El secreto detrás de las canciones que emocionan hasta el escalofrío

El escalofrío que algunas personas sienten al escuchar determinada música tiene una explicación neurológica concreta.

 

Hay un instante difícil de explicar con palabras: la voz se quiebra en el lugar exacto, una guitarra entra cuando no se la esperaba, y algo recorre la nuca antes de que el oyente alcance a pensarlo. Ese fenómeno tiene nombre prestado del francés «frisson«, lejos de ser una metáfora, es un proceso corporal que la ciencia ya logra medir y explicar con total precisión.

 

Estudios de la Queen Mary University de Londres indican que las canciones con mayor potencial para producir esta reacción son lentas, melancólicas y con menor densidad de producción, siendo más frecuente en personas con formación musical o alta apertura a la experiencia.

 

Por otra parte, la profesora adjunta de psicología de la Universidad de Northeastern, Psyche Loui, quien lleva años estudiando la relación entre música y emociones publicó en 2016 el reporte «La conectividad cerebral refleja las respuestas estéticas humanas a la música», en el que identificó conexiones específicas entre las regiones de procesamiento auditivo y las de procesamiento social y emocional. Luego colaboró con su antiguo estudiante de tesis, Matt Sachs, con el objetivo de analizar las diferencias cerebrales entre quienes experimentan escalofríos inducidos por la música y quienes no.

 

Para llevar a cabo esta investigación, la profesora Loui realizó una encuesta online con 230 participantes, de los cuales seleccionó a dos grupos de 10 personas; un grupo que aseguraban haber experimentado esta sensación de frisson y otro que afirmaba lo contrario. Las variables que tuvieron en cuenta fueron la experiencia musical, el género y la personalidad del participante, además de haberle pedido a los sujetos de prueba que llevaran algunas de sus canciones favoritas.

 

Los participantes fueron conectados a equipos que medían su frecuencia cardíaca, la sudoración de la piel y la actividad cerebral. Cuando al grupo que reportó escalofríos se le reprodujeron sus temas favoritos, se mostró un aumento en la frecuencia cardíaca y en la sudoración de la piel, en cambio cuando se reproducía una pieza musical de control, estas reacciones fisiológicas no se observaron.

 

Es importante destacar que la resonancia magnética evidenció una mayor conectividad entre las regiones auditivas del cerebro y áreas clave para el procesamiento emocional y social. En el grupo que no reportó escalofríos al escuchar música, se observaron las mismas vías cerebrales, pero su volumen fue significativamente menor.

 

A la conclusión que llegó Loui fue que este hallazgo ofrecía una pista a porque los humanos producen música, atribuyéndoselo a relacionarse social y emocionalmente con otras personas.

 

Constantino Mora Cafiero y Tomas Valado, 2do A T.M.