Un estudio revela los principales factores de mortalidad por COVID-19 en Argentina

Fue realizado entre más de 800 pacientes internados en 19 hospitales

La investigación ECCOVID es un estudio de cohorte observacional prospectivo multicéntrico en curso realizado en 19 hospitales de la Argentina. «El objetivo del estudio es evaluar las características clínicas epidemiológicas de los pacientes ingresados con COVID-19 en el país. El estudio fue diseñado por el SADI (Subcomité de Investigación de la Sociedad Argentina de Enfermedades Infecciosas)».

“El resultado principal de este análisis fue la mortalidad a los 30 días desde el ingreso inicial. El resultado secundario fue el ingreso en la unidad de cuidados intensivos (UCI)”, describieron los investigadores entre las conclusiones del trabajo, publicadas en la revista Plos One.

Se analizaron un total de 809 pacientes. La mediana de edad fue de 53 años, el 56% eran varones y el 71% presentaba al menos una comorbilidad. Las comorbilidades más frecuentes fueron hipertensión (32%), obesidad (23%) y diabetes (17%). La gravedad de la enfermedad al ingreso se clasificó en leve 25%, moderada 51%, grave 17% y crítica 7%.

La mediana de tiempo desde el inicio de los síntomas hasta la hospitalización fue de cinco días, aproximadamente una quinta parte de los pacientes (21%) no presentaba síntomas de infección del tracto respiratorio superior o inferior.

El país acumula un total de más de 5 millones de contagios desde el comienzo de la pandemia, mientras que los fallecimientos son más de 115.000.

La hipertensión arterial, obesidad y diabetes son parte de las conocidas Enfermedades No Transmisibles (ENT). Y todas tienen un común denominador: pueden ser promovidas por el desarrollo de algunos factores de riesgo modificables como una mala alimentación, sedentarismo, estrés, consumo excesivo de alcohol y de tabaco. Según los especialistas, todas estas afecciones han recrudecido durante la pandemia por falta de controles médicos y la interrupción de los tratamientos por miedo al contagio, más el recrudecimiento de conductas poco saludables vinculadas a la alimentación y al sedentarismo.

La hipertensión arterial es una enfermedad potencialmente mortal y discapacitante que afecta a 1 de cada 3 adultos en nuestro país. Se define por la detección de promedios de la presión arterial sistólica (“máxima”) y/o diastólica (“mínima”) por encima de los límites establecidos como normales para los registros obtenidos en el consultorio.

“Para prevenir y controlar la hipertensión arterial los pilares fundamentales son reducir el consumo de sal, moderar el consumo de alcohol, aumentar el consumo de vegetales y frutas en la dieta, reducir el peso o bien mantener el peso ideal, tener una actividad física regular y no fumar”, aseguró el doctor Fernando Botto a distintos medios, cardiólogo, (MN 79189), miembro del Departamento de Investigaciones Clínicas de Estudios Clínicos Latino América (ECLA) y jefe de investigación clínica del Instituto Cardiovascular de Buenos Aires (ICBA).

Según el último Atlas realizado en 2019 por la Federación Internacional de la Diabetes, para el año 2045 el número de afectados ascenderá a 700 millones. En Argentina, la prevalencia de diabetes es del 12,7% y continúa creciendo: según la 4ta Encuesta Nacional de Factores de Riesgos realizada por la Dirección Nacional de Promoción de la Salud y Control de Enfermedades Crónicas No Transmisibles, en 15 años la diabetes aumentó en un 50%.

En el caso de la obesidad, se trata de una condición que puede afectar gravemente la salud de las personas, por las complicaciones que puede traer al cuerpo la acumulación de grasa excesiva a largo plazo.

“La obesidad en adultos es uno de los factores determinantes que explican el crecimiento de las principales causas de mortalidad y morbilidad en el mundo. Se estima que gran parte de la carga de ENT son atribuibles al exceso de peso principalmente en el caso de la diabetes, las enfermedades cardiovasculares, accidentes cerebrovasculares y diversos tipos de cánceres”, dictaminó la última Encuesta Nacional de Factores de Riesgo (ENFR).

Tomás Oliver