López vs. Kambosos, la pelea que parecía nunca llegar

Cuando algo se reserva durante tanto tiempo, mejor es su resultado. Pasa con el período de los vinos, cuanto más añejo mejor. Sin duda esta pelea seguirá la regla, luego de las constantes idas y vueltas para que se concrete el choque entre Teófimo López y George Kambosos Jr. Ya está todo definido: 27 de noviembre en el mítico Madison Square Garden con el respaldo de MatchRoom Boxing. 

El estadounidense, Teófimo López expondrá sus títulos mundiales de peso ligero de la OMB, AMB, FIB y CMB ante el boxeador australiano invicto George Kambosos Jr.

López conectando un ascendente de derecha en el rostro de Lomachenko. Esta es su mayor victoria en su carrera a sus 24 años de edad. (FOTO: Izquierdazo.com)

La última pelea del oriundo de New York fue ante Vasiliy Lomachenko el 17 de octubre de 2020 venciéndolo por decisión unánime. Arrastra un récord invicto de 16 victorias (12 KO).

Su rival, nacido en Sydney, combatió por última vez dos semanas después que su rival obteniendo una victoria ante el británico Lee Selby estirando su invicto a 19 victorias de las cuales 10 fueron por la vía rápida. 

Este combate ha sufrido muchos obstáculos desde su anuncio el 16 de abril de este año cuando se programó para el 5 de junio. Esta fecha fue removida debido a que un día después Floyd Mayweather enfrentaría a Logan Paul robándose toda la atención del público. Entonces el pleito se corrió hasta el 19 de junio. Sin embargo, esa fecha tampoco fue viable debido a que López dio positivo por COVID-19. 

Kambosos buscará dar el golpe y arrebatarle los 4 cinturones al púgil de ascendencia hondureña. (FOTO: HonduSports)

La promotora Triller Fight Club se había hecho con los derechos de la pelea por una cifra de $6.018 millones de dólares para organizar la contienda superando las ofertas iniciales de Top Rank y la mencionada MatchRoom. No obstante luego de la reprogramación del 19 de junio, Triller comenzó a preocuparse por las pérdidas que le generaba las sistemáticas cancelaciones del evento que eran el doble del dinero que ofreció para organizar la pelea. 

Ante este escenario Triller tuvo la intención de organizar la pelea en dónde sea para recuperar su inversión incluso en Sydney, la tierra del rival de López. Con esta decisión López recurrió a la FIB y se dictaminó que Triller no podía realizar la pelea en un lugar donde sea necesaria la cuarentena, adjunto a esta advertencia la FIB le otorgó un ultimátum hasta el 17 de octubre para efectuar la pelea. Después de tantos impedimentos para desarrollar el enfrentamiento, la FIB le cedió los derechos a MatchRoom Boxing a cambio de la suma de $3.506.000 de dólares.

Eddie Hearn, principal promotor de la pelea junto a su franquicia MatchRoom, se encuentra muy entusiasmado. (FOTO: Frases De Boxeo)

Eddie Hearn presidente de MatchRoom Boxing no dejó pasar la oportunidad de expresar su alegría por organizar el pleito: “Estoy encantado de traer a Lopez vs. Kambosos a DAZN y al Madison Square Garden. Esta rivalidad se ha estado cocinando durante mucho tiempo y ahora finalmente podemos verlos ponerle punto final en la Gran Manzana”.

Los boxeadores también pasaron por los micrófonos: “Ha sido una larga espera para el Team Takeover. Hemos estado en la zona durante seis meses y contando, ¡pero estamos contentos de poder finalmente tener esta pelea en DAZN! The Takeover mostrará al mundo una vez más por qué nos llaman ‘El Campeón del Pueblo’’ afirmó López.

Por su parte Kambosos también se ilusionó con el combate y sacó chapa: “Estoy muy emocionado de encabezar la pelea más grande de mi vida y en otra gran cartelera de Matchroom contra Teófimo López después de ganarme esta oportunidad el año pasado al convertirme en el retador mandatorio de la FIB… Sé que le darán a esta pelea el respeto que se merece y sorprenderé al mundo y me coronaré campeón mundial el 27 de noviembre en la ciudad de Nueva York”

Con transmisión exclusiva de DAZN, López y Kambosos demostraran quien pega más fuerte este sábado, tras la larga espera de seis meses de postergación del combate. A cruzar los dedos para que no ocurra ninguna eventualidad.

