El anzuelo de la televisión, los programas de juegos

En la actualidad las competiciones de azar son el condimento justo para atraer a los televidentes. Pero, ¿es una modalidad de ahora?

Familia reunida ante la TV

Si hay algo que podemos observar y confirmar con el pasar del tiempo, es la capacidad que tiene la televisión para reinventarse y transformarse según el interés que pueda tener la sociedad. Tiene distintas competencias, como internet, consolidada hace muchos años y que es la fuente de consumo principal a nivel mundial, como las plataformas de streaming, que en éste último tiempo han ganado terreno en el ranking. No obstante, la pantalla chica se mantiene en el centro del ring a fuerza de encontrar formatos que llamen la atención de los televidentes y poder tener así la audiencia a la vanguardia

En la búsqueda del rating, los programas de entretenimientos en donde concurren participantes que se inscriben prviamente y que y participan en distintos juegos con el objetivo de alcanzar un premio mayor, sería la certeza más contundente que tuvieron los productores para mantener la llama viva. Los participantes van tentados por la cantidad de dinero que pueden ganar y, en la mayoría d elso casos, recurren a sus saberes y conocimientos para hacer una gran performance y llevarse le premio mayor.

Ahora bien, esto no es nada nuevo. Años atrás, por ejemplo, podíamos apreciar el famoso programa de Susana Giménez en donde diariamente ingresaban centenares de cartas para participar del emblemático “millón de pesos”. Un dato no menor es que en 1998 entró en el Libro de los Record Guinness por la cantidad de cartas recibidas (32 millones). La regla consistía en que, una vez que la misma había sido seleccionada, el remitente recibía el llamado telefónico de la diva y comenzaban las emociones; si al contestar decían “Hola Susana”, el participante ganaba automáticamente una suma de dinero.

Luego de intercambiar palabras y sensaciones con Susana, comenzaba el verdadero juego por el millón de pesos. Si acertaban las silabas del nombre de la conductora, que se encontraban en una especia de puzle dado vuelta, ganaban el juego.

Independientemente de esto, el punto es que siempre se atrapó al público imponiendo grandes sumas de dinero como premio, ese fue el anzuelo principal. En este caso la suerte estaba echada exclusivamente al azar, pero al vanzar los años de programa, el formato fue implementado cambios, dándole lugar al conocimiento, con el “Imbatible”, un juego de preguntas y respuestas.

 

Más allá de los diversos programas de chimentos, la pulseada está inclinada hacia este tipo de programas en donde se logra el objetivo de crear un contenido interesante, tanto para adultos como para jóvenes. Cabe aclarar que es normal que en las casas las familias se sienten frente al televisor y participen entre ellos. De esta manera el rating sube y en las diferentes redes sociales estos ciclos se convierten en tendencia.

Entre las consultas realizadas para el desarrollo de esta nota, hablé con Natalia Ramos, una persona que de joven veía el programa y, más allá de enviar cantidades de cartas, y aunque nunca tuvo la suerte de contactarse con la diva, siempre estuvo sintonizando el canal. Asegura que estos programas se montan sobre las características de la audiencia, y siendo parte de una sociedad de consumo, en donde las publicidades intentan crear en las personas la necesidad de obtener lo que se promociona, en el caso de «Hola Susana» se logra el objetivo fácilmente, porque se ve de una forma tangible que el premio era en el instante y accesible para todos, ya que con sólo atender la llamada se ganaba.

Ahora bien, en la actualidad existe una competencia diaria por poder mantener el rating y surgen estrategias de captación para poder cumplir con ese objetivo. La principal de ellas es ofrecer dinero, ya que es algo que la mayoría de la gente necesita, y de esta manera poder hacer participar al público, logrando así que se interesen por el programa. Es la manera de asegurarse que la convocatoria hará que puedan seguir al aire.

Da la impresión de que ya no hay ideas originales para producir un programa de televisión con un formato diferente y es hasta incluso repetitivo que todos los canales, en diferentes horarios, se basen de esta estrategia.

Mariano Bruno