Leo Mattioli: “El León Santafesino” que conquistó el país y podría llegar a Netflix

A una década de su fallecimiento, aún hoy se lo recuerda como un ídolo popular de la cumbia romántica. Su carrera, el legado que dejó y la posibilidad de una biopic sobre su vida.

Leo Mattioli con su guitarra. Cantante y compositor de cumbia romántica.

7 de agosto de 2011, Hotel Gala en Necochea. La noticia se hace eco en todo el país un domingo al mediodía. Encontraron sin vida a Leo Mattioli, santafesino, de unos jóvenes 38 años. La noche anterior había brindado recitales en el teatro Roxy del complejo Radio City, de Mar del Plata, en un local de Orense y en el Club Rivadavia de Necochea.

¿Quién fue este artista que, una década después, nadie pudo reemplazar en su género?

Leonardo Guillermo Mattioli nació en Santa Fe el 13 de agosto de 1972 y se crió en Santo Tomé, más precisamente en el Barrio Centenario, un barrio de viviendas cercano al estadio de Colón de Santa Fe. De chiquito ya tenía claro que su pasión era el canto, y se subía a un árbol que estaba en la vereda de su casa para cantarle a los vecinos. A los 15 años lo echaron del colegio y no quiso volver porque prefería trabajar. Se fue a vivir con dos amigas más grandes porque su mamá lo echó de la casa.

Marina Rosas, su mujer, decía que “Leo” era “el más lindo del barrio”. Él con 18 años, ella 14. Se pusieron de novios y enseguida tuvieron a Nicolás, su hijo mayor. En total, tuvieron 6 hijos. Marina acompañó al cantante toda su carrera y fue su representante, una compañera y el sostén que necesita todo artista.

 Trinidad

La vida profesional de “Leo” comienza a los 20 años, cuando se hizo amigo de los integrantes del conocido grupo santafecino “Trinidad”. Cuando se enteraron que cantaba, le hicieron una prueba y quedó. Lo que no imaginaban, era el éxito rápido que iba a alcanzar el grupo. Entre 1994 y 1999, lanzaron siete discos y vivieron sus años de gloria. Mattioli, con su pelo largo y enrulado, su carisma y presencia en el escenario, se convertía de a poco en una estrella de la música tropical.

El 15 de enero de 2000, en pleno auge de “Trinidad”, realizaron una gira por el norte de Santa Fe. Parecía una noche más de presentaciones, pero iba a marcar la vida del grupo y de Leo Mattioli. Tras un terrible accidente automovilístico, fallecieron dos compañeros del grupo, el tecladista Sergio Reyes y el acordeonista Darío Bevegni. “Leo” quedó en grave estado, lo operaron y recién pudo recuperarse a los 3 meses, pero esa tragedia marcó su vida para siempre…

Solista

Tras su recuperación, decidió que era el momento de darle un giro a su carrera y se lanzó como solista. Sacó su primer disco “Un homenaje al cielo” (2000), dedicado a sus dos amigos de “Trinidad” y fue un éxito imparable. Leo Mattioli se perfilaba como un cantante de cumbia romántica con un estilo melódico, un subgénero distinto de la música tropical que en ese momento vivía la explosión de la “cumbia villera”.

Al año siguiente, el santafesino seguiría componiendo y lanzó su segundo disco solista, “Ese soy yo” (2001), y hace exactamente dos décadas, a fines del 2001, salió “En directo, piel con piel” que fue el álbum con el que conquistó definitivamente al público de Buenos Aires, haciendo dos presentaciones el 13 y 14 de diciembre en el Teatro Gran Rex. “Tramposa y mentirosa”, “Con él no soportás”, eran algunas de sus canciones que hacían vibrar al público y son clásicos en la actualidad. Un locutor invitado en uno de sus shows, lo bautizó como “El León Santafesino”, apodo con el que se lo recuerda hasta hoy.

Todo el éxito que lo acompañaba en su carrera como cantante, no iba de la mano con su salud: el accidente dejó grandes secuelas en su físico, como dolores en la columna vertebral y en sus piernas, que lo hicieron adicto a la morfina para calmar sus dolores y, además, era adicto el cigarrillo, lo que le generó un daño en sus pulmones.

Como consecuencia de esto, comenzaron las operaciones e internaciones, donde la muerte le pasaba cerca y él mismo lo expresaba en sus letras. Mientras sufría por su salud, seguía sacando discos. En diciembre de 2003 estuvo delicado, se recuperó y en el verano de 2004 volvió a hacer shows, presentando su nuevo álbum “Sin Palabras”.

Tiempo después, fue internado de urgencia en Santiago del Estero, pero la más grave fue en 2009 en Santa Fe, cuando parecía que no sobreviviría. “El León Santafesino” superó otro obstáculo más y él mismo dijo en una entrevista que “si soy gato como me dicen, me deben quedar sólo dos o tres vidas».

Unas semanas después se presentó en el Teatro Colonial, pero no pudo terminar el show. Al año siguiente, presentó un nuevo disco “Ayer, hoy y siempre romántico” (2010), que sería el último, con mensajes que parecían anunciar el final. Colmó nuevamente el Teatro Gran Rex, a esa altura ya tenía que utilizar oxígeno para poder terminar los recitales, sin embargo, nunca pudo dejar el cigarrillo.

El 7 de agosto de 2011, luego de sus shows en Mar del Plata, su salud no resistió más y no volvió a despertarse. Tres de sus hijos integraban la banda de “Leo” y estaban allí en ese momento. Seis días después iba a cumplir 39 años y tenía programado celebrarlo en el Gran Rex, el teatro donde grabó un recordado disco en vivo en 2008 y dio grandes recitales durante su carrera. Actualmente, continuaron con su legado y su hijo mayor, Nico Mattioli, es el líder de la banda que tenía su padre.

Biopic

El propio Nicolás contó en AM 1020 que están en tratativas con Netflix para hacer una biopic en formato de serie de su padre y que le gustaría que Rodrigo de la Serna, reconocido actor argentino, lo represente. Las negociaciones están avanzadas y Nicolás afirmó que “nos gustaría que se haga bien, lleva tiempo y trabajo. Hay cosas que nunca se contaron”.

Rodrigo de la Serna es el indicado por la familia Mattioli para interpretar a Leo en la serie.

El pelo largo y enrulado de sus inicios, el anillo que decía “LEO” que ocupaba casi toda su mano, sus cadenas de oro, el carisma y el talento para cantarle al amor es lo que nos recuerda a Leo Mattioli, un artista popular que logró ser aclamado por el país. Creador y dueño de un estilo, logró convertir las canciones románticas de los ´70 y ´80 al género de la cumbia romántica. Impulsó a cantantes como “Dalila” y “Karina, la Princesita” en sus inicios, y a muchos más que hoy siguen su estilo en la música tropical.

“Cómo hago para explicarles, que quizás no vuelva de este viaje”, cantaba Leo Mattioli diez años antes. El destino estaba escrito. Se fue joven, pero sacó 23 discos, 7 con Trinidad y 16 como solista. Una década después, todavía nadie pudo reemplazar a “el último romántico” de la cumbia. Sus canciones siguen sonando en todos lados. Murió el cantante, nació el mito.

Lucas Rocco