 

Por Luciano Dos Santos

Los guantes y el cuadrilátero vuelven al Luna Park después de ocho años

El Luna Park y el boxeo han tenido una relación única con el correr de los tiempos, ya que ambos han generado una gran popularidad tanto a nivel nacional como a nivel internacional. La promoción del boxeo como espectáculo en el mítico  escenario comenzó en 1932 para luego de gozar de los años más gloriosos del deporte. Ya a comienzos del siglo XXI y tras una pausa de 14 años, el estadio y el deporte se reunieron para celebrar las carreras de grandes boxeadores como Marcos Maidana y Marcela Acuña.

Emblema nacional y cultural del boxeo argentino; Luna Park

La última pelea que se realizó en el Luna Park fue un 7 de septiembre de 2013, debido a que en ese año, el establecimiento quedó en manos del Arzobispado de Buenos Aires. Sin embargo, ocho años después, el reencuentro es una realidad y ya tiene fecha pactada; será el próximo 20 de noviembre.

La cita tendrá como principal atractivo a Marcela “La Tigresa” Acuña (50-7-20). La leyenda y campeona del boxeo femenino argentino va a pelear por el título mundial de la Federación Internacional en la categoría supergallo.

Su rival, que tardó en confirmarse, será Débora Dionicius (31-3). «La Gurisa», entrerriana de 33 años, se coronó campeona mundial supermosca FIB en noviembre de 2012 y expuso su corona trece veces hasta 2018. 

Otra gran pelea enfrentará a Brian Nahuel Suaréz (15-0) contra el colombiano Juan Boada (11-2) en un combate de semifondo por el título vacante del cinturón latino mediopesado de la FIB.

El tercer gran espectáculo tendrá como protagonista a Kevin “El Diamante” Muñoz (12-0) defenderá por tercera vez su título sudamericano supermosca contra Ángel Aquino (8-4-1).

Acuña volverá a pelear en el combate estelar de la noche

En total habrá 8 combates, entre los que se podrán ver a grandes promesas del boxeo argentino como Alan “Veneno” Cháves (4-0) en la categoría ligero, Marco “Kid Dinamita” García (4-0) en superwelter, Rodrigo “C4” Ruiz (5-0) en supergallo, y por último, Ezequiel “El León” Acosta (8-0) en la categoría mediopesado.

El aforo será del 60% de la capacidad máxima del estadio y las entradas se encuentran a la venta, desde $1800 a los $5500.

Uno de los grandes símbolos culturales del país, el Luna Park, vuelve a abrirle las puertas al deporte que lo hizo crecer en popularidad. 

 

Argüello vs Pryor, a 39 años de «la batalla de la botella»

El mundo del boxeo es un espectáculo que se reinventa, año tras año aparecen peleas que se postulan a escalonarse como las mejores de la historia pero todas fracasan. Las razones son variadas: no hay un escenario previo, no hay títulos importantes en juego o bien no cambiará en nada la historia sea cual sea el ganador. Todas estas observaciones fueron descartadas con la llegada de la mejor pelea de la década del 80′: Alexis Argüello vs Aaron Pryor. 

Alexis «El Flaco Explosivo» Argüello iba por la victoria frente a Pryor para lograr algo histórico: consagrarse como el primer boxeador en ganar 4 títulos mundiales en diferentes categorías. El nicaragüense nacido en Managua ya se había hecho dueño del título pluma de la AMB, superpluma y ligero del CMB. Iba en búsqueda del título welter ligero de la AMB perteneciente a Pryor. 

«El Flaco» Argüello, dueño de un boxeo inteligente que lo llevo a ser abanderado de Nicaragua en los JJ.OO de Pekín 2008. (FOTO: ESPN)

El «Flaco» contaba con un récord de 72 victorias (62 KO) y 5 derrotas. Su boxeo se destacaba por ser conservador y estilista esperando los momentos adecuados para golpear, impactando con fuerza y causando daño en cada una de sus embestidas, una de sus fortalezas era aguantar los golpes y bloquearlos generando el desgaste en sus rivales y aumentando el daño. 

Su retador era Aaron «El Halcón» Pryor que ostentaba un invicto de 31 victorias, de las cuales 29 fueron mediante la vía rápida. En  agosto de 1980 obtendría el título welter ligero de la AMB tras vencer al colombiano Antonio Cervantes por nocaut, dicho título lo defendería en 8 ocasiones por KO y sería el premio principal que buscaba conquistar Argüello.

El nacido en Ohio poseía un estilo de boxeo agresivo y fugaz. Sus golpes eran invisibles, rápidos y contundentes. Subía al ring con el único propósito de dejar en la lona a sus rivales, sometiéndolos a un ida y vuelta constante y agotador. 

