Arbe y Castaño, campeones nacionales de Cross Country en Balcarce

El Complejo Deportivo Municipal de Balcarce fue sede, por segunda vez desde 1971, del Campeonato Nacional de Cross Country. En una jornada marcada por el barro y las exigencias del terreno, Joaquín Arbe y Natacha Castaño se consagraron campeones de la categoría mayores y reafirmaron la vigencia del fondo argentino.

Joaquín Arbe y Natacha Castaño en el Cross Country

El invierno se hizo sentir con fuerza en el paisaje serrano de la provincia de Buenos Aires el pasado sábado 6 de junio de 2026, convirtiendo al trazado balcarceño en el escenario perfecto para albergar la 51ª edición del Campeonato Nacional de Cross Country. Más de una decena de federaciones provinciales desembarcaron en la ciudad con sus mejores fondistas para desafiar las exigencias de un circuito hostil, profundamente marcado por las intensas lluvias de los días previos, el suelo blando e inestable y una temperatura que promedió los 13 grados. En esta disciplina no se busca batir récords de velocidad; se busca sobrevivir y vencer al terreno. 

En la prueba principal masculina sobre los 10 kilómetros, el esquelense Joaquín Emanuel Arbe volvió a demostrar por qué es una leyenda del atletismo contemporáneo de nuestro país. En un final electrizante y sumamente estratégico, el poseedor del récord nacional de maratón se quedó con la victoria con una marca de 31 minutos y 41 segundos. El chubutense tuvo que exprimir sus energías para quebrar la resistencia de los hermanos de Chivilcoy, Tomás Vega (31:54) y Germán Vega (31:55), quienes completaron el podio. Con este triunfo, Arbe sumó su quinto título nacional absoluto en la especialidad y el noveno de su trayectoria considerando las categorías formativas.

Podio masculino con Joaquín Arbe primero

En la rama femenina, la bonaerense Natacha Castaño dio una verdadera clase de autoridad y madurez sobre el circuito. Con base de entrenamiento en Mar del Plata y un gran presente en las exigentes pruebas de ruta, se acomodó rápidamente a las dificultades del pasto mojado y las curvas resbaladizas, imponiendo un ritmo demoledor desde la segunda vuelta del circuito. Detuvo el cronómetro en 36 minutos y 59 segundos para colgarse la medalla de oro. El podio femenino de mayores lo completaron la santafesina María Julia Vázquez (37:39) y la chubutense Karen Cejas (38:35). 

Podio femenino con Natacha Castaño primera

El laboratorio del campo a través: la dura preparación física y mental 

Correr y triunfar en el Cross Country requiere un chip mental y una estructura física completamente diferentes a los que se necesitan para el running urbano o el atletismo tradicional de pista. Para dominar las superficies irregulares y traicioneras como las de Balcarce, los atletas de élite argentinos se someten a planificaciones de entrenamiento exigentes durante los meses de otoño e invierno, un período donde el gimnasio de pesas y la naturaleza más salvaje se fusionan por completo. Al no contar con el rebote limpio del asfalto o del tartán sintético, los corredores pierden mucha energía en cada zancada sobre el barro. Por eso, el entrenamiento incluye pasadas repetitivas en subidas empinadas (cuestas) para desarrollar la fuerza explosiva en los cuádriceps y pantorrillas. 

Además de la fuerza muscular, se aprende a correr con el centro de gravedad ligeramente más bajo y los brazos más abiertos para mantener el equilibrio en las curvas resbaladizas. También, se practica la zancada corta, vital para traccionar sobre el barro sin patinar ni sobrecargar los tendones. 

Por último, la estabilidad corporal juega un papel fundamental en la supervivencia del corredor. Los tobillos y rodillas absorben impactos constantes en ángulos completamente impredecibles debido a los pozos, las raíces y las piedras. Los atletas trabajan ejercicios específicos de estabilidad sobre superficies inestables en el gimnasio para fortalecer los ligamentos y evitar esguinces. 

De la mística inglesa a las pistas modernas: Un poco de historia del Cross Country 

Aunque en la actualidad se la ve como una disciplina sumamente regulada por la World Athletics y la Confederación Argentina de Atletismo (CADA), el Cross Country es una de las modalidades más antiguas de este deporte. Sus antecedentes se remontan a Inglaterra, a principios del siglo XIX, con juegos escolares conocidos como “hare and hounds” o “paper chase”, en los que unos corredores dejaban rastros de papel y otros debían seguirlos campo a través. Más tarde, el «Crick Run» de Rugby School, iniciado en 1837, marcó una de las primeras formas organizadas de la disciplina. 

Su popularidad creció tanto que llegó a convertirse en disciplina olímpica oficial en tres ediciones: Estocolmo 1912, Amberes 1920 y París 1924. Sin embargo, la edición de París 1924 estuvo marcada por condiciones extremas: una ola de calor sofocante, combinada con los gases de una fábrica cercana al circuito, provocó desmayos, insolaciones y desorientación en gran parte de los competidores. Ante el peligro que representaba para la salud de los deportistas, el Comité Olímpico Internacional (COI) decidió retirarlo del programa oficial de verano. 

Lejos de desaparecer ante este revés olímpico, el Cross Country se reinventó a nivel global como el pilar fundamental de la preparación invernal de los mejores corredores del planeta. En la Argentina, esta historia comenzó a escribirse de manera oficial en el año 1971 con la organización y disputa del primer Campeonato Nacional de la especialidad en los bosques de Ezeiza. Desde aquellos años fundacionales del atletismo nacional, marcados a fuego por el dominio absoluto de pioneros y leyendas del fondo como el formoseño Domingo Amaison, y las posteriores hazañas internacionales de atletas emblemáticos de la talla del entrerriano Antonio Silio en las décadas de los ochenta y noventa, el Cross argentino se consolidó como la escuela de resistencia definitiva de nuestro país. 

A través de las décadas, esta disciplina ha funcionado como la cantera inagotable donde las diferentes federaciones provinciales forjan el carácter de sus futuras promesas y consolidan la vigencia de sus figuras consagradas. Eventos federales como el reciente campeonato de Balcarce demuestran que la verdadera gloria del atletismo nacional no siempre se esconde en la frialdad de los números de un cronómetro digital o en las pistas perfectas del exterior, sino en la capacidad humana de agachar la cabeza ante la adversidad climática, soportar el dolor agudo en las piernas y cruzar la línea de meta con el orgullo intacto y la camiseta de la provincia manchada de barro. 

Lautaro Belmonte Ferreira, 2° A, Turno tarde.