El recuerdo de dos héroes de Malvinas, 42 años después: «Lo único que quería era que terminara todo»

Manuel Salvatierra y Lautaro Jiménez Corbalán cuentan en primera persona el terror de la guerra en la que murieron 649 soldados argentinos.

Un 2 de abril de 1982, pasada la medianoche, una división de comando argentina desembarcó en las Islas Malvinas. A las pocas horas les siguió una fuerza de desembarco más numerosa que empezó a descargar soldados de entre 18 y 20 años de edad.

800 soldados argentinos estaban presentes y se esperaba que pronto desembarcaran 2.000 más. Se hizo el anuncio del aterrizaje en Puerto Argentino y, para conmemorar la ocasión en ese momento, Leopoldo Galtieri salió a hablar ante el pueblo desde el balcón de la Casa Rosada, desde donde se contemplaba una gran multitud reunida en la Plaza de Mayo.

Pasaron 42 años de aquel día en el que los soldados argentinos, aquellos jóvenes que dieron todo por la Patria, muchos hasta su vida, fueron a combatir por nuestras Islas Malvinas. Su valor sigue presente en cada corazón argentino, sus historias viven hasta hoy por cada experiencia, por los momentos y recuerdos vividos en guerra.

Manuel Salvatierra, soldado perteneciente al BIM5, recuerda cómo fue llegar a las islas Malvinas para el enfrentamiento contra los ingleses: “Tenía 19 años, estaba haciendo el servicio militar obligatorio en el Hospital Naval de La Plata y me entero que voy iba a Malvinas cuando ya estábamos en viaje, en Comodoro Rivadavia. No te avisan nada, te llevaban y no sabías a dónde ibas. Llegué el 26 de abril de 1982 a las Islas. Al llegar, lo primero que sentí fue frío, porque era un clima muy distinto y húmedo. Después todo sorpresa, porque ya estaba todo preparado para una eventual guerra”.

Salvatierra además de soldado fue a Malvinas como enfermero de socorro en el campo, donde además tenia que hacer de todo, como cualquier otro, como cabar pozos o realizar guardias militares.

Como enfermero, los momentos de enfrentamiento fueron los más intensos: «Nosotros tuvimos 44 días de bombardeo continuo, los últimos 3 o 4 días fue un enfrentamiento sin tregua, un combate muy intenso sin comer, sin dormir, no había opciones. Lo único que quería era que terminara todo sea como sea, necesitaba poder comer y dormir aunque sea un rato».

«Salvar a personas fue la prioridad continuamente, dos en particular que tomaron mucha trascendencia, por que si las dejábamos morían. Así que las cargamos por 8 kilómetros hasta el hospital de Puerto Argentina», cuenta.

Lautaro Jiménez Corbalán, subteniente del regimiento 4 de Monte Caseros, cuenta cómo fue salvado por Salvatierra: «Era de noche y nevaba. Tenía que pasar con mis soldados por un campo minado. Yo sabía, pero desconocía dónde estaban las minas. Cuando crucé finalmente, pise una trampa explosiva. Cuando explota caigo herido, es ahí donde Salvatierra decide rescatarme y cargarme junto a Floris. A Salvatierra no me queda más que decirle que le debo la vida».

Volver con la familia era lo que pensaban los soldados, terminar con una herida que hasta hoy sigue en cada ex combatiente, pero con el fortalecimiento de volver a reencontrarse con sus seres queridos. «Ya había terminado con el servicio militar obligatorio después de la guerra, estaba libre de todo. Los primeros días de agosto pude volver a mi casa y ver a mi familia nuevamente. Creer en Dios nos mantuvo vivos y con esperanzas para volver», resalta Salvatierra.

A pesar del daño significativo infligido por la Fuerza Aérea Argentina a las fuerzas británicas, como se vio con el exitoso ataque a su destructor, no fue suficiente contra su abrumador poder militar. El triunfalismo duró poco y recibió poco respaldo, incluso de los estados latinoamericanos. Las Naciones Unidas condenaron el ataque argentino.

Luego de 74 días de guerra, el 14 de junio de 1982, Luciano Benjamín Menéndez, quien había sido nombrado gobernador de Malvinas por el gobierno militar, firmó la rendición incondicional de las tropas argentinas. La derrota contribuyó en última instancia a derrocar al régimen militar del poder.

649 soldados argentinos murieron durante el conflicto. De ese total, 323 soldados perdieron la vida en el hundimiento del Ara General Belgrano provocado por un submarino británico. 1063 soldados resultaron heridos durante el combate. Luego de la guerra, muchas heridas fueron demasiado profundas: 300 ex combatientes se quitaron la vida.

Los soldados, los veteranos, no andan buscando memoria. Porque la llevan en el cuerpo, son la historia del dolor que venció al tiempo, son los pibes o los soldados, son la patria, son el compromiso, el orgullo y el honor por los que fueron y por los que no han vuelto. Son todo lo que hoy no está, pero que llegó para quedarse. Son Malvinas hoy y siempre, son veteranos.

 

Queila Ledesma – 2ºB Turno Mañana