Aaron «El Halcón» Pryor, llegaba en un gran nivel con 31 victorias, incluidos 29 KO. Era implacable arriba del entarimado. (FOTO: Clarín)

Luego de examinar el perfil de ambos contrincantes hay que hablar sobre la «Batalla de Los Campeones», según la nombró el promotor Bob Arum, ocurrida el 12 de noviembre de 1982 en el Estadio Orange Bowl ubicado en Miami, Florida.

El evento iniciaría con un altercado debido a que un hombre intentó adentrarse en el vestuario de Argüello portando un arma. Afortunadamente el boxeador fue puesto a resguardo y el hombre del incidente arrestado. 

Una vez iniciado el combate se logró apreciar una pelea totalmente emocionante. Pryor comenzó dominando gran parte del enfrentamiento mediante combinaciones de golpes rápidos y certeros en el rostro de Argüello quien había iniciado fuera de ritmo pero se fue adaptando a la contienda con el pasar de los asaltos bloqueando y aguantando los puñetazos del «Halcón». 

La planificación de Argüello era clara y cumplía con lo que había vociferado previo al combate: «No tengo que golpearlo muchas veces en cada asalto, pero tengo que asegurarme de que cada vez que le pegue le duela», dijo el  nicaragüense. Desde la ronda 9 hasta la 11, Argüello tuvo su momento y sometió a un Pryor cansado al borde del nocaut. 

No obstante, en el duodécimo asalto se vio al estadounidense salir con otra energía y más fresco como si recién comenzara el combate. En el descanso previo al asalto, se pudo percibir a su esquinero Carlos «Panamá» Lewis hablando con su asistente Artie Curley: «Dame la botella. No esa, la que mezclé», de esta forma Pryor ingirió una botella que contenía pastillas antihistamínicas que le otorgaban una mayor capacidad pulmonar, según confirmó Luis Resto un ex-boxeador que fue manejado por Lewis. 

Pryor salió hecho una fiera a la vuelta número 13 pero Argüello pudo aguantar al huracán, mediante un golpe fuerte y desconcertante pero que no fue suficiente para derribar al de Ohio. Nuevamente en el descanso, Lewis esta vez rompería un licor de amoníaco para potenciar su estado físico y renovar sus energías. Una vez llegado la ronda 14, tras 23 golpes encadenados consecutivamente por Pryor contra un Argüello que era sosteniendo por las cuerdas, el árbitro Stanley Christodoulou decidió finalizar la pelea en el round 14 de los 15 pactados.

El momento en que Pryor ingiere el líquido de una botella que marcó la diferencia en la pelea en Miami. (FOTO: Canal de Youtube-Golpes de Poder)

Con la pelea culminada y Pryor como el vencedor, las polémicas y especulaciones sobre el contenido de la botella no tardaron en llegar. En Europa «El Halcón» era una leyenda, en Latinoamérica era un tramposo.

Se dio lugar a una revancha el 9 de septiembre del año siguiente en Nevada, aunque el resultado de esta fue más natural y menos controversial debido a que Argüello cayó a la lona en el décimo asalto. Más allá de los dudosos sucesos ocurridos en el Orange Bowl, 23.800 espectadores fueron testigos de una de las más grandes batallas del boxeo. Si la botella estaba limpia o no, fue la pelea que nunca se anunció fuera del cuadrilátero.

Por Luciano Dos Santos

Canelo sigue siendo el rey

México estalló de felicidad de la mano del campeón Saúl «Canelo» Álvarez logró su 12º título a nivel mundial al vencer por nocaut al estadounidense Caleb Plant, extendiendo su legado en la historia del boxeo.

El nacido en Guadalajara se presentó en el MGM Grand Las Vegas (Nevada), ante 16.586 espectadores, que presenciaban el estelar combate, sumado a otros millones que lo vivían a través de la pantalla. 

El inicio de la pelea fue muy parejo, el ataque y el desgaste fue propuesto por Álvarez, mientras que Plant, a través de sus brazos más largos, frenó el intercambio en distancias cortas utilizando sus jabs. Pero el paso de los rounds fue abriendo la pelea, dejando marcas faciales en ambos pugilistas y volviéndola más entretenida.

El ahora ex campeón de FIB, hizo valer su reputación durante gran parte de la pelea, pero cuando más se aventajó fue cerca del asalto nueve donde puso en aprietos al mexicano. Este, no dejó motivar a su rival, y al inicio del penúltimo round, salió decidió mandarlo a la lona.

En 30 segundos de asalto, el estadounidense tambaleó y el juez, le proporcionó la cuenta de protección, pero no pudo recuperarse. Álvarez vio la posibilidad, aprovechó y saltó sobre él, logrando al minuto y medio, hacer aterrizar sobre la lona y marcar la historia, trepando a lo más alto de su carrera.

