Filtros y efectos: tan divertidos como peligrosos

Fuente de risas y complejos, la distorsión de las imágenes está nuevamente en el centro de la polémica.

La edición colabora con los estereotipos de belleza vigentes.

A pesar de que durante las últimas semanas filtros como el que transforma los rostros en caricaturas al mejor estilo Disney Pixar fueron furor y millones de usuarios se sumaron a la divertida iniciativa, la reciente aprobación de una ley que restringe la utilización de efectos en sus imágenes reflotó la vieja polémica sobre los retoques fotográficos.

Un punto importante en este debate es distinguir “filtros” de “efectos”. El primer concepto hace referencia más específicamente a aquellos que, como indica la palabra, filtran las fotos y cambian los colores, texturas, etcétera. Por el contrario, los del segundo caso suelen modificar las proporciones del rostro o agregar algún tipo de accesorio, por ejemplo. Y dentro de este grupo se encuentran los que están siendo fuertemente cuestionados, aunque existan excepciones que puedan ser inocentes y graciosas. Unifican el tono de piel, borran manchas, respingan la nariz, achican los cachetes, agrandan los labios… todos cambios peligrosos que difunden una realidad falsa y aumentan la “presión corporal”. En este sentido, hay una pregunta que, todavía, no tiene respuesta: ¿es posible censurar unos sin eliminar todos?

Mientras que, desde Facebook (empresa dueña de Instagram) aun no han hecho demasiado al respecto, algunas naciones ya empiezan a tomar decisiones parlamentarias para intentar controlar la utilización de este tipo de manipulaciones. El pasado 1 de julio los legisladores noruegos dieron un paso adelante y promulgaron una ley que establece que aquellas marcas o figuras públicas que quieran publicar imágenes editadas en redes sociales (Instagram entre ellas, considerada la más nociva) si «reciben algún pago u otros beneficios» por ello deberán colocar un sello específico elaborado por el Ministerio de Asuntos de la Infancia y la Familia para avisar a los consumidores de ello.

Sin embargo, no fueron los pioneros en tomar este tipo de medidas. Desde 2017 en Francia se debe aclarar cuando se hace uso de Photoshop en publicaciones de moda y, en febrero de este año, en Reino Unido había tenido lugar la campaña #Filterdrop (fuera filtros). Además, ya hace tiempo que la agencia Getty Images había suprimido los retratos manipulados de su banco de imágenes.

En la balanza, ¿son más los aspectos positivos o negativos? ¿Tomarán Zuckerberg y los suyos cartas en el asunto?

 

Natalia Schaller – 2°A Turno Mañana