Apuestas online y ludopatía: una problemática que crece entre los jóvenes

Aparecen en las redes sociales, en transmisiones deportivas y en publicidades que ofrecen ganar plata de manera rápida; aunque muchas veces se muestran como algo divertido, pueden causar inconvenientes económicos, familiares y personales.

Las apuestas por internet crecieron bastante en los últimos años. Antes, para apostar había que ir a un casino o a un lugar específico. Hoy es distinto. Con un celular y conexión a internet, una persona puede entrar a una plataforma de apuestas desde casi cualquier lugar. A esto se suma la publicidad, que aparece en redes sociales y durante las transmisiones deportivas. También hay influencers y exdeportistas que promocionan estas plataformas.

De esta manera, las apuestas pasaron a formar parte de situaciones que antes no estaban relacionadas con el juego. Se puede estar mirando un partido o usando una red social y encontrarse con una publicidad de apuestas. El problema aparece cuando una persona empieza a apostar cada vez más seguido, gasta más plata de la que pensaba o sigue jugando porque quiere recuperar lo que perdió.

Uno de los aspectos que más preocupan es el acceso que tienen los adolescentes. En Argentina, los menores de 18 años no pueden apostar legalmente. A pesar de eso, muchos jóvenes pueden llegar a estas plataformas. El Séptimo Estudio Nacional sobre Consumo de Sustancias Psicoactivas en Estudiantes de Enseñanza Secundaria, realizado en 2025, registró que más de una cuarta parte de los estudiantes había apostado dinero durante el último año. Las apuestas online fueron la modalidad más utilizada y también se encontraron diferencias entre varones y mujeres.

Otro informe oficial, realizado con información de UNICEF y UNESCO, indicó que uno de cada cuatro adolescentes de entre 12 y 17 años dijo haber apostado online alguna vez. Además, seis de cada diez afirmaron conocer a alguien que había apostado dinero por internet. Los datos muestran que las apuestas están presentes en el entorno de muchos adolescentes, incluso aunque ellos mismos no apuesten.

El celular tiene mucho que ver con esta situación. Mientras alguien mira un partido, entra a Instagram o usa TikTok puede encontrarse con una publicidad relacionada con apuestas. Las billeteras virtuales también hacen que sea más sencillo mover dinero. Todo esto hace que apostar sea mucho más fácil que hace algunos años.

Desde el Ministerio de Justicia señalaron que la publicidad y la presencia de influencers, deportistas y otras personas conocidas pueden hacer que las apuestas se vean como algo normal. Esto puede influir especialmente en los adolescentes, que pasan bastante tiempo en redes sociales y siguen de cerca a este tipo de figuras.

Las publicidades suelen enfocarse en ganar dinero rápido o en presentar las apuestas como una forma de entretenimiento. El problema es que muchas veces no se le da la misma importancia a la posibilidad de perder. También puede aparecer la idea de que, si se perdió plata, una nueva apuesta puede servir para recuperarla.

Cuando apostar empieza a ser algo que una persona no puede controlar, puede aparecer la ludopatía, también llamada trastorno por juego de apuestas. No significa simplemente haber apostado alguna vez o haber perdido dinero. Se trata de una conducta que continúa aunque ya esté generando problemas en la vida de la persona.

Hay distintas señales que pueden indicar que existe un problema. Algunas son pensar demasiado en las apuestas, pasar cada vez más tiempo jugando, gastar más dinero del que se había planeado o empezar a alejarse de familiares y amigos. También pueden aparecer cambios de ánimo y problemas económicos.

Uno de los casos más complicados es cuando alguien pierde dinero y vuelve a apostar para intentar recuperarlo. Puede pensar que una apuesta más va a solucionar la situación, pero puede ocurrir lo contrario. Después vuelve a intentarlo y el problema puede hacerse cada vez mayor.

Y las consecuencias no quedan solamente en la plata. Las apuestas también pueden generar discusiones familiares, problemas en el colegio o en el trabajo y distanciamiento de amigos. En algunos casos, además, afectan emocionalmente a la persona. Por eso, la ludopatía no debería verse solamente como un problema económico.

En los adolescentes pueden influir otros factores. La presión de los amigos, las ganas de pertenecer a un grupo y el tiempo que pasan conectados a internet son algunos de ellos. Además, las apuestas están muy vinculadas al deporte y a las redes sociales, dos espacios que forman parte de la vida cotidiana de muchos jóvenes.

Un documento oficial sobre cuidados en entornos digitales menciona algunos de estos factores. Entre ellos están la hiperconectividad, el acceso permanente a las plataformas, la influencia de personas conocidas y la facilidad para utilizar dinero digital.

El tema también empezó a discutirse desde el Estado. En mayo de 2026, el Gobierno nacional presentó ante el Congreso un proyecto de ley para prevenir la ludopatía y regular los juegos de azar online. La propuesta busca proteger especialmente a niños y adolescentes, limitar la publicidad y establecer medidas de prevención y asistencia.

Controlar las apuestas online en Argentina tiene algunas dificultades. Los juegos de azar están regulados por las distintas jurisdicciones del país y existen plataformas que funcionan por fuera de los controles estatales. Por este motivo, controlar el acceso de los menores y el funcionamiento de todos los sitios no resulta sencillo.

Las consultas a los servicios de asistencia también muestran que existe preocupación por este tema. Según información oficial publicada en agosto de 2026, la Línea 141 de la SEDRONAR recibió más de 23.000 llamadas entre enero y julio de ese año. El servicio brinda orientación sobre diferentes consumos problemáticos, entre ellos la ludopatía y los problemas relacionados con contenidos digitales.

Hablar sobre las apuestas puede ser una forma de prevenir estos problemas. Es importante que los adolescentes sepan que apostar no es solamente un juego y que puede tener consecuencias. También es necesario que las familias y las escuelas puedan hablar del tema y prestar atención cuando aparecen cambios de conducta.

Pedir ayuda tampoco debería verse como algo negativo. Si una persona siente que ya no puede controlar cuánto apuesta, no se trata solamente de recuperar la plata que perdió. En algunos casos puede necesitar el acompañamiento de profesionales.

Las apuestas online están cada vez más presentes en internet. Aparecen mientras se mira un partido, se usan redes sociales o simplemente se navega desde el celular. El problema no está solamente en que existan, sino en lo que puede pasar cuando empiezan a ocupar demasiado lugar en la vida de una persona. Entre los jóvenes, el fácil acceso y la cantidad de publicidad hacen que sea un tema al que hay que prestarle atención. Informarse y hablar sobre los riesgos puede ayudar a detectar el problema antes de que se vuelva más difícil de manejar.

Bautista Olivera, 2° A TT