Platense y su semillero

El fútbol argentino, siempre ha aportado grandes jugadores al exterior. Tantos cracks han salido de nuestro fútbol local como Riquelme, Maradona, Ortega, Aimar, Di Stéfano… y tranquilamente podríamos seguir contando.

Además, hay un montón de clubes que aportaron para que esto suceda ya que River Plate, Argentinos Juniors, Estudiantes de la Plata y muchos equipos del interior forman parte de ellos. Pero ahora procedemos a hablar de un club en particular, el Club Atlético Platense.

Platense, más conocido en el fútbol argentino como el Calamar, se fundó el 25 de mayo de 1905. Pero, aunque se creó en el barrio porteño de Recoleta, desde los años 70 se encuentra ubicado en el partido bonaerense de Vicente López. Este club les ha dado la posibilidad a varios jugadores que, luego de debutar en el mismo, pudieron triunfar y tener una excelente carrera en la máxima categoría del fútbol mundial tanto en equipos locales como en equipos del exterior tras ganar Copas Internacionales y Mundiales de fútbol.

Ahora, pasemos a hablar sobre algunos de ellos y repasemos sus aportes. Estos cuatro primeros no son contemporáneos, ya que estuvieron en actividad en la primera mitad del siglo XX: Ernesto Belis, se desempeñaba como defensor. Aunque debutó en el Club Atlético Excursionistas en 1927, a partir de 1931 pasó a Platense e hizo su debut oficial en lo que era en aquel entonces el comienzo del profesionalismo y estuvo hasta 1932. En su medallero se encuentra el titulo más importante que puede tener un futbolista, ya que consiguió alzar la Copa del
Mundo de 1934 con el seleccionado italiano. El arquero Julio Cozzi, que debutó en 1941 y jugó en el club hasta 1949, no pudo conseguir títulos con el Calamar pero sí dejó una buena imagen en el mismo. Donde sí dejó su huella fue en Colombia, porque con Millonarios de Bogotá se consagró con cuatro títulos de Liga y una Copa de Colombia (En el mismo tuvo dos etapas: la primera de 1950 a 1954 y la segunda en 1961). El tercero es Eduardo Ricagni, quien se desempeñó como delantero y debutó en 1944. En 1947 fue campeón con Boca Junios y 1952, jugando para Huracán, se coronó como el máximo goleador del Torneo de Primera División del fútbol argentino. Además, que no es un dato menor, ya que en esa época no era común que los jugadores emigren a Europa, Ricagni jugando para el A.C. Milán de Italia, consiguió dos Serie A en las temporadas 1954-1955 y 1956- 1957. Y, por último, Santiago Vernazza, fue un delantero que debutó en Platense en 1947 hasta 1951. Luego se coronó con títulos en River Plate ya que ganó cinco
campeonatos locales y con la Selección Argentina en la Copa América de Chile en 1955. Sin dudas que, a aquellos que los han visto, se les caerá una lagrima tras recordarlos.

Ahora pasemos a los jugadores más actuales, varios de ellos conocidos, algunos siguen en actividad y otros se retiraron hace algunos años: Eduardo ¨El Chacho¨ Coudet hizo su debut en 1993 en el Calamar y jugó hasta 1995 como
mediocampista, de volante para ser más preciso. Luego, pasó a Rosario Central, donde se consagró con la Copa Conmebol de 1995, y en sus dos periodos en River Plate (el primero de 1999 a 2002 y el segundo de 2003 al 2004) ganó cinco títulos locales, entre ellos torneos Clausura y Apertura. Además, Coudet ha dejado una buena imagen en el club de Núñez. Raúl Cascini comenzó a jugar en la primera de Platense en 1990 hasta 1993 y se desempeñó como volante central. Jugó en varios clubes pero solo en Independiente y Boca, es donde se consagró con varios títulos.
En el rojo de Avellaneda ganó cuatro títulos, el Torneo Clausura de 1995, las Supercopas Sudamericanas de 1994 y 1995 y la Recopa Sudamericana de 1995, mientras que en Boca consiguió el Apertura 2003, la Copa Libertadores 2003, la Intercontinental de 2003 y la Copa Sudamericana de 2004. Un dato no menor, es que en la Intercontinental, fue el encargado de definir la tanda de penales para consagrarse campeón del torneo y es algo que le permitió ser querido y recordado por el hincha Xeneize.

