En un año atípico, llegó el guiño postergado a Latinoamérica

Algunos torneos nuevos en el continente y otros tradicionales que se reflotan, además de nombres latinos que pisan fuerte en los circuitos, son indicios de un cambio positivo..

La temporada 2021 deja señales que esperanzan al históricamente relegado tenis latinoamericano.

Desde hace años, Europa, Norteamérica y, especialmente en el último tiempo, Asia se pasan entre sí la pelota de la localía de la gran mayoría de los torneos ATP y WTA. Como consecuencia, el camino de los jugadores que no son de esas regiones se hace muy cuesta arriba, tanto a nivel económico, como física y mentalmente.

Viajar más implica costear más pasajes y alojamientos, y estar más meses lejos de casa; llegar más cansado afecta el rendimiento y, así, se reducen las chances de ganar partidos, avanzar y embolsar más dinero. Es un círculo viciado por desventajas para los eternos visitantes de los circuitos, a las que habría que sumarles la falta de representación en materia dirigencial.

“Los años en el circuito me han enseñado que no importa lo que hagamos: el europeo o el estadounidense tendrá mayor poder de decisión”, dijo en 2019 Guido Pella cuando, en una elección envuelta de polémica, otra vez el candidato anglosajón, Weller Evans, le ganó al hispanohablante, Nicolás Lapentti, el puesto de representante de tenistas de América en la Junta Directiva de la Asociación.

Pese a que esta tendencia se mantenga, este fin de año no quedará como uno más en la historia tenística de estas latitudes. Quizás por los cambios que trajo la situación atípica que aún se vive por la pandemia del coronavirus; tal vez, por el trabajo de jugadores latinos que luchan incansablemente por revertir esa desventaja. Sea por lo que sea, América Latina se está abriendo paso lentamente y hay varias conquistas que lo demuestran.

Decir que hay que esperar 50 años para que una competencia pise Latinoamérica parece impactante y, sin embargo, es la realidad de las WTA Finals. De hecho, Shenzhen tendría que haber sido sede hasta 2030. Pero, como los problemas pueden ser oportunidades, debido a las restricciones sanitarias vigentes en China la competencia debió viajar 13 mil kilómetros y desembarcó en México.

A esta cita de las ocho mejores del año en Guadalajara hay que agregarle otros dos torneos que sin duda serán importantes para el futuro del tenis en la región: el WTA 125K Argentina Open, que volvió después a jugarse después de 34 años, y el Montevideo Open (de la misma categoría), que se creó este 2021. Todos estos certámenes son de gran ayuda, especialmente para las jóvenes promesas locales.

Solana Sierra, wild card en este regreso del circuito a Buenos Aires, es un ejemplo de ese impacto. La argentina de tan solo 17 años pudo ganar su partido de primera fase ante su compatriota Sol Faga y así consiguió su primer triunfo WTA, sumó 15 puntos y ascendió del puesto 1019° al 815° del ranking.

Como había analizado Nadia Podoroska en la previa del Argentina Open, que solo ella aparezca dentro del top 100 “muestra un poco la falta de oportunidades que hay hoy en día en la región”, dijo al diario Olé.

De hecho, la propia “Rusa” decidió dejar el país e irse a vivir a España en 2018, para estar más cerca del epicentro de la actividad tenística.

En la rama masculina, las Next Generation ATP Finals pueden tomarse como muestra de la brecha existente entre jugadores de diversas nacionalidades, y del reciente cambio esperanzador. Los argentinos Juan Manuel Cerundolo y Sebástián Báez, presentes en la edición 2021, son los primeros latinoamericanos en clasificar desde que se empezó a jugar el campeonato, en 2017.

A pesar de que lógicamente no hay que perder de vista que en este torneo participan quienes tuvieron mejor rendimiento en el año, no es un dato menor que Báez haya logrado entrar sin haber recibido una sola wild card en todo el año. Cerundolo, por su parte, recibió una (para el ATP de Santiago), al igual que el estadounidense Sebastian Korda. Del resto, Hugo Gaston, Lorenzo Musetti y Brandon Nakashima recibieron cuatro, Carlos Alcaraz seis, y Holger Rune nueve (incluida la polémica en el Argentina Open, donde se prefirió invitar a un representado por la empresa dueña del torneo por sobre a otro tenista local).

¿Son estos hechos señales de una necesaria y demandada transformación? Al menos estos últimos meses de 2021 el público latinoamericano disfruta y se ilusiona con que todo esto aporte a una mayor difusión del deporte.

 

Natalia Schaller – 2°A T.M.