Al finalizar la pelea, el único campeón del peso supermediano dejó algunas palabras para su gente, “estoy orgulloso de hacer historia y se lo dedico a México y a toda la afición que me ha dado su apoyo”. Mientras que Caleb, fue llevado al University Medical Center como medida preventiva.

Emilio Gutiérrez-  2º «A».

A 51 años de un combate inolvidable: Monzón-Benvenuti

Carlos Monzón nació en Santa Fe un 7 de agosto de 1942. Por necesidad económica en una familia de bajos recursos, dejó sus estudios para empezar a trabajar de joven y así ayudar a su familia. En su tiempo libre empezó a boxear.
En sus inicios, tenía problemas en su condición física debidos a su alimentación inadecuada, sin los nutrientes necesarios para una práctica deportiva de alto impacto, pero la furia y la fuerza con la que pegaba sus golpes sumado al entrenamiento, le hicieron ganar confianza.
Ganó su primer título (FAB peso mediano argentino) en septiembre de 1966, luego de tres años desde su primera pelea profesional.
En la categoría de peso mediano se consagró como campeón de Santa Fe, campeón argentino y posteriormente  campeón sudamericano. Todo esto generó que para el año 1970 Monzón buscara el cinturón más grande retando al italiano Nino Benvenuti por el Título Mundial en lo que sería la quinta defensa del título para el europeo.
Monzón para ese entonces tenía un récord de 68 victorias, 9 empates y 3 derrotas convirtiéndose en un boxeador muchísimo más completo que en sus inicios y con un invicto de 52 combates. Benvenuti era el poseedor del título Mundial de peso Mediano, también había sido Campeón Mundial Olímpico en peso Welter y llegaba al combate contra el argentino con un récord de 82 victorias, 1 empate y 5 derrotas.
Monzón no era muy conocido internacionalmente y llegaba al momento de la pelea subestimado y minimizado ante la imagen de Benvenuti. Un reconocido campeón europeo contra un humilde boxeador de Santa Fe marcado por el sacrificio.
Monzón sabía que no era el favorito ante los ojos del mundo y que también Benvenuti era mucho más mediático, pero confiaba en su potencial. Cuando el argentino llegó a Italia, sufría dolores en las manos y el entrenador  argentino Juan Carlos «Toto» Lorenzo que se encontraba dirigiendo en la Lazio, le brindó la ayuda del médico del plantel.
Desde el inicio de la pelea, los italianos se sorprendieron por el combate que se estaba dando Monzón. Los rounds iban pasando y las tarjetas del combate se inclinaban a favor del campeón defensor, la pelea era a 15 asaltos y ya en el episodio 11 el italiano se encontraba bastante desgastado por el combate que dio el argentino, pero si aguantaba sin ser noqueado se llevaba la batalla y se quedaba con el título.

En el descanso después de finalizar el round, su entrenador, Amilcar Brusa, le dijo: «Ese hombre está muerto, vaya y póngalo nocaut». Y en el duodécimo round Monzón cumplió: arrinconó a su rival y le impactó un cross de derecha al mentón que fue suficiente para noquear al campeón defensor y de esta manera quedarse con la batalla y con el título mundial.
La pelea es recordada como una de las mejores de la historia del argentino. Un año después, llegó la revancha  y Monzón volvería a ganar retirando al italiano.
El argentino defendió exitosamente su título mundial en 14 ocasiones y se retiraría sin que le ganaran en una pelea por su título mundial de peso mediano.

El boxeo como herramienta para una niñez mejor

La niñez siempre se ha visto vulnerada por la situación socioeconómica que atraviesa el país. Por eso el deporte y la transmisión de todos sus buenos valores se convierten en factores muy importantes para los niños y niñas que necesitan contención. Y esta acción es aún más valiosa cuando los grandes protagonistas deportivos, los campeones, se comprometen. En Argentina se pueden encontrar ejemplos de solidaridad.

«La Locomotora» Alejandra Oliveras (FOTO: Página12)

En diciembre del año pasado,  se inauguró un gimnasio social en la localidad del barrio Alfonso, en la provincia de Santa Fe, impulsado por la tres veces campeona mundial Alejandra “Locomotora” Oliveras y la reconocida cocinera Maru Botana.

La campeona ya había participado en otro gimnasio sin fines de lucro en la misma provincia, motivo por el cual llevó a cabo este proyecto junto a Botana. La iniciativa tanto de la boxeadora como de la cocinera tiene como objetivo promover el boxeo en los más chicos al brindarle el espacio con el material necesario para practicarlo y con la supervisión de Oliveras en cada sesión.