Y por último, estos tres jugadores, triunfaron en el exterior. Marcelo Espina hizo su aparición en el Calamar en 1983 y estuvo ahí hasta 1989. Pasó por varios clubes, pero en Colo-Colo de Chile encontró su lugar en el mundo ya que el Chelo; es querido en el ¨Cacique¨. Allí, tuvo dos periodos (el primero de 1995 a 1998 y el segundo de 2001 al 2004) y logró conseguir una suma de cinco títulos, entre ellos, una Copa Chile, dos Campeonatos Nacionales y dos campeonatos Clausura. Julián Speroni, quien debutó en Platense en 1998 y estuvo en el club hasta el 2001, se
desempeña como arquero y en la actualidad sigue jugando profesionalmente.

Aunque no se consagró con títulos, luego de su paso por el Dundee FC de Escocia entre el 2001 al 2004, fichó en el Crystal Palace de Inglaterra y es allí donde hace historia, ya que se convirtió en el arquero con más presencias en la historia con 389 partidos disputados y debido a esto Speroni es un histórico del club, por todo el tiempo que lleva aquí. Para finalizar, David Trezeguet, debutó en Platense en 1993 y su estadía fue corta ya que estuvo hasta 1994. Trezeguet, también conocido como el ¨Rey David¨, se desempeñó como delantero que explotó en el fútbol europeo, especialmente en Francia e Italia. En la Liga Italiana jugando, para la Juventus ganó dos Serie A, una Serie B y dos Supercopas de Italia; En Francia consiguió dos ligas con el A.S. Monaco, y en River Plate jugó en 2012 para conseguir el ascenso a la primera división y del mismo torneo salió campeón.

Además, en su medallero tiene una Copa del Mundo y una Eurocopa jugando para el seleccionado francés.

ENTREVISTA A MARCELO ESPINA

Una producción especial de: Flavia Castaño, Santiago Espina, Santiago Leoni, Karen Machi, Rodrigo Piergiovani y Alan Rodriguez

De inmigrante a empresario

Desde fines del siglo XIX y hasta la actualidad nuestro país ha sido un lugar ideal para inmigrantes de todas las nacionalidades del mundo que han intentado encontrar un lugar donde llevar a cabo sus sueños.

Hasta mediados del siglo XX la inmigración, preferentemente proveniente de países europeos, le dio a la Argentina una pujanza que la llevó a estar considerada dentro de los primeros países del mundo; entre las riquezas que ofrecía nuestra tierra y las ganas que ponían esos inmigrantes fueron levantando una nación próspera. Las Guerras Mundiales que asolaron Europa fueron las responsables de la migración de una gran cantidad de personas hacia América; algunos fueron al norte, mientras que otros vinieron hacia la Argentina. Dentro de ese grupo se encontraba Antonio Papaianni, el padre de nuestra entrevistada, la señora María Rosa Papaianni, actual presidenta de la empresa ELEVA S. A.

María Rosa Papaianni vive en el barrio de Almagro; de 53 años, está casada hace 29 y tiene una hija. Preside la empresa mencionada anteriormente desde fines de 2012, sucediendo en ese cargo a su padre, quien fundó la empresa en 1969. En diálogo con Pirámide Invertida nos contó sus vivencias en el cargo y los inicios de su padre en nuestro país.

-¿Cuándo y por qué su padre decidió migrar hacia Argentina?

-A mediados de los años 40 y a raíz de lo mal que estaba la situación económica en Italia como consecuencia de la Segunda Guerra Mundial mi padre decidió emprender viaje hacia la Argentina, donde ya se encontraban algunos familiares lejanos que habían venido a nuestro país un tiempo atrás.

-¿Cuál fue su primer trabajo en nuestro país?

-Empezó a trabajar en obras en construcción aprendiendo inicialmente el oficio de albañil y luego decidió comenzar los estudios como Maestro Mayor de Obra.

