Manny Pacquiao, el Pac-Man que pasa del ring a la política

El filipino sufre las secuelas tras su inesperada caída frente a Yordenis Ugás y analiza el retiro definitivo. ¿Irá por la presidencia?

¿Se acerca el final de una leyenda? (FOTO: Diario As)

El mundo del boxeo se vio revolucionado y todavía continúa atónito tras la victoria del boxeador cubano Yordenis Ugás ante la leyenda filipina Manny Pacquiao, quién aún no dio certezas si el pasado sábado 21 de agosto fue su última función dentro de un cuadrilátero. 

Ugás sometiendo al filipino en un combate duro e intenso. (FOTO: Diario As)

Pacquiao tenía planificada la pelea frente a Errol Spence Jr en busca del título wélter de la AMB (título que perdió en 2019 debido a su inactividad), pero debido a un desprendimiento de retina de su retador durante un examen físico, el rival cambió y fue Ugás. El filipino llevaba dos años sin combatir profesionalmente; y el cubano se lo hizo notar. 

Las consecuencias del combate no fueron agradables para el «Pac-Man». En redes sociales, su esposa Jinkee difundió un video donde se puede observar que alimenta al boxeador a causa de los golpes recibidos y también se puede percibir su dificultad hasta para abrir los ojos. 

Manny Pacquiao siendo alimentado y cuidado, tras su pelea con Ugás, por su esposa Jinkee. (FOTO: Izquierdazo)

¿Qué será del futuro?

El actual senador de Filipinas tiene 42 años y luego del combate frente a Ugás deslizó la chance de colgar los guantes. «Hice mucho por el boxeo y el boxeo hizo mucho por mí. Tengo ganas de pasar tiempo con mi familia y pensar en mi futuro. No se si volveré al ring, quiero descansar, relajarme y luego tomar una decisión. Sé que será mucho más difícil que el boxeo, pero quiero ayudar a mi gente en Filipinas». 

Sin embargo, posterior a la pelea, más calmado y analítico dejó entreabierta la oportunidad de una revancha frente a Ugás: «Sé que puedo enfrentarme a él si quiero. Solo tendré que decírselo a Al Haymon (promotor). Eso no sería un problema». Con estas declaraciones es difícil asegurar si será posible ver al filipino arriba del ring una vez más.

Del ring a la política

Pacquiao inició su travesía en la política para «limpiar a una Filipinas llenas de corrupción» que ahora vive una realidad alarmante por el mal manejo de la pandemia y el brote de casos de coronavirus de la variante Delta. Su proyecto político pudo verse afectado en cierta medida con esta derrota frente a Ugás que, además de su físico, golpeó su popularidad que tanto lucha por construir. 

El «Pac-Man» quiere cumplir su sueño de ser presidente para ayudar a sus compatriotas del país asiático. (FOTO: Diario de Navarra)

Su primer cargo fue como diputado en el ala social-demócrata en el período que abarca 2010 a 2016. Luego en 2016 se mantendría en el cargo de senador hasta e2020 dónde fue designado como presidente provisorio del PDF-Laban (Partido Democrático Filipino, de centro-izquierda). 

Su sueño de convertirse en presidente de Filipinas nació cuando fue removido del cargo como líder nacional del PDF-Laban debido a críticas internas a la gestión de su antiguo aliado y hoy principal rival Rodrigo Duterte cuestionando su accionar en la disputa del Mar Meridional con China, acusando a su par de realizar una campaña tan corrupta como la de sus predecesores. 

Algunos motivos que podrían acelerar el alejamiento de Pacquiao del ring se encuentran en su preocupante nivel que demostró en la velada frente al cubano. Se pudo vislumbrar a un boxeador sin el mismo porcentaje de golpes conectados y recibidos que ostentaba cuando apenas se puso los guantes 26 años atrás. 

Es por eso que hoy se encuentra en una delgada línea entre volver a colocarse los guantes y dar una función más buscando una redención para irse con una imagen positiva de los cuadriláteros, o vestir de saco y corbata para dar una pelea más dura: rescatar a un país atravesado por una crisis social y severamente golpeado por las secuelas de la pandemia. ¿Podrá comer una cereza más el Pac-Man o será game over de una carrera sensacional para el filipino?

 

Por Luciano Dos Santos