Desaparecer por 48 horas: un preocupante reto viral

Grooming Argentina advirtió sobre un desafío que propone desaparecer durante dos días sin avisar a familiares ni amigos.

Los retos virales pueden trasladar conductas de las redes a la vida cotidiana.

Un celular apagado, mensajes sin respuesta y ninguna señal que permita saber dónde está una persona pueden ser suficientes para encender una alarma familiar. Esa situación es la base del llamado “reto de las 48 horas”, una práctica que volvió a circular en entornos digitales y despertó preocupación por la seguridad de los jóvenes.

La dinámica propone que chicos y chicas desaparezcan durante dos días sin avisar a sus familias, evitando llamadas, mensajes o cualquier dato que permita conocer su ubicación. Según Grooming Argentina, quienes participan «suman puntos» a medida que aumenta la preocupación de sus allegados y se multiplica la búsqueda.

La organización señaló que el desafío ya había sido denunciado en 2017 y que la detección de nuevos casos volvió a ponerlo en agenda. Sin embargo, hasta el momento no se informó cuántos jóvenes habrían participado ni en qué plataformas específicas se está difundiendo.

Una competencia que puede salir de la pantalla

La búsqueda de aceptación y reconocimiento puede influir en la participación de los jóvenes.

Los desafíos virales suelen expandirse rápidamente a través de redes sociales, grupos de chat y comunidades digitales. Según información oficial, este tipo de contenidos puede ganar popularidad por la búsqueda de reconocimiento, interacción y pertenencia a un grupo. Cuanto más sencilla y llamativa resulta una propuesta, mayores son sus posibilidades de difundirse entre los usuarios.

En este caso, la lógica virtual se combina con una conducta concreta: alejarse del hogar y permanecer incomunicado durante horas. El riesgo no se limita a la angustia que genera en familiares y amigos. Un adolescente que abandona su casa sin informar dónde está puede quedar expuesto a situaciones de violencia, accidentes o al contacto con desconocidos.

Grooming Argentina también advirtió sobre la posibilidad de que adultos manipulen a menores para que acepten el reto o aprovechen el período de ausencia para establecer contacto con ellos. La necesidad de sentirse parte de un grupo, la curiosidad o la búsqueda de reconocimiento pueden llevar a aceptar propuestas que en otras circunstancias serían rechazadas.

Además, una desaparición pone en marcha búsquedas y denuncias que movilizan a familiares, fuerzas de seguridad y organismos especializados. Por eso, una acción presentada como un juego en redes puede terminar generando consecuencias reales mucho más graves de las que imagina quien participa.

Por este motivo, las recomendaciones ponen el foco en acompañar la vida digital de niños y adolescentes y generar espacios de confianza donde puedan contar qué contenidos reciben y con quiénes se relacionan.

¿Qué hacer ante una desaparición?

Frente a la ausencia de un familiar, las autoridades recuerdan un punto fundamental: no hay que esperar 24 ni 48 horas para realizar la denuncia. El Sistema Federal de Búsqueda de Personas Desaparecidas y Extraviadas (SIFEBU) indica que debe hacerse de inmediato en una comisaría, fiscalía o juzgado, ya que las primeras horas pueden resultar fundamentales para la investigación. También se recomienda agregar una fotografía reciente, datos personales, número de teléfono y toda información que permita reconstruir los últimos movimientos de la persona buscada.

La advertencia aparece además en un contexto de mayor preocupación por los riesgos digitales. El Ministerio de Justicia y UNICEF Argentina presentaron recientemente la guía “Cuando las pantallas hablan”, destinada a familias y cuidadores, con herramientas para detectar situaciones de grooming, ciberacoso, manipulación y otras formas de violencia en Internet.

Especialistas recomiendan acompañar la actividad digital de niños y adolescentes.

Más que prohibir el uso de las redes sociales, las recomendaciones apuntan a conversar, acompañar y conocer los espacios digitales en los que interactúan los chicos. Frente a una tendencia que transforma la preocupación de una familia en una forma de reconocimiento dentro de un grupo, la prevención también empieza en la vida online.

Lautaro Belmonte Ferreira, 2°A, T.T