Al término de cada práctica, los niños y niñas tendrán una alimentación creada por Maru Botana en donde van a consumir todas las proteínas y vitaminas que su cuerpo necesita para un crecimiento sano. El único requisito que ambas creadoras piden a los que concurran al gimnasio es el boletín de la escuela con todas las materias aprobadas. El fin de este gimnasio es alejar tanto a chicos y chicas de las calles y los problemas para promover el deporte y la educación.

Otro campeón mundial muy predispuesto a brindar una mano a centros sociales es el campeón mundial superwelter Brian Castaño.

 El “Boxi” siempre se muestra abierto a propuestas que tengan como fin brindar una mano a los más necesitados. En sus tiempos libres, Brian Castaño visita el club Villa Alida, ubicado en la localidad de San Justo, provincia de Buenos Aires y en donde el boxeador dio sus primeros pasos como deportista. Allí realiza entrenamientos a los chicos que llegan en busca del sueño de ser un campeón. Pero su compromiso no es solamente con el club, ya que Castaño se involucra en varias acciones solidarias que se llevan a cabo por los barrios de la zona.

Brian Castaño, campeón solidario (FOTO: LaNación)

Estos actos, en los que por medio del deporte se busca brindarles recursos y refugio a los más chicos, impulsaron a la Federación Argentina de Boxeo a implementar proyectos con el mismo fin.

En febrero de este año, se lanzó el programa de “Boxeo Infantil Sin Contacto” propuesto por el organismo.

Este proyecto tiene como objetivo promover el boxeo en menores de 14 años, ya que la comisión directiva de la Federación concluyó que se omitían a los menores de dicha edad antes de esta iniciativa. Según Gerardo Poggi, presidente ejecutivo de la Federación Argentina de Boxeo, «los chicos van a poder representar al gimnasio o al club en el cual entrenen y así poder transmitir el valor de unidad y compañerismo entre los chicos y chicas». Estos serán evaluados por calificaciones de acuerdo a diferentes ejercicios como salto en soga, defensa y manoplas, entre otros.

La integración del deporte en la niñez es de vital importancia para prepararlos con los mejores valores y con la educación necesaria para que después se sientan preparados para afrontar la vida. Y qué mejor manera que hacerlo con campeones del deporte y organismos que buscan atender este llamado.

 

Fernando Amaya, campeón mundial en Egipto

Fernando Pablo Amaya a los solo 22 años y se convirtió campeón mundial de kick boxing (rama del boxeo) en Egipto. El Argentino venció a Francia en la seminifinal y le tocó disputar la última instancia ante España, donde el mendocino por K.O  se coronó defensor del título. Desde los 14 años «El Toro» comenzó a realizar entrenamientos en el gimnasio «Huargos» del departamento de Las Heras. “Es un sueño cumplido. Me entrené para esto y se me dio”, expresó ante el Círculo de Periodistas Deportivos.

-¿Cómo comenzó la pasión por este deporte?

-Cuando era chico mi viejo siempre ponía canales donde pasaban mucho boxeo. Desde ahí le fui agarrando el gusto y cuando tenía 14 me metí a un club que quedaba a 3 cuadras de mi casa para practicar y ahí me quedé, fue pasando el tiempo y me empezó a gustar un poco más las artes marciales y, por ende, me metí en el kick boxing y ahora soy campeón mundial, ja.

-¿Cuándo fue la primer vez que te subiste a un ring para pelear?

-Fue en el gimnasio de Las Heras donde repartí piñas ante un chico (no me preguntes nombres porque no me acuerdo) que era más alto que yo. Obviamente me pegó mucho más y me costó el doble ganar la pelea. Terminé ganando ese encuentro por un gancho que le pegué en el estómago y no quiso seguir.

-¿Cómo fue la preparación para ir a pelear el título mundial a Egipto?

-Antes de venir a ganar el título mundial (todavía estoy acá en El Cairo) peleé dos veces en Sparthai Chile y gané las dos, la última fue contra el anterior campeón sudamericano de la Federación Mundial de kickboxing, el chileno Kevin Briones. Además, tuve que entrenar todos los días doble turno y más allá de eso, enfocarme en lo que tenía que venir a hacer acá. Eso fue lo que más me costó, meterme a donde iba a ir y qué venía a hacer.

-¿Cuáles son tus puntos fuertes y débiles?

-La verdad que no tengo puntos fuertes, soy de todo un poco. Me gustan mucho las combinaciones con las manos, pero también con las piernas. Tengo bastante fuerza en los dos métodos, por lo tanto se me facilita a veces. Encima que soy un poco alto. Y en cuanto a las debilidades, a veces me molesta que me peguen en el estómago.

-¿Cuál es tu mejor golpe?

