Las docuseries de deportes pisan fuerte en el streaming

Dentro de las plataformas de streaming de películas y series, la ficción es la reina gracias a producciones como Game of Thrones, Stranger Things, Dark, o Breaking Bad, entre otras. No obstante, en tiempos recientes, otro género que viene pisando fuerte es el de los documentales, o docu-series, con el foco puesto en el deporte.

The Last Dance

Uno de las docuseries más populares es ‘The Last Dance’, que, a través de 10 episodios, sumerge al espectador en las entrañas de aquellos Chicago Bulls comandados por Michael Jordan, que buscaban sexto título de la NBA en ocho temporadas.

Matchday: Inside FC Barcelona

Esta es la serie perfecta para conocer lo que ocurre dentro de uno de los equipos de fútbol más importantes del mundo. Lionel Messi y compañía son filmados a lo largo de ocho episodios en los que se muestra cómo convive el vestuario del FC Barcelona ante las victorias y los fracasos.

All or Nothing: Tottenham Hotspur

Tras llegar a la final de la Champions League y perderla contra el Liverpool, el Tottenham decidió despedir al entrenador argentino Mauricio Pochettino y pegar un volantazo contratando al siempre polémico José Mourinho, que tiene entre manos el que podría ser el reto más grande de su carrera profesional.

Take us Home Leeds United

El Leeds United fue uno de los grandes equipos ingleses de los ’90 y de principio de los 2000. Caídos en desgracia tras descender a la segunda división, deciden confiarle su destino al argentino Marcelo Bielsa, quien tendrá como reto llevarlos nuevamente a lo más alto del fútbol británico.

Anelka Incomprendido

Este documental repasa la vida del polémico delantero francés, que llegó a jugar en equipos de la talla del Real Madrid, Chelsea, Liverpool y Manchester City. Quizás incomprendido, la personalidad de Anelka siempre le jugó malas pasadas en los vestuarios del planeta fútbol, llegando incluso a renunciar a la selección de su país.

Formula 1: Drive to Survive

La mejor docuserie para los que quieren saber cómo es la vida dentro del paddock, y las presiones que conlleva ser un piloto de la máxima categoría del automovilismo.

Juan Méndez
2° «B» T.N.

La leyenda de Michael Jordan

The Last Dance es una serie documental de Netflix, producida por ESPN, que retrata la última función de aquel mítico equipo de Chicago Bulls.

Cuenta con material exclusivo grabado durante la temporada de 1997/98 de la NBA, en el que quedan reflejadas varias de las situaciones que atravesó el plantel y la franquicia para obtener ese título: la renovación propuesta por Jerry Krause para final de dicha temporada, los problemas salariales de Scottie Pippen, las aventuras de Dennis Rodman, las duras batallas en el parqué… Todo esto tiene un denominador común: la figura del mejor basquetbolista de todos los tiempos.

Para la gran mayoría fue el mejor. Técnica, liderazgo, mentalidad ganadora, pasión, humildad… No existe una forma de describirlo. Su nombre trascendió el básket y se transformó en un ícono del deporte. The Last Dance nos muestra un Jordan distinto. Íntimo. Cuenta su historia en primera persona, en la última función del equipo que lo transformó en leyenda.

Una producción especial de: Matías Dominguez, Matías Fernández Vera, Facundo Ierullo, Ximena Litwiniuk, Matías Pereira.

El fenómeno «docuserie» deportiva luego de ‘El Último Baile’

La 23 de Michael Jordan en su camiseta de Chicago Bulls es uno de los emblemas históricos del deporte mundial. Y sea casualidad o no, Netflix informó que fueron 23.8 millones los hogares que ya vieron The Last Dance fuera de Estados Unidos, es decir, la docuserie sobre el multicampeón de la “Ciudad de los Vientos”, con MJ como máximo exponente. Sin dudas es una cifra impactante.