-¿Por qué apostó a la construcción?

-Al principio porque fue el ámbito en el que encontró una rápida salida laboral y luego, porque vio la posibilidad de crecer si lograba independizarse.

-¿Cuánto tiempo pasó y cómo hizo para volver a reencontrarse con su familia del viejo continente?

-‎Parte del dinero que ganaba mes a mes, mi padre lo enviaba a Italia, donde habían quedado sus padres y cuatro hermanos. Para principios de los años 50 pudieron venir todos hacia Argentina.

-¿Cómo fueron los comienzos de la empresa?

-Al principio mi padre, con la ayuda permanente de mi madre, que también estudió y se recibió de Maestro Mayor de Obra, construía casas que iba vendiendo y ambos hacían grandes sacrificios personales y familiares para poder reinvertir las ganancias e ir haciendo construcciones cada vez mejores.

-¿Cómo hizo ELEVA S.A. para superar las épocas de crisis económicas de nuestro país?

-‎En momentos de bonanza, la empresa llegó a construir decenas de edificios; gracias al boca a boca y a las recomendaciones, muchas veces gran parte de los edificios se vendían «en pozo», o sea, mientras se estaban construyendo, y eso fue un gran soporte para llevar adelante los momentos difíciles.

-¿Cómo hizo para continuar y mantener el legado dejado por su padre?

-‎En sus últimos años de vida mi padre confió y se apoyó mucho en mí, lo que hizo que aprendiera mucho de él, más allá de lo que ya había aprendido por tantos años a su lado.

-Con la experiencia que su padre le transmitió a usted, ¿qué consejo le daría a un inmigrante hoy en día?

-Tanto mi padre como mi madre siempre fueron muy agradecidos a este país y alababan las oportunidades que Argentina les brinda a todos aquellos que tienen iniciativa y ganas de crecer; y creo que ése sería mi mejor consejo, poner y dar lo mejor de uno en pos de lograr un sueño.

-¿Por qué, con tres hermanos hombres, considera que su padre la eligió a usted para llevar adelante las riendas de la empresa?

-Creo que más allá de cuestiones de género, las ocupaciones de cada uno de los cuatro, esto es, mis tres hermanos y yo, hicieron que fuera quien más tiempo podía dedicar a colaborar con nuestros padres y eso hizo que fuera la elegida.

-¿En el día de mañana tiene pensado legar la empresa a su hija, tal como su padre hizo con usted?

-‎Si ella decidiera continuar con el legado familiar, sería algo muy importante para mí, pero es ella quien debe decidir.

Milton Feijoó

 

Nicolás Kicker y un año para recordar

Con 25 años, el oriundo de Merlo tuvo un 2017 de despegue y logró meterse en el Top 100 del ránking ATP con un torneo de Lyon (venció a  Nick Kyrgios, 19° del ranking mundial en octavos de final) que lo presentó ante el mundo del tenis. Antes del brindis del final del año, dialogó con Pirámide Invertida sobre lo que se viene de ahora en más.

-¿Qué pensas sobre del descenso de la Copa Davis?

La Copa Davis se ganó el año pasado y este año tuvimos un poco de mala suerte contra Italia. Después tuvimos que jugar el repechaje, que fue una superficie muy difícil y rápida en Kazajistán. Es una parte de un proceso, no se vienen haciendo las cosas bien en lo que es la Asociación Argentina de Tenis

-¿Te gustaría participar en algún futuro?

Pude haber participado en la serie contra Kazajistán y por cuestiones personales decidí no hacerlo.

-¿Por qué decidiste no ir?

No fui porque tuve muchas competiciones este año, me dijeron de participar muy sobre la fecha y preferí priorizar a mi hijo y pasar más tiempo con él. Bastian tiene cinco años y a esta edad crecen muy rápido, me pierdo muchas cosas. Ya tenía programado mi año así y lo de la Davis me llegó muy sobre la fecha.

-¿Cuáles son tus objetivos a largo plazo?

A largo plazo es estar Top 30. Tampoco me pongo muchos objetivos a largo plazo porque me juegan en contra, me pongo muy ansioso y no logro concentrarme en los objetivos a corto plazo, que son los que te llevan a los otros.

