Un momento de extrema tensión se vivió durante la noche del domingo en la ciudad de Córdoba, cuando un bebé de apenas un mes tuvo que ser asistido de urgencia luego de presentar signos compatibles con un cuadro de ahogamiento. Ante la gravedad de la situación, efectivos policiales acudieron rápidamente al domicilio donde se encontraba el menor y comenzaron un traslado de emergencia hacia un centro de salud.
El episodio ocurrió en el barrio Cofico y se inició a partir de un aviso recibido por el sistema de emergencias 911. Un operador de Videovigilancia tomó conocimiento de lo que estaba sucediendo y dio intervención inmediata a los efectivos policiales para que se dirigieran hasta la vivienda.
Cuando los agentes llegaron al lugar, encontraron al bebé sin responder a los estímulos. Frente a la situación, determinaron que no había tiempo que perder y decidieron trasladarlo directamente al Hospital Infantil de Córdoba.
Durante el recorrido hacia el centro médico, los policías comenzaron a realizar maniobras de reanimación dentro del patrullero. El procedimiento se desarrolló mientras el vehículo avanzaba de manera urgente hacia el hospital, con el objetivo de mantener con vida al niño hasta conseguir atención médica especializada.
La situación tuvo un primer desenlace favorable durante el propio traslado. En medio de las maniobras realizadas por los efectivos, el bebé comenzó a llorar. Esa reacción fue interpretada como una señal positiva y permitió mantener la expectativa de que su estado pudiera estabilizarse antes de llegar al hospital.
Finalmente, el patrullero arribó al Hospital Infantil de Córdoba y el niño quedó bajo la atención del personal médico. Allí se le realizaron los controles correspondientes para determinar su evolución y descartar complicaciones derivadas del episodio.
Según la información oficial difundida posteriormente, el bebé evolucionó favorablemente durante las horas siguientes. Luego de permanecer bajo observación médica, recibió el alta definitiva y pudo regresar a su domicilio junto a su familia.
El operativo requirió la intervención coordinada de distintos actores. El aviso ingresó a través del 911, el sistema de Videovigilancia permitió activar la respuesta y los efectivos policiales que llegaron al domicilio se encargaron de concretar el traslado y asistir al menor durante el trayecto.
El caso volvió a poner en primer plano la importancia de una respuesta rápida frente a una emergencia que involucra a un niño pequeño. En situaciones en las que una persona presenta dificultades respiratorias o deja de responder, cada minuto puede resultar determinante hasta la llegada de profesionales de la salud.
En este episodio, la intervención policial permitió que el bebé recibiera maniobras de asistencia antes de llegar al hospital. La reacción del menor durante el recorrido y la posterior atención médica fueron fundamentales para que el episodio tuviera una evolución favorable.
El desenlace permitió que, después de la preocupación generada durante el operativo, el bebé pudiera regresar con su familia. La rápida comunicación con el sistema de emergencias, la llegada de los efectivos y el posterior traslado al Hospital Infantil fueron parte de una cadena de asistencia que terminó con el menor fuera de peligro.
Facundo Molina, 2° A TT
