El futuro ya llegó: las jóvenes promesas argentinas que sueñan con la NBA y Europa

Mientras figuras consolidadas como Facundo Campazzo, Gabriel Deck y Leandro Bolmaro siguen representando al país en Europa, está llegando una nueva generación a paso firme para ir en busca de objetivos grandes.

Una nueva generación se abre camino con fuerza en el básquetbol argentino: muchos de nuestros jóvenes ya compiten en academias europeas, ligas de desarrollo o incluso en el básquet universitario estadounidense, el principal trampolín hacia la NBA.

La dirigencia de la Confederación Argentina de Básquet y el cuerpo técnico encabezado por Pablo Prigioni apuntan a construir el recambio pensando en el Mundial de Qatar 2027 y los próximos ciclos olímpicos.

Uno de los nombres que más entusiasma es el de Iván Prato. El ala-pívot nacido en 2007, de 2,10 metros, desarrolla su formación en el Varese de Italia y ya fue seguido de cerca por Luis Scola, quien es parte del scouting de dicho club. Su participación en el Basketball Without Borders, evento organizado por la NBA para reunir a los mejores novatos juveniles del mundo, lo posicionó dentro del radar internacional. Altura, capacidad de tiro y personalidad son algunas de las características que lo convierten en una de las mayores apuestas del básquet nacional.

Otro proyecto que gana terreno es Juan Bocca. El alero de 20 años juega en el Palma Básquet de España y se destaca por su efectividad en tiros desde lejos. En Europa lo consideran uno de los tiradores jóvenes con mayor proyección dentro de la FEB. Además, ya comenzó a tener participación en procesos de la Selección Mayor, algo poco habitual para jugadores de su edad.

En paralelo, varios argentinos empiezan a hacerse lugar en la NCAA, el competitivo básquet universitario estadounidense que históricamente funcionó como puente hacia la NBA. Entre ellos aparece Tyler Kloop, el nacionalizado argentino, ala-pívot de 2.05 metros que juega para Northwestern y ya integró procesos juveniles de la Selección Argentina. La presencia albiceleste en el sistema universitario norteamericano crece temporada tras temporada y vuelve a instalar a Argentina dentro del mapa internacional de formación.

También surgen nombres desde las divisiones formativas europeas. Uno de ellos es Lucas Sigismonti, alero de 16 años que fue incorporado por el histórico Baskonia de España, una institución con enorme tradición en el desarrollo de jugadores argentinos. Con 2,03 metros y gran capacidad atlética, ya es considerado una de las joyas del semillero nacional.

A nivel profesional, el caso de Tomás Chapero también marca el camino. El pivote surgido en Obras Sanitarias fue seleccionado en el Draft Internacional de la G-League por Grand Rapids Gold, filial de los Denver Nuggets. Aunque todavía no llegó oficialmente a la NBA, su arribo al sistema de desarrollo estadounidense representa un paso importante para mantenerse cerca de la máxima liga del mundo.

La exportación de talento argentino hacia Europa y Estados Unidos volvió a acelerarse en los últimos años. España continúa siendo uno de los destinos preferidos por los jóvenes, tanto por el idioma como por la tradición basquetbolística. Clubes como Baskonia, Barcelona o Girona siguen apostando por jugadores argentinos, avalando un vínculo histórico que ya dio enormes resultados.

Después de la histórica Generación Dorada, el básquet argentino busca reconstruir su identidad competitiva. Y aunque el recambio lleva tiempo, los nombres empiezan a aparecer. Con roce internacional, formación más tecnológica y moderna, cada vez más presencia en ligas de primer nivel, la nueva camada ilusiona con devolver a Argentina a los primeros planos del básquet mundial.

Gastón Rojas 1°C TN