Muerte en Barrio 21-24: toma de predio y reclamo de vivienda digna

Tras el fallecimiento de una chica de 15 años, arrollada por un tren a menos de medio metro de las casas del barrio, unas cien familias ocupan un predio con la intención de obtener un techo decente.

Familias se instalaron con carpas, lonas y casillas en el predio.

Luján Sofía Caballero López se encontraba junto a su hermano de 2 años cruzando las vías de tren correspondiente a la línea Roca, y en el afán por salvarlo, terminó atropellada por el propio tren de cargas de la empresa Ferrosur. Este hecho fue concluyente para los vecinos que habitan el Barrio 21-24, que se encuentra a pocos metros de la cancha de Barracas Central. De allí en más, las familias comenzaron a ocupar el predio con carpas, lonas y casillas reclamando una digna vivienda para los habitantes del barrio, dejando en claro que no es la primera muerte ocurrente en este lugar.

Nahuel Arrieta es uno de los portavoces de las cien familias sin viviendas que se encuentran ocupando el terreno. La necesidad de los vecinos aumenta debido a la creciente pobreza que se hace eco de “la crisis habitacional que invade a la Ciudad», en palabras del propio Arrieta al diario Página/12. La proximidad casi ínfima con la que viven los ciudadanos del barrio a las vías de tren remarca la casi nula seguridad que existe en este lugar. A raíz de esto la toma del predio ferroviario, perteneciente a la Administración de Infraestructura Ferroviaria (ADIF), tiene su propósito para una mejor calidad de vida y con mayor seguridad para las personas que habitan allí. 

Según Arrieta y los vecinos, el predio en cuestión se encuentra abandonado hace 35 años y jamás se ha hecho algo por el mismo. Desde el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires afirmaron que, en ese lugar, se estaba por gestar una obra de agua potable acorde a lo establecido por el Instituto de Vivienda de la Ciudad (IVC) en conjunto con la empresa AySA. Por su parte los vecinos afirman que jamás se anunció una obra de esa magnitud.

Flavia Romero es la vicepresidenta de la Junta Vecinal del barrio y se acopla a los reclamos por parte de los vecinos y del mismo Nahuel Arrieta. Desde su voz trata de expresar los numerosos faltantes y la realidad precaria que sobresale en ese barrio: cloacas, luz y urbanización. Son los tres pilares que en dicho lugar no existen, o bien, “no hay voluntad desde el GCBA de buscar una solución “. 

La tensión que se vivencia dentro del predio y del barrio, de alguna manera, intenta generar esa repercusión para que los habitantes del mismo puedan vivir tranquilos. A partir de aquí, desde la voz del reclamo, buscan una mesa de negociación que pueda servir de diálogo para un bien en común. De manera pacífica se busca que representantes del IVC, de la empresa ferroviaria y de la Nación puedan abrirse a un diálogo que permita las mejoras. Otro de los propósitos por parte de los vecinos es el acceso a edificios del Plan Procrear situados del otro lado de las vías de tren. La posibilidad de acceder a dicho plan (aunque muchos se han anotado, igualmente) es baja, debido a que la mayoría no se encuentra bien económicamente o adquieren sus haberes en negro. El barrio 21-24 está caracterizado por la pobreza, golpeado aún mas en estos días, careciendo de oportunidades laborales.

Efectivos policiales contorneando el predio.

El predio se encuentra cercado por fuerzas policiales, que impiden la entrada y salida de personas y dificultan el ingreso de víveres, medicamentos, no solamente para mayores. Se encuentran niños con discapacidades, mujeres embarazadas y personas con enfermedades crónicas; hasta se obstaculizó el paso de  los medios de comunicación. Todas estas necesidades reforzaron aún más la tensión dentro del barrio, las chicas y chicos se vieron imposibilitados de poder ir a la escuela, entre otros asuntos. De todas maneras, más adelante, se permitió el ingreso de alimentos acercado por los vecinos del lugar. 

La búsqueda por una vivienda digna, de forma pacífica y sin violencia, es refutada por la propia Flavia Romero, quien apoya el reclamo e intenta por todos los medios que la protesta derive en una solución para las familias.

Sin embargo, desde la Justicia federal se emitió un comunicado hacia el Ministerio de Seguridad, para que comiencen a desalojar parsimoniosamente a los protestantes, sin violencia alguna. La postura de los vecinos es hacer uso del pacifismo y no utilizar la violencia bajo ninguna circunstancia contra la policía, tratando de llegar al diálogo que les permita solucionar este problema.

Matías Martinelli