El anuncio, sellado tras una alianza entre el director del «Institut Lumière» y delegado general de Cannes, Thierry Frémaux, y el Ministerio de Cultura porteño, tiende un puente histórico inédito entre Lyon —cuna del cinematógrafo— y el público argentino. Cuando el director fue preguntado porque Buenos Aires como sede, explicó que el cine argentino importa mucho a nivel mundial. Además, destacó el trabajo del Museo del Cine Pablo Ducrós Hicken que, desde los años 70, se dedica a la preservación, investigación y difusión de la cinematografía argentina. El hallazgo en 2008 de una copia casi total de Metrópolis en Argentina, la producción local y la vanguardia de haber sido Buenos Aires la primera ciudad latinoamericana donde se hizo una proyección de cine pública, son algunas de las razones por las que también se convierte en un lugar de desembarque ideal para el Festival Lumière.

Nacido en Lyon en 2009, el festival no es una muestra común y corriente. A diferencia de otros grandes encuentros que se enfocan en los estrenos del año o la competencia de novedades, esta muestra nació con un propósito único: celebrar la historia del cine, rescatar el patrimonio fílmico y difundir obras clásicas restauradas. Organizado por el prestigioso instituto que lleva el nombre de los inventores del cine y llevado a cabo cada mes de octubre, se convirtió en la cita máxima a nivel mundial para archivistas, realizadores y cinéfilos que buscan redescubrir joyas del séptimo arte en pantalla grande y con la mayor fidelidad tecnológica actual. El festival no premia a una película en particular, sino que entrega el codiciado Premio Lumière a una destacada personalidad del cine mundial.
Sobre la llegada del festival a la capital del país, la ministra de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires, Gabriela Ricardes, expresó: «Buenos Aires no es cualquier ciudad para recibir un festival como el Lumière. Es la ciudad donde se inventó una forma de mirar, de contar historias, de usar la cámara como un instrumento de verdad. Traer un festival de esta envergadura a Buenos Aires es decirle al mundo que no solo producimos cine, sino que lo preservamos, lo estudiamos, lo honramos.»
Que se realice este evento en Argentina significa mucho más que simplemente ir a ver películas viejas, ya que el festival colocará al país de forma definitiva en el mapa internacional del cine, al mismo nivel que las grandes capitales europeas, como también implicará la llegada de diversas figuras internacionales relacionadas al mundo cinematográfico para vivir el evento. Las proyecciones y actividades principales se llevaran a cabo en febrero de 2027, una oportunidad imperdible para disfrutar del cine tal cual fue concebido en sus orígenes.
Constantino Mora Cafiero y Tomas Valado, 2do A T.M.
