Menos nacimientos, nuevos desafíos para las escuelas privadas

La reducción de la matrícula llevó a distintos colegios privados a buscar nuevas formas de organización.

Durante los últimos años, la cantidad de nacimientos registrada en el país había disminuido y ese cambio demográfico comenzó a reflejarse en el sistema educativo. La situación se hizo visible en los jardines de infantes y en los primeros años de la escuela primaria, donde algunas instituciones encontraron dificultades para completar sus cursos.

El fenómeno generó distintas respuestas. Algunas entidades redujeron su estructura, otras cerraron cursos y también hubo establecimientos que dejaron de funcionar. En ese escenario apareció una alternativa: la unión entre instituciones para sostener sus proyectos.

En la Ciudad de Buenos Aires se conocieron dos casos. Uno correspondió al Colegio San Tarsicio y al Colegio Misericordia, ambos ubicados en Recoleta. Las comunidades educativas acordaron trabajar juntas y comenzar una nueva etapa en 2027. El proyecto reuniría a más de 750 estudiantes y funcionaría en el edificio de Azcuénaga 1630.

Desde San Tarsicio explicaron que la iniciativa había surgido como una estrategia para fortalecer el proyecto institucional. La búsqueda se orientó hacia una entidad que compartiera valores y objetivos similares, condiciones que encontraron en Misericordia. Para acompañar el cambio, ambas comunidades realizaron actividades conjuntas y pusieron en marcha un comité.

El segundo caso se produjo entre el Colegio Los Robles y la Escuela Argentina Modelo. Ambas entidades acordaron avanzar hacia una estructura común desde el ciclo lectivo 2027. El nuevo proyecto llevaría el nombre Los Robles EAM y tendría una reorganización de sus sedes. El nivel inicial y la primaria funcionarían en Riobamba 1059, mientras que el secundario utilizaría la sede de la avenida Belgrano 1548.

Para especialistas del sector educativo, estas experiencias formaron parte de un proceso que comenzó a hacerse visible después de la pandemia. Martín Zurita, secretario ejecutivo de la Asociación de Institutos Privados de Argentina, señaló que la disminución demográfica había generado un impacto importante en las instituciones particulares.

Según explicó, durante los últimos años se produjeron alrededor de 400.000 nacimientos menos en el país. Esa cifra representó una cantidad similar de potenciales estudiantes que no llegaron a incorporarse al sistema educativo. El efecto comenzó a sentirse primero en los espacios destinados a los más pequeños y después alcanzó a los primeros años de primaria.

La situación planteó un problema para los establecimientos privados. Una institución que había sido diseñada para recibir determinada cantidad de estudiantes debía afrontar gastos de docentes, personal administrativo y mantenimiento, aunque la cantidad de inscriptos fuera menor. Ante esa realidad, algunas redujeron turnos o cerraron cursos, mientras otras tuvieron que cerrar definitivamente.

El impacto demográfico también modificó una preocupación que había ocupado un lugar central años atrás: la falta de vacantes, especialmente en el nivel inicial. La situación comenzó a cambiar y la preocupación se trasladó hacia la existencia de espacios disponibles que no siempre contaban con suficientes alumnos.

El escenario obligó a las autoridades y a los responsables de las instituciones a pensar nuevas formas de organización. La fusión apareció como una alternativa posible, aunque especialistas advirtieron que se trataba de un proceso complejo porque implicaba integrar familias, docentes y propuestas pedagógicas diferentes.

Los casos de San Tarsicio, Misericordia, Los Robles y la Escuela Argentina Modelo mostraron una de las respuestas que comenzaron a ganar espacio frente a este escenario. Para las instituciones involucradas, el objetivo pasó por continuar sus proyectos y conservar sus comunidades educativas ante una realidad demográfica que ya había comenzado a modificar el mapa escolar.

Facundo Vaccaro, 2° A TT