a su “guía espiritual”, quien asumió la responsabilidad en el momento en que la pelota pesaba una tonelada anotando ocho puntos decisivos en el cuarto final. El marcador se estiró a 58-48 a falta de cuatro minutos, ese fue un punto de quiebre, de no retorno para los visitantes. El cierre fue un terremoto de cantos y lágrimas, con un Rotili que ya celebraba el ascenso antes del pitazo final.

El conjunto campeón tuvo pilares fundamentales. Además del liderazgo de Reinaudi con 13 puntos totales, Martín Franchino fue determinante con un “doble-doble” de 13 tantos y 10 rebotes, quien aportó esas actuaciones que sostienen a un equipo en las finales. Joaquín Noblega también brilló con una planilla completa: 11 puntos, 6 rebotes y 5 recuperos, siendo el motor defensivo del equipo. Vale la pena mencionar la participación especial de Junior Marchant, quien fue distinguido como el MVP del encuentro, coronando una campaña inolvidable para la institución.

Este título no es solo un trofeo más en las vitrinas de Lanús, sino que representa el regreso a casa. Desde que el club dejó la Liga Nacional en 2016, el básquetbol granate trabajó en silencio para este momento. La presencia del presidente de la institución, Nicolas Russo, en los festejos subrayó la importancia política y social de este logro para el club del sur. El granate vuelve a la élite con el corazón caliente y la personalidad de un grande que nunca debió irse, este equipo no solo ganó una final, sino que devolvió la identidad y el orgullo a un barrio que vive con pasión el básquet. Diez años después, la Liga Nacional vuelve a tener a Lanús entre sus protagonistas, porque los ascensos se consiguen en una noche, pero se construyen durante años.

Lucca Secchi, 2°A TN