Argentina atraviesa un momento económico complejo en donde a la gente todo le cuesta un poco más. los precios de todo suben pero los sueldos no, lo mismo ocurre con el desempleo y el empleo respectivamente. Ahora bien, hay situaciones en las que eso pareciera no notarse, como lo son por ejemplo los shows musicales.
Un factor clave de esto es el precio de las entradas mismas, que, pasada a dólares, Argentina se termina convirtiendo en uno de los países con el mejor precio económico, esto se puede deber a la devaluación de la moneda nacional. Esto hace que al haber artistas de talla internacional, venga gente del extranjero a ver el recital a ver artistas que quizás en su país no estuvieron presentes.
Esto pasa indiferentemente del tipo de música que sea o de los artistas que tocan, ya sean locales como fueron por ejemplo los recitales de la banda “Los Piojos” o de índole internacional como fueron los shows de Bad Bunny o el regreso al país de la icónica banda “ACDC”. Los estadios están todos completos en más de una presentación que hace cada banda o artista.

Esto no es un fenómeno nuevo. Ya se vio con la artista Taylor Swift en 2023, cuando las entradas se convirtieron en una “ganga” para los extranjeros, hoy, con una economía que muestra signos mixtos, el recital sigue siendo uno de los pocos lujos a lo que los argentinos no renuncian fácilmente
En un país donde la pasión por el fútbol y la música ocupa un lugar central en la identidad de la gente, los shows agotados no sólo reflejan un poder adquisitivo auxiliar, sino una forma de resistencia, la necesidad de cantar y que por al menos una noche, la crisis y la situación económica queda afuera del estadio.

Mientras la grilla de este año se llena de más fechas por todo el país, el fenómeno continúa, desafiando las cifras y la billetera de la población, en Argentina cuando suena la música, muchos siguen encontrando la forma de estar ahí y aceptar al gasto sin considerarlo como tal, por que el poder estar ahi vale el precio de la entrada.
Emanuel Cafferata y Enzo Romero, TM, 2A.
