Argentina-España: la «Finalísima» que el mundo esperaba

Por primera vez se enfrentarán en la final de un Mundial de Fútbol los últimos campeones de América y Europa.

Lionel Messi. Imagen generada con Gemini AI.
Lionel Messi. Imagen generada con Gemini AI.

Los seleccionados de fútbol de Argentina y España jugarán este domingo 19 la final del Mundial 2026. El encuentro se disputará en el MetLife Stadium de Nueva Jersey, a las 18 de nuestro país, con el arbitraje del esloveno Slavko Vinčić.

Las estadísticas que acompañan a las selecciones que protagonizarán la final permiten afirmar que llegaron los dos mejores equipos de la actualidad y del torneo.

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No es una afirmación gratuita: la Argentina encabeza el ranking FIFA de selecciones, seguida por España en el segundo lugar. La Albiceleste es la última bicampeona de la Copa América —ganó las ediciones de 2021 en Brasil y 2024 en Estados Unidos—; la Roja triunfó en la última Eurocopa, que se disputó en 2024, en Alemania. El equipo nacional es la selección que convirtió más goles en el mundial hasta el momento —19—; los europeos, por su parte, tienen la valla menos vencida del torneo con un solo gol en contra.

Si repasamos en cambio las siete instancias que las llevaron al encuentro final, ambas selecciones tuvieron trayectorias diferentes.

España fue de menor a mayor. Tras un frustrante empate en cero en el debut ante Cabo Verde que hizo que el mundo conociera que existe un extraordinario arquero caboverdiano de 40 años, Josimar «Vozinha» Dias, superó sin dificultades a Arabia Saudita por 4-0 y al Uruguay conducido por Marcelo Bielsa por 1-0, lo que le permitió cerrar la fase inicial primero en su grupo y sin goles en contra.

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A partir de dieciseisavos tuvo un sólido desempeño en todos los partidos y nunca jugó tiempo suplementario. Solo Bélgica, en cuartos de final, logró convertirle un gol y opuso resistencia casi hasta el final del partido. Empatados en 1 y a cinco minutos de que terminaran los 90 reglamentarios, Mikel Merino convirtió el 2-1 definitivo que le permitió superar la instancia y pasar a la semifinal, en la que dominó sin complicaciones a la Francia de Mbappé y Dembelé y ganó 2-0. En todo momento, la selección dirigida por Luis de la Fuente mostró el juego de equipo que destacó a la Roja las últimas dos décadas: control y posesión del balón, circulación, generación de espacios.

La trayectoria argentina fue en cambio más irregular. A diferencia de España, ganó los 7 partidos que disputó, pero tras una primera fase sin sobresaltos ante Argelia, Austria y Jordania comenzó a sufrir más de lo esperado. Debió jugar en dieciseisavos los 30 suplementarios para superar a Vozinha y Cabo Verde por 3 a 2. En octavos, iba perdiendo por dos goles ante Egipto hasta los 79 minutos del segundo tiempo; recién logró remontar en la parte final del partido para terminar ganando 3 a 2. Volvió a jugar tiempo suplementario ante Suiza en cuartos para ganar con esfuerzo 3-1. Y nuevamente estuvo en desventaja ante Inglaterra en semifinales, pero resurgió de manera épica a partir de los 85 minutos para lograr un inolvidable 2 a 1 que probablemente sigamos recordando en años venideros. En definitiva, el desempeño argentino fluctuó entre momentos olvidables, desempeños individuales menores a los esperados y remontadas históricas al compás de nuestros corazones que debieron sufrir más de lo que podían soportar. Eso sí, con posesión de la pelota, protagonismo y una ofensiva que fue hasta ahora la más goleadora del torneo, con 19 tantos.

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Ahora, la final. O la Finalísima, el encuentro entre los campeones de América y de la Eurocopa que se frustró en marzo de este año por motivos que nunca quedaron claros y ahora encuentra su inesperada oportunidad de concretarse. Un momento para que, ante la mirada de miles de millones de personas, los mejores de cada continente enfrenten sus estilos y sus historias. Los españoles ansiaban, deseaban, necesitaban enfrentarse ante la Argentina, y así será. La Selección argentina se acostumbró los últimos 5 años (desde la Copa América de Brasil 2021) a enfrentarse y superar al que se atreva a hacerle frente, sin importar si son nombres ignotos o reconocidos. Llegó el momento de que se consagre en tierra norteamericana un auténtico campeón mundial en lugar de los campeones «mundiales» de la NBA o la NFL. Y la calidad de ambos rivales no deja lugar a dudas de que el equipo que triunfe el domingo en Nueva Jersey será el mejor del mundo. La Argentina se prepara para serlo. Nuestro corazones, sufridos, expectantes y orgullosos, esperan que así sea.

Carlos Cánepa