Micaela Levaggi: correr detrás del sueño olímpico

La atleta de 28 años se inició en las pistas a los 13 y construyó una carrera con títulos internacionales y el récord sudamericano de 1.500 metros. Después de dejar el deporte y regresar en 2024, trabaja para alcanzar su gran objetivo: los Juegos Olímpicos, una meta que hoy siente cada vez más cerca.

Micaela Levaggi encontró en el atletismo una oportunidad que transformó su vida. Tras superar lesiones, dificultades económicas y un período alejada de las pistas, la atleta argentina volvió a competir con un objetivo claro: llegar a los Juegos Olímpicos. En julio de 2026 alcanzó el récord sudamericano de 1.500 metros, un logro que reforzó su confianza y la acercó a una meta que durante mucho tiempo pareció lejana.

Su historia comenzó a los 13 años, en Mar del Plata. Venía de una familia de bajos recursos, era tímida y tenía baja autoestima. El atletismo apareció como una actividad gratuita y un espacio en el que empezó a sentirse valorada. “Lo que me enamoró fue básicamente la posibilidad de poder hacer algo”, explicó. Su entrenador y otras personas reconocieron sus condiciones y la ayudaron a descubrir que podía crecer en el deporte.

El recorrido avanzó rápidamente. A los pocos meses clasificó a su primer provincial, en Tandil, y menos de un año después viajó a Brasil para disputar su primer Sudamericano. Era la primera vez que se subía a un avión y que alguien de su familia viajaba de esa manera. En su club, junto a su entrenador, también observaba a atletas que competían internacionalmente y buscaban llegar a los Juegos Olímpicos. “Al estar cerca de ellos, verlos entrenar, correr, ya me di cuenta muy rápido de que también podía llegar a eso, o podía soñar a que esa vida también era para mí”, recordó en diálogo con Pirámide Invertida.

Sin embargo, el camino tuvo una interrupción. A fines de 2023, después de varias lesiones, competencias en las que no conseguía los resultados esperados y dificultades personales y económicas, decidió abandonar el atletismo. Le comunicó a su entrenador que no volvería. La decisión cambió cuando siguió acompañando a sus compañeros y los vio competir: “Me di cuenta de que yo todavía quería estar del lado de adentro de la pista y no viendo de afuera solamente”.

A mediados de 2024 regresó con otra mentalidad. Decidió modificar sus hábitos, sus prioridades y su compromiso con el entrenamiento. Su entrenador le planteó entonces una meta ambiciosa: los Juegos Olímpicos. La propuesta le pareció difícil de imaginar. “A mí me pareció una locura”, reconoció. Sin embargo, los cambios empezaron a dar resultados y llegó a un nivel deportivo que, según contó, superó incluso al que había alcanzado antes de alejarse de las pistas.

En julio de este año llegó uno de los hitos de su carrera: el récord sudamericano de 1.500 metros, una marca que permanecía vigente desde 1991. Levaggi cruzó la meta sin saber con certeza si lo había conseguido y debió esperar la confirmación. La emoción fue todavía mayor al recordar que dos años antes había dejado de correr. “Nunca me hubiera imaginado que dos años después iba a estar consiguiendo un logro tan grande”, confió.

Detrás de las marcas y las medallas también hay dificultades económicas y una preparación que exige sacrificios. En distintas etapas, la atleta organizó rifas para financiar viajes y competencias. Más de mil personas colaboraron, un apoyo que agradece, aunque también le generaba presión. “Yo quiero devolverles algo, aunque sea con un resultado que podamos festejar”, explicó sobre la responsabilidad que sentía frente a quienes aportaban dinero de sus propios bolsillos.

El esfuerzo tampoco se limita a lo físico. La exposición pública, la exigencia por conseguir resultados, la necesidad de sostener becas y patrocinadores y el tiempo lejos de su casa forman parte de la rutina. Para alcanzar una meta de semejante dimensión, considera que hay momentos en los que debe priorizar su carrera: “Uno siempre tiene que poner por delante el sueño, si lo quiere lograr”. En su caso, ese sueño es el olímpico.

Su entorno es una parte fundamental del proceso. Su pareja, sus amigos, su familia, sus compañeros y su entrenador la acompañaron tanto en los momentos en los que pensó en abandonar como en su regreso. “Es un deporte individual, pero el único momento en el que estoy sola es cuando entro a la pista a competir”, sostuvo. Fuera de ella, el camino se construye con otras personas, algo que aprendió desde sus primeros años en el atletismo.

La clasificación olímpica ocupa ahora un lugar central en su preparación. Según explicó, el proceso comenzará el año próximo y existen distintas vías para conseguir el objetivo, entre ellas sumar puntos en competencias internacionales o ganar los Juegos Panamericanos de Lima 2027 para obtener la clasificación directa. Levaggi sabe que todavía tiene aspectos por mejorar, pero ya no observa esa meta con la misma distancia que cuando su entrenador se la propuso.

“Creo que puedo llegar. Que cada vez es un sueño que siento que está más cerca”, afirmó. También encuentra motivación en todo lo que todavía no consiguió: nunca participó de unos Juegos Olímpicos y busca seguir creciendo como atleta. Más allá de lo que ocurra con la clasificación, tiene claro que el recorrido ya dejó una marca. “Clasifique o no a los Juegos Olímpicos, nadie ni nada me va a quitar todo lo que viví en este camino”, reflexionó.

Desde aquella adolescente que encontró en una pista gratuita una oportunidad hasta la atleta que hoy persigue el mayor objetivo de su carrera, Levaggi construyó un camino atravesado por el esfuerzo y la ayuda de los demás. Su aspiración es que esa historia también sirva para inspirar a otros jóvenes. Los Juegos Olímpicos siguen siendo el destino, pero la posibilidad de llegar ya no le parece una locura.

 

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