Giannis Antetokounmpo: de vender relojes a brillar en la NBA

La figura estelar de Milwaukee Bucks tuvo que sortear una infancia dura y con muchas necesidades, lo que le permitió forjar un carácter fuerte para llegar a lo que es hoy

Antetokounmpo brillando en los Bucks.

Se suele ver a las estrellas deportivas como algo bastante ajeno, inalcanzable. Fundamentalmente por sus contratos millonarios, las reiteradas apariciones en televisión y la fama que los rodea. Sin embargo, detrás de todo ello siempre hay una persona. En este caso, un ser humano que superó todos los obstáculos que se le presentaron para llegar a la cima y lucirse en cada partido de su equipo. Se trata nada más y nada menos que de Giannis Antetokounmpo, “la bestia griega” de la NBA.

Su nacimiento data del 6 de diciembre de 1994, en Atenas. Sus padres son nigerianos que decidieron emigrar a dicho país por cuestiones económicas. La familia se las ingeniaba como podía para vivir el día a día y así poder alimentar a sus hijos. Él tuvo varios trabajos, comenzando desde muy joven vendiendo primero relojes, luego DVDs, CDs y lentes.

Su sueño de chico era ser futbolista, pero su porte físico conspiraba con dicho anhelo. A sus 13 años, en plena adolescencia fue descubierto por un caza talentos del Filathlitikos, equipo de la tercera división griega. Dicha franquicia quedó sorprendida con la técnica y la contextura física del jugador. Allí supieron disfrutarlo y gracias a su rendimiento, fue elegido como la principal atracción del deporte griego y a su vez lo llevó a participar del All Star, incluso sin haber hecho su debut en la primera división.

A los 18 años se declaró elegible para el Draft del 2013 y Milwaukee Bucks sería a partir de entonces su nueva casa. Su progreso en la NBA fue realmente asombroso. En el año 2017 se convirtió en el jugador más mejorado de la temporada y a partir de ahí no paró de crecer. Ya en 2019 ganó el MVP, premio al mejor jugador de la liga.

Giannis es el prototipo de jugador del futuro, pero su presente es muy bueno y deslumbra a propios y extraños del básquet. El hombre que hace una década vendía relojes para sobrevivir, es hoy en día uno de los atletas más reconocidos del planeta. Además, representa un claro ejemplo de auto superación y trabajo duro, que con el tiempo tuvo su recompensa.

Actualmente, se luce en la NBA pero no pierde su fanatismo por el fútbol. Es confeso hincha del Arsenal de Inglaterra y en sus tiempos libres suele jugar al FIFA en la Play Station. En la consola, le gusta elegir al Paris Saint Germain para explotar a fondo la velocidad tanto de Neymar como de Mbappé.

En la fácil victoria frente a Miami Heat por 132-98, del lunes 24 de mayo, Giannis tuvo tiempo para divertirse. La figura de Milwaukee Bucks no sólo se lució con la pelota en las manos (hizo 31 puntos, bajó 13 rebotes y dio 6 asistencias), sino que también con la naranja en los pies.

El griego de 2m11 realizó una serie de jueguitos que impresionó a todo el público presente en el estadio. Consultado en la conferencia de prensa, Antetokounmpo se mostró como un apasionado del fútbol: «Probablemente pueda hacer como 300 jueguitos. Cuando era más joven solía jugarlo, lo amaba, mi padre también lo practicaba. Quería jugar al fútbol, no al básquet de niño. Mi referente era Zlatan Ibrahímovic, siempre quise ser como él”, exclamó.

La bestia griega es el líder de una franquicia que sueña con el anillo de campeón y en su figura recaen todas las esperanzas para poder conseguirlo.

Agustín Balparda