Paro del 29 de mayo: la grieta en la CGT

Carlos Acuña y Héctor Dáer, integrantes de una CGT dividida.

La CGT convocó a un paro general de 24 horas para finales de este mes. Es la quinta medida de fuerza que realiza la central peronista y la sexta en la era Macri, si se suma el paro promovido por el Frente Sindical de Hugo Moyano el 30 de abril.

Luego de una reunión del Consejo Directivo, al mando de Héctor Daer, realizada en la calle Azopardo 820, se decidió por unanimidad convocar a un paro general para el próximo 29 de mayo, fecha en la que se conmemoran 50 años del Cordobazo, manifestación realizada por estudiantes y obreros contra la dictadura de Juan Carlos Onganía.

“El deterioro de la situación social se agrava día a día, la pérdida del poder de compra de los salarios, las jubilaciones y las asignaciones no se detienen”, enuncia el comunicado emitido por los secretarios Carlos Acuña y Héctor Daer.

El paro realizado por la CGT no solo muestra su rechazo a las políticas que está llevando el Gobierno de Mauricio Macri, sino que también  evidencia las marcadas divisiones entre la Central Obrera con el Frente Sindical, que lidera Hugo Moyano, alejado hace tiempo de la CGT Azopardo.

Del lado de la CGT Azopardo, la madre del sindicalismo argentino, se encuentran: Héctor Daer, dirigente de Asociación de Trabajadores de la Sanidad; su hermano Rodolfo, dirigente del gremio de Alimentación; Andrés Rodríguez, Jefe de Estatales; el barrionuevista Carlos Acuña; Armando Cavalieri, del Sindicato de Empleados de Comercio; y Juan Carlos Schmid, dirigente de  CATT (Confederación Argentina de Trabajadores de Transporte).

Por otro lado, el Frente Sindical por el Modelo Nacional está liderado por Hugo Moyano, de Camioneros; Hugo Yasky y Pablo Micheli, de Central de los Trabajadores de Argentina (CTA); Ricardo Pignarelli, del Sindicato de Mecánicos y Afines del Transporte Automotor (SMATA); y Sergio Palazzo, de La Bancaria, además de 80 regionales de la CGT.

El Frente Sindical de Moyano realizó un paro general el 30 de abril, en el que además de oponerse a las medidas hechas por el Gobierno macrista, también lanzó un desafío a la conducción de la CGT, cuyas palabras fueron: «Los dirigentes gremiales son puestos para defender los intereses de los trabajadores, y estos señores [la cúpula de la CGT] ven que despiden trabajadores, rebajan salarios y no reaccionan».

La Central Obrera evitó plegarse a ese paro y Carlos Acuña le respondió al líder de los Camioneros: «A Moyano lo vi suspender un paro por lluvia. Cuando estuvo  dentro de la CGT, nunca propuso un paro ni medida de acción, ahora no integra el Consejo Directivo».

La CGT comandada por Daer también realizó un paro el pasado 1 de mayo, Día Internacional del Trabajador, medida que fue descalificada por Moyano, cuando la tildó de «poco serio hacer un paro un feriado. La mayoría de la gente no trabaja un feriado».

Aunque estas diferencias son grandes entre ambos frentes, Yasky no descarta unirse al paro de la CGT y advierte: «Creemos que las mismas razones que nos llevaron a convocar el paro del 30 de abril, y que la conducción de la CGT desoyó, están vigentes. Nosotros, a diferencia de ellos, vamos a ser parte de la convocatoria porque la clase trabajadora tiene que expresarse en unanimidad en rechazo a las políticas del gobierno de Mauricio Macri».

Además de Yasky, la CGT también recibió en la semana la adhesión al paro de organizaciones sociales como la C0rriente Clasista y Combativa (CCC), la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP) y el Movimiento Evita, entre otros.

De esta manera, queda al descubierto la fuerte interna que hay en la CGT y que se agrava aún más en un año electoral.