Uno de los porqué más grandes de este éxito, más allá de la grandeza inconmensurable de Michael Jordan y los Bulls durante su dinastía, es el claro contexto donde fue lanzado el documental. En medio de una pandemia global, sin actividades deportivas en vivo, se presenta algo novedoso, con material inédito, de uno de los equipos más laureados de la historia del deporte. Y como siempre, con Michael Jordan en el póster, el triunfo está asegurado.

Sin embargo, este documental deportivo no es el primero lanzado por Netflix, ya que desde 2018 brinda este tipo de formatos a sus filas. Innovó con “Del Sunderland hasta la muerte”, donde se sigue el paso a paso del equipo histórico inglés, que atraviesa un mal momento en la segunda y tercera división de dicho país. A este se le sumó en 2019 “Formula 1: Drive to Survive”, en la cual se muestra con lujo de detalles las temporadas 2018 y 2019 encarada desde los corredores y los integrantes de las escuderías. Luego, con los primeros cuatro episodios (en total son diez) de El Último Baile disponibles para ver en la plataforma, la serie del Barcelona, “Matchday” fue estrenada, aunque en Rakuten TV estaba disponible desde fines del año pasado. En la misma, se ve un análisis dentro del club catalán en la temporada pasada, donde hubo muchos altibajos.

Lo que diferencia a The Last Dance con las anteriores docuseries de Netflix es que ésta es una coproducción de uno de los medios deportivos más importantes del planeta: ESPN. La cadena perteneciente a Walt Disney Company, ambiciosa por este éxito de la mano de Air Jordan y compañía, redobló la apuesta e irá en 2021 por otra súperestrella del deporte estadounidense como lo es Tom Brady para el desarrollo de su propia serie. Esto fue confirmado por el mismo Brady en su cuenta de Twitter el pasado 21 de mayo. (https://twitter.com/TomBrady/status/1263513066907619335?s=20)

Portada del documental de Tom Brady, a estrenarse en 2021.

“Man in the arena”, como se titulará este documental, constará de nueve capítulos donde se verá la influencia de un jugador que cambió la historia del fútbol americano. Aún no hay fecha estimada de estreno, ni plataforma definida, pero la expectativa por el documental del mariscal de campo californiano es mucha, sobre todo por su antecesor.

Y probablemente la frase que anticipe ciertas cosas sea la que mencionó Brady: “Darme cuenta de mi potencial fue de lo que se trató mi carrera”, que a fin de cuentas es también lo que buscó mostrar The Last Dance en Jordan.

Lautaro Tiburzio. 2°A TM

La fortuna de Jordan

Como se puede observar en la serie boom de Netflix, The Last Dance, Michael Jordan jugaba fuerte. Y no solamente dentro de la cancha. Su afición por el juego es un tema que siempre lo rodeó y que la serie refleja bastante. Apostaba en los casinos de Atlantic City hasta un juego de golf, pasando por las partidas de poker en los viajes con los Bulls. Tanto en los aviones como en los micros se armaban mini casinos: en los asientos de adelante, John Paxson y compañía jugaban al blackjack por un dólar cada mano y en el fondo, con MJ, apostaban miles de verdes por jugada.

Ya de veterano, en su etapa en Washington Wizards, le llegó a apostar a un rival (Jamal Crawford, un rookie de los Bulls) su Ferrari contra un Mercedes en un concurso de triples. Obvio, Michael esa tarde se fue con otro autos de lujo a su casa. Sus problemas con el juego, explotaron en plenos playoffs de 1993, la noche previa a un partido con los Knicks se publicó por primera vez que había sido visto jugando a lo grande en un casino de Atlantic City.

Sin embargo, está claro que jamás le faltó plata para apostar: incluso, hoy, a 17 años de su retiro, es una de las personas más adineradas del planeta y sigue facturando. De hecho, Forbes, medio especializado en finanzas, lo ubica en el puesto 1001 entre los multimillonarios de todo el mundo.