-Cómo decía, me siento un poco completo en todos los métodos para dañar al rival. De igual manera los ganchos son mi pasión, pero me siento bien conforme con mi rendimiento».

-¿Analizás a los rivales antes de enfrentarlos ?

-Sinceramente, veo los nombres y todo, pero no me pongo a pensar en sus mejores golpes. Simplemente me entreno muy bien mi defensa, mis ataques y mis pensamientos. Sé que con eso ya puedo ganar mucho más de lo que yo pienso.

-¿Tuvo una dedicatoria especial los dos títulos mundiales que conseguiste en Egipto? ¿Por qué ?

-Sí, este título mundial tiene toda la dedicatoria para mi viejo que siempre me guió con buenos modales y respeto ante todo. También va dedicado a toda mi familia que siempre me apoyó en lo que hice. Y también a mis verdaderos amigos que siempre me quisieron ver triunfar.

-¿Tenés alguna pelea pactada para el futuro? ¿Cómo sigue tu agenda?

-No, todavía no pacto nada para cuando vuelva , pero seguramente tendré varias peleas y muchos títulos para contar. Ojalá se me den muchos más encuentros y, qué mejor que vivir de esto.

 

Por: Francesco Aguilera

James vs. Butaev, la mesa está servida

«Siempre hay una primera vez», reza el dicho. Y así será tanto para Jamal James, que defenderá por primera vez su título de la AMB de categoría peso welter, como para Radzhab Butaev quién declaró que comenzará a escribir su historia el 30 de octubre.

La contienda se llevará a cabo este sábado en el Resort & Casino del Mandalay Bay, ubicado en Las Vegas perteneciente al estado de Nevada.

Quién es y cómo llega cada uno, sus estilos y el trasfondo de la trascendencia del combate, acá te lo detallamos. 

Jamal James apodado «Shango» nació el 27 de julio de 1988 en Minnesota, Estados Unidos y tiene 33 años. Su récord consta de 27 victorias (12 por nocaut) y 1 derrota. Este último dato estadístico es la razón de este enfrentamiento, su única derrota fue propinada por el hombre que hizo resonar su nombre hace unos meses, el cubano Yordenis Ugás. El boxeador, que obligó a retirarse a Manny Pacquiao, venció a James el 12 de agosto de 2016 por decisión unánime. 

Jamal James (blanco) lanzando un ascendente a su rival. El boxeo a larga distancia es su fuerte. (FOTO: Diario AS)

Con la nueva decisión de la AMB de decretar a un campeón definitivo por peso, obliga a James a volver a enfrentar a Ugás (peleará frente al lituano Eimantas Stanionis) en caso de vencer a Butaev.

«Shango» se destaca por tener un boxeo a distancia pero agresivo y veloz, sus brazos largos le permiten hacer daño a sus rivales con su golpe principal como son los cruzados tanto por izquierda como por derecha. En dichas facultades confía para vencer a Butaev el sábado y tener una pelea distinta con Ugás ya que a la primera cita, James había ingresado como un reemplazo de Bryant Perrella que sufrió una herida en su pulgar, es necesario remarcar que James solo tenía 3 días de entrenamiento pero accedió a pelear con el cubano de todas formas. 

Yordenis Ugas, posible rival de James, manifestó su descontento con la decisión de la AMB sobre un único campeón en la categoría: «Es una falta de respeto» (FOTO: Lo Mejor del Boxeo.com)

Su contrincante se llama Radzhab Butaev una máquina rusa nacida el 15 de diciembre de 1993 en la República de Daguestán, que actualmente tiene un récord invicto de 13 victorias con 10 nocauts incluidos. Desde el rincón ruso ven este duelo como la oportunidad que estaban esperando para hacerse un nombre y así lo manifestaron: “Hemos estado entrenando duro todo el año para este combate. Todo está saliendo bien y estoy emocionado de compartir el cuadrilátero contra James” estás fueron las palabras de «The Python» (Pitón) Butaev, que a sus 27 años quiere quedarse con el título del estadounidense y empezar a pisar fuerte en el mundo del boxeo. 

Butaev (negro y rojo) en su única derrota frente a Besputín, que luego fue invalidada debido al uso de drogas de este último. (FOTO: Boxing Scene)

 

Al momento de analizar el boxeo de Butaev se pueden encontrar varias diferencias con el que propone el nacido en Minnesota. Sus golpes directos impredecibles y potentes serán una amenaza para James, además de la característica que el ruso prefiere realizar una pelea a corta distancia, dominando el ring y empujando a los rivales hacía las cuerdas para poder impactar y lastimar. 