-¿Qué dificultades vive diariamente un tenista Top 100?

La vida del tenista es complicada. Cuando uno está en torneos es ir del club al hotel y del hotel al club, tenés que estar muy concentrado. Si perdés tenes que volver a entrenar porque la semana siguiente ya competís de nuevo. Se hace muy duro. Y como te dije antes tengo un hijo chico y me pierdo mucho tiempo con él.

-¿A qué crees que se debe el gran año que tuviste en tu carrera?

Creo que este año fue bueno porque ya vengo trabajando hace unos años y me empecé a tomar el tenis mucho más serio. Di en cada entrenamiento lo mejor de mí, el trabajo del día a día es lo que hizo que este un gran año.

-¿Qué pensas que deberías mejorar a futuro?

Tengo que mejorar mucho lo que es mi rendimiento en cemento; este año gané un solo partido en esa superficie y el 60 por ciento de los torneos que existen son en ese tipo de cancha, así que tengo que mejorar.

-En estas fechas se hacen los balances. ¿Qué fue lo bueno y lo malo del año?

Lo bueno sería que gané muchos partidos en lo que es ATP. Este año fue bastante positivo y todas mis victorias fueron en polvo de ladrillo y a jugadores que están muy bien rankedos. Las contras son que no gané partidos en cemento y eso es algo que me hubiera gustado.

-¿Te entusiasma que en el ATP de Buenos Aires se hable de que vayan a participar tantos buenos jugadores?

Obvio, me encanta jugar en casa. Este año tuve la suerte de ganar en el Challenger que se hizo en el club y con toda mi gente. Va estar bueno, vienen jugadores de gran nivel. Estoy preparado para todo lo que viene y voy a dar lo mejor.

Por Leticia Andregnette

 

Julián Jato: “Fue un 2017 con muchas alegrías”

Julián Jato tiene 16 años y afrontará el último torneo de su año calendario. Con excelentes resultados en los Juegos Panamericanos y Sudamericanos de Bolivia, el bonaerense continúa creciendo en la categoría junior. Una joven promesa que charló con Pirámide Invertida.

– ¿Qué sensaciones te produce tener de profesor a Federico Molinari?
– Es un orgullo muy grande trabajar con Fede y también una gran motivación. No es lo mismo tener un entrenador normal  que tener a un gimnasta olímpico y que aparte sea un deportista activo. Eso te ayuda también a mantenerte enfocado, a motivarte. Y con toda la experiencia que tiene, te puede trasmitir un montón de cosas que te ayudan muchísimo a la hora de aprender, de competir o de llevar también el deporte en la vida, que no es fácil. Todas las horas de entrenamiento y el hecho de tener que resignar cosas que son comunes en la adolescencia también es difícil y es una parte muy importante de todo esto.

– ¿Cómo repartís el tiempo entre la escuela y el deporte? 
– No es un impedimento. Trato de estar en donde puedo, con mi familia y amigos. A la mañana voy al colegio, a la tarde me queda un tiempo libre y después voy a entrenar unas tres horas y media. Termino agotado, pero al otro día me recupero. Con mis amigos, por ejemplo, salgo los sábados, pero cuando hay una competencia hay que centrarse bien en eso, que es lo más importante, y dejar lo demás un poco de lado.

– ¿Qué significó para vos este 2017 en el que lograste los éxitos en Bolivia, tanto en el Panamericano de Sucre como en el Sudamericano de Cochabamba?
– Este año fue muy bueno con los logros que obtuve en esos dos torneos, tanto a nivel individual como por equipos. Fue un 2016 con muchas alegrías, pero la que más rescato es la del Panamericano, en donde obtuve el oro en paralelas y sinceramente no me lo esperaba. Me sorprendió. Cuando uno va a esa clase de torneos se enfrenta con muchos más países, no solo de Sudamérica, y el hecho de estar parejo a la hora de competir, pelear mano a mano con atletas de Estados Unidos u otras potencias, me pone muy contento. Igualmente en el Sudamericano tampoco me esperaba ganar el All Around. Sí me esperaba estar entre los tres o cuatro de arriba, pero no el oro. Así que también fue una gran sorpresa, y grata por supuesto.