Jordan festejando

¿Cuántos dólares tiene Jordan en su cuenta bancaria? Se estima que son unos 2.100 millones. Esa fortuna lo convierte en el deportista más rico de la historia. Lo sigue el golfista Tiger Woods, con 800 millones de dólares.

Ahora bien, en parte, «Air» les debe parte de su buen pasar a sus padres. En 1984, en su temporada de novato y cuando estaba interesado en llegar a un acuerdo con Adidas, ellos lo convencieron de firmar con Nike, empresa que recién daba sus primeros pasos en el básquet. MJ acordó recibir 500.000 dólares por temporada, más regalías por las ventas y se creó la submarca Jordan dentro de Nike. Las Air Jordan 1, que salieron en 1985, fueron de las zapas más vendidas de la historia y la máquina de hacer billetes que formaron Jordan y Nike nunca se detuvo. Se calcula que desde el 84 hasta hoy, le ingresaron 1.300.000.000 de dólares, más de la mitad de su fortuna, por su vínculo con esta marca.

Michael luciendo sus «Air Jordan 1»

Es tan grande el fenómeno Jordan, que no mermó con su retiro, sino todo lo contrario. Pese a que Air ya no juega, genera más dinero que figuras actuales como LeBron James, Kevin Durant o Stephen Curry, el año pasado embolsó 130 palos verdes sólo por la venta de zapatillas mientras que LeBron se llevó 89 palos (incluido su contrato con los Lakers). Semejantes ganancias hacen que Jordan se llene lujos: vive en una mansión en Jupiter (Florida) y tiene otra en Chicago, de unos 5.000 metros cuadrados y todos los chiches, que no consigue vender porque no encuentra un comprador dispuesto a poner los 29 millones que pide. Además, tiene un jet privado, que pintó de celeste (color de la Universidad de Carolina del Norte), campos de golf, una flota de autos de lujo y cada día fuma habanos que cuestan 100 dólares cada uno.

Obvio, así como la gasta, también la invierte: es el propietario principal de los Charlotte Hornets, de la NBA, y uno de los accionistas de los Marlins, de la MLB (liga de Béisbol). Además, es uno de los dueños (junto a Magic Johnson) de Team Liquid, un equipo de eSports, tiene su marca de tequila premium, una cadena de restaurantes y concesionarias.

Marcelo Janin

La profunda relación entre Michael Jordan y Kobe Bryant

Muy pocas personas sabían que tan cercanos eran Michael Jordan y Kobe Bryant. «Si solo los veías interactuar en un juego, Kobe siempre era como un imán que se acercaba a Michael», dijo el ex gerente general de Los Ángeles Lakers, Jerry West. «Por lo general, Michael realmente no interactuaba con muchos jugadores cuando estaba en la cancha. Simplemente jugaba. Pero por alguna razón, tenía afinidad por él».

Cuando West y Jordan se reunieron para cenar en Craig’s en Melrose el 23 de febrero, la noche antes del servicio público en memoria de Bryant, West observó a Jordan cuidadosamente, asegurándose de que estaba apoyando a su amigo mientras lloraba. «Hablamos un poco sobre Bryant», dijo West. «Pero nada de lo que creo predeciría lo que iba a decir».

Jordan había estado trabajando en como su relación con Kobe había evolucionado de una hermosa tutoría a una de las amistades mas apreciadas por él mismo. Los que conocían bien a Jordan sabían que lloraría tan pronto como subiera al podio. «Michael va a decir las cosas correctas», dijo West. «Él tiene alma. La mayoría de las personas lo han colocado en un lugar tan alto en la vida, que no creen que exista ese lado más humano en él. Pero creo que fue realmente conmovido por Kobe».