Sus últimas peleas culminaron con victorias para cada uno de los boxeadores. En su último enfrentamiento James venció a Thomas Dulorme por decisión unánime en un combate a 12 rounds el 8 de agosto de 2020.

Por el lado de Butaev venció a otro estadounidense como Terry Chatwood mediante un nocaut efectuado en el tercer asalto de un combate pactado a 10 vueltas, el día 26 de diciembre del año 2020.

Ambos tienen motivos y fundamentos para hacerse con la victoria este sábado. Premier Boxing Champions es el encargado de efectuar esta prometedora pelea y ShowTime televisará quién levantará el brazo este 30 de octubre. 

Por Luciano Dos Santos

Ringo Bonavena, la historia íntima del ídolo en el recuerdo de su hijo

Oscar Natalio Bonavena nació el 25 de septiembre de 1942 y se formó como boxeador en el Club Atlético Huracán. En su carrera deportiva enfrentó a peleadores de la talla de Joe Frazier, George Chuvalo, Jimmy Ellis, entre otros; y al mismísimo Muhammad Alí, en el Madison Square, el 7 de diciembre de 1970 en una velada inolvidable para el deporte argentino pese a la caída.

Sin dudas, fue una persona “sin pelos en la lengua”, con un sinfín de anécdotas y que, además de ser boxeador, supo moverse con soltura en el mundo de la actuación y la música.

El 22 de mayo de 1976 fue asesinado por William Ross Brymer, en Nevada (EEUU), al impactar en su corazón una de las seis balas que este le disparó. Brymer era el guardaespaldas principal del mafioso Joe Conforte, dueño del prostíbulo Mustang Ranch, con quien Ringo estaba vinculado. Su cuerpo fue velado en el Luna Park donde fue despedido por 150.000 personas.

Hoy, su hijo Natalio Oscar,  “Ringuito”, se sienta en la mesa de “Patio Funes”, su bar de vinos, ubicado en su amado barrio de Parque de los Patricios para hablar sin vendas sobre el campeón.

-Si tuvieras que definir a tu papá en tres palabras ¿Cuáles serían?
-Para definirlo elegiría «familiar, amigo y guapo”.

-Si bien eras muy chico (tenía 7 años) cuando sucedió la muerte de tu padre, ¿cómo fue el proceso de entender el trasfondo de lo que sucedió y qué análisis sacaste al respecto?

-Análisis, bueno, me los hice toda la vida. Uno se hace análisis; más cuando a uno se le va un ser querido y de la manera en la que se fue. Pero bueno, yo a veces lo pongo como que fue responsabilidad de él, de tomar ciertas decisiones. Viste cuando te dicen uno es “culpable”. No, uno es responsable de lo que le pasa. No es culpable. Sino, estamos siempre hablando de la culpa de esto, de aquello. Yo no soy culpable. Yo tengo mi responsabilidad y tengo que hacer esto. Él podría haber hecho otra cosa.

-¿Cuándo decís que podría haber hecho otra cosa a qué te referís puntualmente?
-Y, él se podría haber vuelto a Argentina. Podría haber intentado no enfrentar a la mafia en Estados Unidos. Capaz iba en contra de sus principios. Y a veces uno no va en contra de sus principios y piensa: “bueno voy a ir de todas maneras”, sin pensar el trasfondo de lo que puede llegar a suceder. A veces la guapeza te lleva a que vos dejes a tu familia sola.

-¿Alguna anécdota que recuerdes?

-Cuando íbamos a la cancha. La gente se amontonaba para sacarse una foto, para hablar con él, para saludarlo, para decirle: “acá está el campeón”. Él siempre atendía a todo el mundo; era simpático. Capaz que estaba en una mesa y te veía pasar y te decía: “vení sentate a comer”. Una vez me contó una anécdota un tipo que ahora tiene mucho dinero, que en ese momento estaba haciendo la colimba, en el año 65’, cuando mi papá pelea con peralta. Me dijo: “nosotros estábamos en la Colimba y éramos cuatro que salíamos de la guardia; y pasó tu viejo, se bajó, nos vio que teníamos hambre y nos compró un sándwich de milanesa a cada uno. Nosotros que no veníamos de comer hacía casi una semana y teníamos un hambre bárbara. Yo eso no me lo olvido de eso nunca más en mi vida”. Ahora es un tipo que tiene un poder económico bárbaro, de la televisión y dice que no se lo olvida más. Y aparte les dejó cuatro entradas para que lo vayan a ver a una pelea.

-¿Tenés algo de él que sea lo más apreciado para vos?

-Tengo un reloj de mi padre y dos pares de guantes que no están a la venta y, por más que me den lo que me den, quedan en casa.