– ¿Cuál es tu sueño a nivel deportivo?
– Primero que nada práctico gimnasia porque me gusta desde chico, pero busco llegar lo más lejos que pueda. Lo mejor sería llegar a un Juego Olímpico o llegar al lugar o reconocimiento que tiene mi entrenador (Molinari) pero lo importante es ir de a poco, si bien todo lleva su tiempo creo que puedo llegar lejos, por ahora vengo bien, así que espero lo mejor en el futuro.

– ¿Qué significa la gimnasia en tu vida?
– Es un deporte que me gusta mucho y que ocupa la mayor parte de mi tiempo. Lo hago hace muchos años y forma parte de mi rutina. Es una disciplina que requiere mucha responsabilidad y concentración, día a día trato de mejorar para llegar lo más alto posible en las competencias que me toca afrontar.

El día de los salva-vidas

Con el correr de los años y el tiempo, cada vez se aumenta la celebración de cada labor en particular y no será de menos la de los enfermeros que en todo el mundo esta conmemoración se lleva a cabo el 12 de mayo, por el nacimiento de Florence Nightingale, la italiana que es considerada como la fundadora de la enfermería moderna.

Este se aprobó y se llevó a cabo al ser el aniversario de nacimiento de la italiana el 12 de mayo de 1820. Por año que pasa la ICN (Instituto Ceferino Namuncura)  prepara y distribuye el kit del Día Internacional de las Enfermeras. El kit contiene material de información pública y educacional, para su uso por enfermeros de cualquier lugar.

En nuestro país, el pasado martes 21 de noviembre se festejó el Día de la Enfermería en reconocimiento a las que luchan día a día con los distintos pacientes con enfermedades, ya sean leves o graves. Solo en nuestro país se festeja en dicha fecha. ¿Por qué se lo hace un día diferente al resto del mundo? Por el hecho de que en este mismo día del año 1935 se creó la Federación de Asociaciones de Profesionales Católicas de Enfermería, que mencionó como patrona a la Virgen de los Remedios, con festividad en esta fecha.

Llevar esta responsabilidad tan grande no es nada fácil. Pirámide Invertida conversó con Claudia Keller, de 55 años, recibida como enfermera hace 13 años y que actualmente trabaja en ACUMAR. “No me arrepiento en nada de tener esta responsabilidad de ayudar y curar a las personas, siento que encima que hago lo que me gusta y gano dinero, también ayudó a las personas a vivir”, cuenta con una sonrisa la doctora. A demás, que requiere en la adolescencia de mucha dedicación y amor por disciplina para poder llevarla a cabo de la mejor manera. Por este motivo el Ministerio de Salud de la Nación analizó la relevancia e importancia de que se destaquen a los “salvavidas” al menos una vez al año. “Me pone contenta de que nos recuerden y nos hagan valer, porque creo que como la vida del enfermero/médico no lo hay, es muy exigente y tenes que rendir el dia a dia, una falla puede valer una vida y eso no nos lo podemos permitir”, contó Claudia.

Sus roles o sus funciones corresponde a un conjunto de habilidades, actitudes y valores que esperan sus pacientes de ellos. Para agregar, el servicio profesional de enfermería requiere de comprender la gestión del cuidado en lo relativo a la promoción, mantención y restauración de la salud, la prevención de enfermedades o lesiones y la ejecución derivada del diagnóstico y tratamiento médico y vigilar la asistencia del paciente; con respecto a esto Claudia expresó: “Sin dudas que nuestro trabajo es cuidar y mantener sano a las personas, para nosotros salvar a un persona que tiene cáncer o alguna que otra enfermedad de esa magnitud es como salir campeón del mundo”.

