La tarde del 29 de agosto tuvo clima de partido grande en San Salvador de Jujuy. El estadio 23 de agosto se vistió de celeste y blanco para recibir a Los Pumas frente a Australia, en el primer encuentro de la serie por la Copa VISA Galicia. La expectativa era alta, el seleccionado argentino volvía a jugar en una provincia que esperaba una fiesta del rugby internacional, pero el resultado dejó una mezcla de bronca, orgullo y una cuenta pendiente para una revancha.
Australia ganó 27-21 porque aprovechó mejor sus momentos del partido. No fue un triunfo cómodo, pero sí inteligente. Los Wallabies arrancaron con más precisión, velocidad y decisión para lastimar cada vez que encontraron espacios. El primer golpe llegó con Brandon Paenga-Amosa, que apoyó el try inicial. Poco después, Max Jorgensen volvió a romper la defensa argentina y Ryan Lonergan acertó la conversión para poner un 12-0 que enfrió el estadio.
Los Pumas, sin embargo, no se quedaron en el golpe. La reacción nació desde una jugada de Rodrigo Isgró que quebró la defensa y dejó servida la acción para Gerónimo Prisciantelli apoyara el primer try argentino. Santiago Carreras convirtió y el 12-7 devolvió al equipo al partido. En este tramo apareció lo mejor del equipo argentino: decisión para jugar, carácter para no caerse y el empuje de la gente en la cancha que acompañó cada avance del equipo local.
Pero Australia volvió a ser letal. Fraser McReight marcó una nueva conquista y Lonergan estiró la diferencia para el equipo oceánico. Cuando parecía que el primer tiempo podía irse demasiado lejos, Joaquín Moro tomó la pelota tras un free-kick y se metió con potencia para apoyar el segundo try argentino. Carreras volvió a convertir y el marcador se puso 19-14, aunque el penal de Lonergan en la última jugada mandó a los Wallabies al descanso arriba 22-14.
El complemento mostró a una Argentina más agresiva. Los Pumas manejaron la pelota, jugaron cerca del ingoal rival y estuvieron a centímetros de cambiar el partido. Incluso Prisciantelli llegó apoyar, pero la acción fue anulada por un pase hacia adelante. Lejos de frustrarse, el equipo insistió y encontró mas puntos con Boris Wenger, que apoyó el tercer try argentino. La conversión de Carreras dejó el partido 22-21 y encendió otra vez la ilusión en todo Jujuy.
En el momento de mayor empuje argentino, Australia respondió con frialdad. Tom Hooper apareció para marcar el try que puso el 27-21 definitivo. Desde ahí, el encuentro entró en una zona de tensión, los Pumas atacaron con urgencia, Australia defendió cada metro como si fuera una final y los errores no forzados empezaron a pesar en ambos equipos.
La derrota dejó una sensación incómoda porque Argentina estuvo cerca, pero no alcanzó. Los Pumas mostraron corazón, intensidad y capacidad de reacción ante todas las situaciones del partido, aunque también pagaron caro el arranque flojo y la falta de precisión en momentos decisivos del encuentro. Australia, en cambio, construyó su victoria con eficacia, orden defensivo y golpes puntuales.
El sábado 5 de Septiembre, en Mendoza, habrá revancha. Para los Pumas será una oportunidad de corregir errores y transformar la reacción en victoria. Para Australia, la chance de confirmar su triunfo en Jujuy no fue casualidad. La serie quedó abierta, pero el primer golpe fue de los Wallabies.
