«No es un negocio que le recomendaría a cualquiera»

Juan, que tiene una heladería desde hace nueve años, cuenta los secretos del rubro, que, según él, exige "mucha disciplina en el control de gastos"

Se acerca el verano, vuelve el calor y se reactiva la venta y consumo de helados. Si bien la comercialización de este producto se desarrolla durante todo el año, tiene su auge cuando las temperaturas comienzan a elevarse.

Según AFADHYA (Asociación Fabricantes Artesanales de Helados y Afines), 80% de la población consume helado en verano (mujeres en un 54% y hombres en un 46%), lo cual produce, en promedio, un consumo por persona de 6.9 kg al año lo que ubica a Argentina como uno de los primeros países en la compra de helado. Además, los jóvenes de entre 18 a 24 años son los que más consumen. En relación a las cantidades en donde se vende, los potes térmicos le ganan a los vasitos comestibles, aunque en verano los vasos de pasta incrementan su consumo.

En temporada alta, el 53% de la población ingiere helado por lo menos una vez al mes, y de ellos, un 23% lo hace al menos una vez a la semana. Juan cuenta su experiencia como dueño de una heladería que se ubica en el centro de un partido de la provincia de Buenos Aires, y cuenta con la concesión de una cadena de heladerías a lo largo del país.

-¿Hace cuánto tenés una heladería? ¿Es tu único sustento de vida?

– La heladería hace nueve años que la tengo, la abrí en 2008. Es el único sustento, junto con el kiosco que está dentro del mismo local.

¿Cuánto crees que se van a elevar las ventas respecto de la temporada baja (invierno)?

– Por lo general en el rubro las ventas empiezan a elevarse cuando empiezan los días de calor, se calcula siempre septiembre, octubre, o noviembre, depende y se corta en marzo o abril.

¿Tenés pensado expandir tu negocio, poner un local de la misma franquicia o de helado artesanal?

– No, no tengo pensado expandirme ni abrir otro local porque en los últimos años la venta fue decayendo y no levanta, así que no tengo en vista abrir nada nuevo porque no funcionaría, habría que esperar que las ventas empiecen a crecer de nuevo y se empiece a vender un poco más.

-¿Cuántos kilos vende durante el verano y el invierno, aproximadamente?

– La cantidad de kilos que se vende es muy relativa, pero más o menos, por porcentaje, si en verano vendes 1000 kilos, en invierno vendes 50 únicamente, es decir, en temporada baja se vende el 5% que vendes en verano. Baja mucho en temporada baja con relación a la temporada alta. Cantidades exactas no podría precisarte porque es relativo, pero en invierno no se vende casi nada.

¿Tenés competencia en la zona? ¿Cómo haces para lograr la preferencia?

– Competencias hay varias, pero son de distintas calidades. Hay helados muy baratos que la gente prefiere, así como también hay helados muy caros que otras personas compran, depende la preferencia de cada cliente. Directa directa, de la misma calidad en la zona, no hay. Y que la gente te elija lo lográs repartiendo volantes, con algunas promociones de vez en cuando, y con buena atención por sobre todo.

-Si hoy en día trabajaras de otra cosa y tuvieras la chance de ponerte la heladería, ¿lo harías? ¿Por qué?

– Sí, lo volvería a hacer porque conozco el rubro. Además, me da mucho tiempo libre para otras cosas. Pero es un trabajo que no le recomiendo a cualquiera porque hay que tener mucha disciplina para que te vaya bien y mucho control de los gastos que haces para que te vaya bien.

-¿Qué es lo que las personas más piden o compran?

– Lo que la gente más lleva son potes de un cuarto y los gustos que más piden son el dulce de leche granizado, el chocolate y la frutilla a la crema.

-¿Le recomendarías a la gente poner una heladería como negocio y vivir de esto?

– Se lo recomendaría a alguien que sea responsable y tenga austeridad en los gastos, y control de cómo manejar la plata porque no es para cualquiera. Vos toda la ganancia la ves en temporada alta y eso te tiene que alcanzar todo el año, si no lo sabes administrar, no te alcanza la plata y eso te perjudica, por eso creo no es un trabajo para cualquiera.

Cristian Seco