Jordan y Kobe en un partido de la NBA

A la mañana siguiente, Jordan reveló al mundo cuánto significaba Bryant para él. «Tal vez sorprenda a mucha gente escuchar que Kobe y yo éramos muy amigos», comenzó Jordan. «Pero éramos muy amigos». Las lágrimas corrieron inmediatamente por su rostro. «Todos siempre quisieron hablar sobre las comparaciones entre él y yo», continuó Jordan. «Solo quiero hablar de Kobe».

La relación comenzó, dijo Jordan, con Bryant como un hermano pequeño molesto, que «por alguna razón, siempre tiende a meterse en tus cosas. En tu armario, en tus zapatos, en todo. Era una molestia, si puedo decir esa palabra. Pero esa molestia se convirtió en amor cuando fue pasando el tiempo». Bryant quería «saber cada pequeño detalle sobre la vida que estaba a punto de emprender», dijo Jordan. Al principio hablarían de baloncesto: movimientos, juego de pies y la ofensiva. Y Bryant era una esponja. Absorbería todo lo que Jordan le diera. Trabajaría en ello. Lo dominaría. Entonces más tarde regresaría pidiendo más.

«Solía llamarme o enviarme mensajes de texto a las 11:30, 2:30 o 3 de la mañana», dijo Jordan. «Al principio fue incómodo, pero luego se convirtió en una cierta pasión. Este chico tenía una pasión tan grande como nunca antes se había visto». Jordan nunca se detuvo para secarse las lágrimas durante el discurso de 10 minutos. Hizo una broma sobre crear un nuevo meme de «Jordan llorando», pero no trató de ocultar sus emociones. Fue crudo y revelador. Y al final, quedó claro que había aprendido tanto de Bryant como Bryant había aprendido de él.

La amistad comenzó tal como lo dijo Jordan: Bryant lo molestó lo suficiente como para que Jordan finalmente cediera y se comprometiera. El episodio de The last Dance, la increíble serie que lanzó Netflix, mostró a los dos en el Juego de Estrellas de 1998, con Jordan confundido y halagado por el admirable adolescente que estaba decidido a seguir sus pasos. «Ese pequeño Laker va a llevar a todos uno por uno», le dijo Jordan a Tim Hardaway en el vestuario.

Kobe dominando el balón y Jordan marcandolo

La verdad es que esto había estado sucediendo desde el mismo momento en que Bryant ingresó a la NBA en 1996. «Desde que tengo memoria, cada vez que los Lakers jugaban contra los Bulls, Kobe esperaba fuera del túnel a que Michael saliera», dijo Tim Grover, un entrenador personal que trabajó con Jordan en Chicago y más tarde con Bryant en Los Ángeles. «Y Michael siempre fue la última persona en abandonar el vestuario. Tardaba una eternidad. Pero Kobe esperaría y esperaría por él».

El resto de los jugadores de los Lakers estaban en el autobús, esperando a Bryant, un novato que seguía esperando a Michael. Pero Kobe dijo: «El autobús tendrá que esperar. Porque no sé cuándo voy a tener una oportunidad como ésta».

Gary Vitti estaba a cargo de los viajes. «Soy el tipo que contó las personas en el autobús y le dijo al conductor: ‘Está bien. Ahora podemos salir. Tenemos a todos'», dijo Vitti. Pero faltaba Kobe. «Con esto quiero decir que literalmente no había nadie más en el edificio», dijo Grover. «La seguridad de los Lakers repetía, ‘Vamos, vamos Kobe, el autobús se está yendo’, y escucharías comentarios como, ya sabes, ‘Este maldito niño da, da, da'». A Bryant no le importaba. Esperaría tanto como fuera necesario. Y cuando Jordan salía del vestuario, Bryant comenzaba a acribillarlo con preguntas sobre el juego de pies o sus lanzamientos. Grover dejaría que Jordan y Bryant tuvieran privacidad mientras salían juntos. A veces los veía detenerse, ya que Jordan demostraría una habilidad particular para Bryant. Kobe nunca paró. Cuanta más información le dio Michael, él tuvo aún más sed.