Lucas Coyette

 

El Servicio Militar Obligatorio, visto desde adentro

El Servicio Militar Obligatorio fue una ley que nació en el año 1901 denominada “Ley Riccheri (N° 4.301)”, ya que fue propuesta por el Ministro de Guerra de la época, Pablo Ricchieri, durante la segunda presidencia de Julio Argentino Roca. Esta consistía en reclutar jóvenes de 20 y 21 años para las fuerzas armadas y cumplir servicio durante dos años, aunque con el pasar del tiempo la edad de inicio y la duración de esta cambió. Los últimos soldados que ingresaron al ejército tenían entre 18 y 20 años de edad, y su duración fue de 14 meses. Se la conocía, y hasta el día de hoy sigue siendo así, como “Colimba”; palabra que se forma por las primeras silabas de correr, limpiar y barrer, que se supone eran actividades frecuentes en este servicio. Esta actividad vio su fin el 31 de agosto de 1994, durante el gobierno presidencial de Carlos Menem, por el asesinato del soldado Omar Carrasco en manos de otros dos reclutas incitados por un oficial.

En diálogo con Ramón, un jubilado de 66 años que fue parte del servicio durante la década del setenta, cuenta su experiencia y opinión personal.

-¿Cuándo arrancaste el servicio militar?

-Arranqué el 7 de febrero de 1971 con 20 años y lo hice hasta abril de 1972. Siempre estuve en tierra, estaba en el hospital militar Campo de Mayo, controlaba los tableros eléctricos porque en esa época trabajaba y estudiaba eso. Si no fuera por la “colimba”, hubiese sido la primera promoción de electrónica industrial en el país, en el colegio Ingeniero Huergo. No llegue a ser parte de la primera por no pedir la prórroga.

-¿Cómo fue que llegaste a formar parte?

-Antiguamente, por el número de documento, en junio hacían un sorteo nacional que salía publicado en el diario. De acuerdo a tu DNI tenías un número de orden, y con eso ellos sabían a qué sector militar iba a ir cada uno. Si te tocaba orden de 800 para arriba, ibas a marina. Del 800 al 700 era aeronáutica y de ahí para abajo era tierra.

-¿Cómo era el método de elección?

-Eso era de acuerdo a la cantidad de soldados que necesitaban, cambiaba cada año. La clase anterior a la mía entraron hasta el 480 y yo tenía el 350; estaba seguro de que me salvaba porque el año anterior desde el 480 para abajo no fue nadie. Pero justo ese año el ejército tomo mucho más soldados, en todas sus ramas, con el objetivo de combatir el terrorismo.

-¿Qué sentiste o que pensaste en el momento en el cual enteraste que tenías que ir? Ya que, según dijiste, estabas seguro de que te ibas a “salvar”.

-Me entere por un amigo que trabajaba en la guarnición de Campo de Mayo, que era de ahí desde donde salían las cedulas de llamada, encontró la mía y me la trajo; fue una gran desilusión ese momento porque sabía que iba a perder el último año de estudio.

-¿Qué pasaba si no te presentabas al llamado?

-No podías no ir, si lo hacías eras desertor. Te encuentran y vas preso, no hay juego. Por eso era obligatorio, si o si tenías que bajar la cabeza e ir si te toco. Desde que te llegaba el llamado hasta la fecha en la que te citaron, pasaban unos 15 días aproximadamente.

-Popularmente se lo conoce como “colimba” porque se decía que las actividades eran correr, limpiar y barrer. ¿Qué pensas respecto de eso?

-Para mí no es así. Para mucha gente y para muchas cosas es un año perdido, como para la escuela por ejemplo; pero para tantas otras es una gran experiencia y aprendizaje, más como persona el hecho de saber cuidarte o cumplir una orden. Yo creo que hoy en día si existiera el servicio militar, no habría tantos jóvenes en situación de calle que tengan que salir a robar o estén tirados en una esquina drogándose. Se aprendía a ser compañero, trabajar en grupo, respetar al otro y a tu bandera.

-¿Qué sentís que fue lo que más te marco durante esos meses? ¿Con que cosas te quedaste?

-Creo que el respeto por la bandera y la nación. Con todos los que hable, después de haber terminado el servicio militar, todos coincidimos que el momento de más orgullo que tuvimos fue el 20 de junio, cuando le juras lealtad a la bandera; te puedo asegurar que ese día, a uno, el corazón se le acelera y el pecho se le rompe.

