La «tobillera», una herramienta en la lucha contra la violencia de género

El dispositivo, que se coloca a personas con antecedentes de agresión, comienza a utilizarse en San Martín y ya generó polémica entre los vecinos de la zona

La localidad bonaerense de San Martín comenzará en estas horas con las pruebas piloto de un novedoso artefacto. Se trata de una tobillera que cuenta con un precinto irrompible y un sensor que localiza la ubicación a través de los servicios de GPS que brinda la geolocalización del dispositivo. De esta manera, se busca tener control total sobre las acciones de aquellas personas con antecedentes penales y agresores con ordenes judiciales de dicha índole.

No es la primera vez que se emplea este método, ya que en el país existe el caso de un hombre de 35 años que lleva consigo una de estas tobilleras y no tiene permitido acercarse a su ex pareja, por lo que queda demostrado que esta nueva forma de monitoreo ya ha superado con éxito la fase «beta» y puede ser implementado a más casos, pero no aún masivamente.

Como es habitual en cada decisión que toman las autoridades políticas, esta herramienta también generó criterios dispares; Pirámide Invertida se acercó a dialogar con los vecinos para recoger sus opiniones en la zona involucrada. Si bien la mayoría se encuentra de acuerdo con este nuevo sistema, varios se han expresado con dudas en cuanto a su funcionamiento. Algo que se repitió a menudo es: «Me parece bien, por algo hay que empezar. Pero ¿cómo se va a saber si la persona está cometiendo un delito dentro de su casa? Puede violar sin la necesidad de salir». También se comentaba: «La duda que tenemos es si va a grabar la situación o no, porque todo lo que hace el municipio no queda registrado, si no lo ves en el momento es como si no pasó nada», poniendo en duda el accionar que esto supone.

También hubo algunas personas que opinaron de manera más cuestionadora: «En vez de gastar tanta plata en eso, que pongan policías y seguridad; vivimos con mucho miedo, no queremos inventos, queremos vivir en paz». Y hubo rechazos de plano: «No sirve para nada. El chorro va a encontrar la forma de hackear el sistema, es todo un cuento para seguir robando impunemente», sentenció un hombre de la zona que ha sido víctima de robos y su familia sufrió varios intentos de violación, según aseguró.

Como se puede comprobar, este dispositivo causa controversia en la localidad; de extenderse su uso también llegará a ser causa de debate a nivel nacional.

Por Pablo Burgueño