Bryant consumiría cada consejo, trabajaría en cada lección que Jordan le ofreció. Luego, como un estudiante ansioso, se reportaba y pedía una nueva tarea. «No puedes aprender si no preguntas», dijo Bryant en 2019, durante la entrevista que hizo para «The Last Dance». «Sé que muchos jugadores se sintieron intimidados por él y lo llamaron ‘Jesús negro’ y todas estas otras cosas. No me intimidó».

Bautista Janin

«Dios se disfrazó de Michael Jordan»

Recientemente se estrenaron en Netflix los dos primeros episodios de The Last Dance, la exitosa serie documental que relata la temporada 1997/98 de los Bulls, equipo que venía de ser bicampeón de la NBA y empezaba a atravesar un período de crisis. Aunque el objetivo de esta producción es mostrar el último año de Michael Jordan en la franquicia de Chicago, también cuentan los inicios de la estrella y su recorrido para llegar a la cima del deporte.

Michael Jordan vs Boston Celtics

El escolta fue drafteado por los Bulls en 1984 luego de lucirse por tres años consecutivos en la Universidad de North Carolina. Jordan se había hecho un nombre, pero mucha gente dudaba de que se fuera a destacar en la NBA. Su altura (1,98m) en una liga llena de gigantes generaba dudas. Por esa razón fue seleccionado en el tercer puesto, quedando por detrás de Hakeem Olajuwon y Sam Bowie.

En su primera temporada (1984/85) en Chicago comenzó a dar que hablar. Promedió 28,2 puntos, lo que hizo que fuera parte del All-Star Game y lo eligieran como Rookie del Año. En esa campaña terminarían cayendo ante Milwaukee Bucks en la primera ronda de los playoffs. Los Bulls todavía eran un equipo débil, y debían sumar estrellas para acompañar a Michael.

Jordan dominando el balón

La segunda temporada de Jordan en la NBA no comenzó de la mejor manera. Una fractura en el pie provocó que esté fuera en 64 de los 82 encuentros. Pero el alma competitiva de Michael hizo que volviera a la acción en los últimos partidos, en contra de las recomendaciones de los médicos y con un limite de 7 minutos por cada tiempo que era una orden por parte de la directiva y de no ser cumplida el técnico de aquel momento llamado Stan Albeck sería despedido de su cargo. Él creía que la directiva de Chicago quería que no ganaran y así quedar mejor posicionados para el siguiente draft, pero para «su majestad» perder no estaba en su vocabulario y llevo a los Bulls a los playoffs.

Por haber terminado con un récord de 30-52, quedaron en el octavo lugar de la Conferencia Este y en la primera ronda tuvieron que enfrentarse a los poderosos Boston Celtics lleno de grandes jugadores como Larry Bird entre otros. En el primer encuentro de esa serie, Jordan, ya sin restricciones de tiempo, anotó 49 puntos, pero no alcanzó para que su equipo diera pelea: Los Bulls cayeron por 123 a 104. La sorpresa llegaría en el segundo juego.

Con la espina en el ojo por no haber podido ganar el primer partido, Michael salió motivado al Boston Garden. Se puso el equipo al hombro y con todo su talento dio una exhibición de básquet. El encuentro terminó yendo a dos tiempos extras y los Celtics fueron vencedores por 135 a 131, a pesar de que Jordan anotó 63 puntos (récord absoluto en playoffs), dejando anonadados a fanáticos y rivales.

Jordan vs Larry Bird en el Boston Garden

Ese equipo de Boston era el más dominante de la liga, y contaba con cinco jugadores que terminarían siendo integrantes del Salón de la Fama. A pesar de eso, Jordan parecía imparable. “Creo que es Dios disfrazado de Michael Jordan», declaró Larry Bird después del encuentro, frase que quedó para la historia.

Marcelo Janin