Cristian Seco

«No es un negocio que le recomendaría a cualquiera»

Se acerca el verano, vuelve el calor y se reactiva la venta y consumo de helados. Si bien la comercialización de este producto se desarrolla durante todo el año, tiene su auge cuando las temperaturas comienzan a elevarse.

Según AFADHYA (Asociación Fabricantes Artesanales de Helados y Afines), 80% de la población consume helado en verano (mujeres en un 54% y hombres en un 46%), lo cual produce, en promedio, un consumo por persona de 6.9 kg al año lo que ubica a Argentina como uno de los primeros países en la compra de helado. Además, los jóvenes de entre 18 a 24 años son los que más consumen. En relación a las cantidades en donde se vende, los potes térmicos le ganan a los vasitos comestibles, aunque en verano los vasos de pasta incrementan su consumo.

En temporada alta, el 53% de la población ingiere helado por lo menos una vez al mes, y de ellos, un 23% lo hace al menos una vez a la semana. Juan cuenta su experiencia como dueño de una heladería que se ubica en el centro de un partido de la provincia de Buenos Aires, y cuenta con la concesión de una cadena de heladerías a lo largo del país.

-¿Hace cuánto tenés una heladería? ¿Es tu único sustento de vida?

– La heladería hace nueve años que la tengo, la abrí en 2008. Es el único sustento, junto con el kiosco que está dentro del mismo local.

¿Cuánto crees que se van a elevar las ventas respecto de la temporada baja (invierno)?

– Por lo general en el rubro las ventas empiezan a elevarse cuando empiezan los días de calor, se calcula siempre septiembre, octubre, o noviembre, depende y se corta en marzo o abril.

¿Tenés pensado expandir tu negocio, poner un local de la misma franquicia o de helado artesanal?

– No, no tengo pensado expandirme ni abrir otro local porque en los últimos años la venta fue decayendo y no levanta, así que no tengo en vista abrir nada nuevo porque no funcionaría, habría que esperar que las ventas empiecen a crecer de nuevo y se empiece a vender un poco más.

-¿Cuántos kilos vende durante el verano y el invierno, aproximadamente?

– La cantidad de kilos que se vende es muy relativa, pero más o menos, por porcentaje, si en verano vendes 1000 kilos, en invierno vendes 50 únicamente, es decir, en temporada baja se vende el 5% que vendes en verano. Baja mucho en temporada baja con relación a la temporada alta. Cantidades exactas no podría precisarte porque es relativo, pero en invierno no se vende casi nada.

¿Tenés competencia en la zona? ¿Cómo haces para lograr la preferencia?

– Competencias hay varias, pero son de distintas calidades. Hay helados muy baratos que la gente prefiere, así como también hay helados muy caros que otras personas compran, depende la preferencia de cada cliente. Directa directa, de la misma calidad en la zona, no hay. Y que la gente te elija lo lográs repartiendo volantes, con algunas promociones de vez en cuando, y con buena atención por sobre todo.

-Si hoy en día trabajaras de otra cosa y tuvieras la chance de ponerte la heladería, ¿lo harías? ¿Por qué?

– Sí, lo volvería a hacer porque conozco el rubro. Además, me da mucho tiempo libre para otras cosas. Pero es un trabajo que no le recomiendo a cualquiera porque hay que tener mucha disciplina para que te vaya bien y mucho control de los gastos que haces para que te vaya bien.

-¿Qué es lo que las personas más piden o compran?

– Lo que la gente más lleva son potes de un cuarto y los gustos que más piden son el dulce de leche granizado, el chocolate y la frutilla a la crema.

-¿Le recomendarías a la gente poner una heladería como negocio y vivir de esto?

– Se lo recomendaría a alguien que sea responsable y tenga austeridad en los gastos, y control de cómo manejar la plata porque no es para cualquiera. Vos toda la ganancia la ves en temporada alta y eso te tiene que alcanzar todo el año, si no lo sabes administrar, no te alcanza la plata y eso te perjudica, por eso creo no es un trabajo para cualquiera.

Cristian Seco