Por  Lucila Tarantini

Tyson Fury: el rey de una trilogía de película

Las peleas históricas y consagratorias del boxeo se escriben con dos componentes: resistencia y efectividad. A Tyson Fury le sobraron ambas. El combate frente a Deontay Wilder fue afín al estilo del famoso «dar y recibir», donde prevaleció el «Rey de los Gitanos» a causa de su voracidad al momento de impactar y su estabilidad para mantenerse en mejor forma que el estadounidense. 

El enfrentamiento entre ambos era el cierre a una magnífica trilogía que inició en 2018 con un empate, continúo en febrero del año pasado con victoria del nacido en Manchester y culminó el día sábado con Fury revalidando su supremacía y alargando su récord. La última pelea de ambos había sido un escenario idéntico, el 22 de febrero de 2020 con Fury imponiéndose por nocaut en la séptima vuelta.

Fury llegaba con el récord invicto de 30 victorias (21 KO) y 1 empate, por el lado de Deontay Wilder decía presente con 42 victorias (41 KO), 1 empate y 1 derrota. 

Fury conectando un directo al rostro de Wilder en la segunda pelea disputada del año pasado. (FOTO: Marca)

La contienda se dio en un ambiente tenso y parejo, los dos púgiles se daban cuenta del papel que debían desarrollar en el ring. Entre el público se podía divisar la presencia de dos consagrados ex-basquetbolistas como Shaquille O’Neal y Magic Johnson que no querían perderse de esta batalla tan prometedora. Fury justificando su favoritismo y Wilder buscando desestabilizar al inglés y emparejar el historial entre ellos.

En los primeros rounds se mantuvo una paridad bastante cerrada mostrando a los boxeadores muy medidos en sus golpes. Sin embargo esa equivalencia se perdió cuando en el tercer asalto Wilder tocaría la lona por primera vez en la noche. 

El primer encuentro entre ellos se desarrolló en 2018 y culminó en un empate polémico. (FOTO: Izquierdazo)

Nuevamente en el ruedo, ya en el cuarto asalto, Wilder tiró de la soga y derrumbó a Fury en dos oportunidades cambiando la baraja del combate. El entarimado comenzaría a convertirse en una zona de guerra con impactos y sangre perdida desde los dos bandos.

La pauta se marcaría a partir del quinto round cuando el oriundo de Alabama empezó a sentir tempranamente el cansancio y se encontraba aturdido después de varios cross.Fue ahí cuando Fury vio la oportunidad de someter a su rival y así lo hizo hasta que llegó el tiro de gracia que cerraría la velada. 

 

La pelea fue muy difícil, incluso para el referí estadounidense Russell Mora (quien anteriormente había estado presente en el duelo entre Manny Pacquiao y Yordenis Ugás) quien tuvo que intervenir en reiteradas ocasiones para romper el clinch, el único medio por el que ambos contendientes podían tomar una bocanada de aire para seguir con las acciones.  

Llegando a la recta final, Wilder fue derribado por segunda vez en el combate en el décimo asalto. A esa altura, que continúe de pie y haya llegado hasta esas instancias era un premio para el estadounidense pese al resultado final.

La siguiente vuelta sirvió únicamente para contemplar el espíritu de Deontay Wilder entregar sus últimas embestidas ante la agresividad y el fervor que echaba Fury dentro del cuadrilátero. 

El momento de la noche que parecía nunca llegar ocurrió cuando Wilder esquiva con los ojos achinados un cruzado de izquierda del inglés pero no alcanza a defenderse del misil derecho de Fury que dejaba a Wilder durmiendo en la lona y al «Rey de los Gitanos» tocando el cielo en el T-Mobile de Las Vegas. El tan esperado nocaut se hacía presente al igual que el año anterior. La trilogía y el combate habían finalizado. 

La imagen de la noche, después de dos caídas la tercera fue la vencida para Wilder que no pudo continuar (FOTO: MMA Fighting)

El escenario en Nevada se iba desmontando, mientras Jimmy Lennon Jr engrandecía la victoria de Tyson Fury, Wilder se retiraba sin vociferar sensaciones tras el combate con la prioridad de ser atendido por los médicos tras las secuelas recibidas arriba del ring.

Fury cantaba y deliraba con el público, Wilder masticaba bronca al pensar que sus únicas dos derrotas y nocauts se los había propinado el mismo contrincante. Ni en «Búsqueda Implacable» se verá una trilogía tan repleta de acción, ni en «El Padrino» se volverá a ver una trilogía con tanta sangre derramada y ni en los mejores sueños, el mundo del boxeo albergará una nueva trilogía como la que brindaron Tyson Fury y Deontay Wilder.

Por Luciano Dos Santos