La mirada docente en tiempos de educación virtual

Ante las nuevas medidas de confinamiento, los educadores aseguran estar más "preparados" que el año pasado, pero reconocen la "falta de capacitación" y la dificultad de estrechar vínculos.

La semana pasada tuvieron lugar una serie de protestas tanto en Olivos como en otros puntos de la provincia para pedir por las clases presenciales. Éstas fueron impulsadas por la ONG de Padres Organizados, que convocó a una “Caravana por la Educación” de la que participaron tanto padres como alumnos para pedir por un regreso a las aulas.

A diferencia de lo que venía ocurriendo en la Ciudad de Buenos Aires, que había retomado la presencialidad, en el Gran Buenos Aires y otros puntos de la provincia se mantenían en fase dos y, por ende, con la modalidad virtual. Sin embargo, a partir del nuevo decreto presidencial anunciado el 21 de mayo, se dispuso un nuevo confinamiento de nueve días a partir del día siguiente para el AMBA y las demás zonas del país consideradas de alarma o alto riesgo epidemiológico y sanitario.

A través de este decreto, el gobierno ratificó una vez más que las clases seguirán con la modalidad virtual. Es por eso que Pirámide Invertida se contactó con Graciela, una maestra que enseña hace más de treinta años y que se tuvo que adaptar a esta nueva modalidad.

-¿Qué opinión tiene sobre la modalidad virtual que tuvieron que empezar a incorporar?

-En principio creo que fue difícil para todos, ya que nunca en mi experiencia tuvimos que trabajar con este recurso. Nunca nos prepararon ni capacitaron para trabajar con virtualidad, pero tuvimos  una vez más ponernos a la altura de las circunstancias. Empezamos a rastrear familias, contener adultos y menores, hacer lo imposible para no perder vínculos, luchar con los problemas de  conectividad, dispositivos explotados de mensajes, fotos y videos. Llamadas y mensajes en cualquier horario y día, reuniones con directivos y compañeros que sabían un poco más y nos tiraban una soga para salir a flote…La virtualidad nos abrió una puerta cuando todas las otras se cerraron.

-¿Están más preparados y «cómodos», dentro de lo atípico que es, a comparación del año pasado?

-Más preparada me siento. Se logró confiar más en el recurso y las posibilidades que ofrece esta nueva manera de trabajar”. Por otra parte, remarcó que estos métodos implican más tiempo para que las explicaciones causen el efecto que se busca a comparación de en las aulas donde se utiliza el pizarrón con los alumnos ahí.