Deserción escolar: más del 27% de alumnos de escuelas primarias en barrios populares dejó de cursar en 2020

Casi 3 de cada 10 chicos en zonas vulnerables renunciaron a sus estudios el año pasado por la falta de presencialidad. Menos de la mitad de ellos disponiendo de una adecuada conectividad.

El 27,3% de los alumnos de nivel primario abandonó la escolaridad en algún momento del 2020. Foto: Diario La Voz.

El 27,3% de los alumnos de nivel primario abandonó la escolaridad en algún momento de 2020, según datos del primer informe de la serie «La interrupción de clases presenciales en los barrios populares», realizado por el Observatorio de Argentinos por la Educación.

El estudio, con autoría de Sandra Ziegler —integrante de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso)—, Víctor Volman y Federico Braga, señala que del porcentaje previamente mencionado, un 9,1% afirmó no tener intenciones de volver a tener clases en el presente ciclo lectivo.

La modalidad virtual afectó especialmente a los estudiantes de barrios populares. Foto: Télam.

El relevamiento se basó en cómo el contexto pandémico influyó en el aprendizaje infantil dentro de los sectores menos favorecidos de la población. Los encuestados fueron 78 familias residentes en 71 barrios a lo largo de toda la Argentina identificadas en el Registro Nacional de Barrios Populares (Renabap). Los datos ofrecen una aproximación para entender la coyuntura actual de estos grupos.

Uno de los aspectos más preocupantes es el contacto entre los chicos y las escuelas: el 35,5% mantuvo una vía de comunicación diaria con los docentes. En menor medida, un 25% lo hizo entre 1 y 2 veces por semana; 22,4% entre 3 y 4 veces; 9,2% cada 15 días y el 7,9% restante confesó jamás haber dialogado con sus colegios.

Estos números se vieron traducidos en una disminución del tiempo dedicado a las actividades escolares de los estudiantes: solo el 10,3% destinó más de 6 horas de su itinerario para las tareas. No obstante, el 42,3% declaró no llegar a las 3 horas diarias.

La educación no construyó un vínculo con los más vulnerables. La conjunción de crisis y discontinuidad produce el abandono”, afirmó Guillermina Tiramonti, investigadora de Flacso. Esta profesional encabezó otra encuesta, denominada «Conectividad y dispositivos: actividades escolares de los alumnos de barrios populares durante la interrupción de clases presenciales», en la cual se argumenta con estadísticas la influencia de la falta de artefactos electrónicos en la continuidad pedagógica. Para llevar a cabo esta investigación, se consultaron 78 grupos familiares, al igual que en el trabajo de Ziegler.

En un contexto donde la pandemia por coronavirus ha puesto en jaque la presencialidad educativa, un adecuado servicio de internet es crucial para el aprendizaje. Sin embargo, solo el 39% de los participantes consideró tener una adecuada conexión en línea. Por el otro lado, el 31,2% expresó tener problemas intermitentes con la conectividad; el 18,2% respondió que era “muy complicado” unirse a las clases, mientras que el 11,6% afirmó no contar con ninguna compañía que le provea esta posibilidad.

La indagación detalla que esta situación contribuyó incrementar los índices de abandono escolar, y se enfatizó especialmente en la diferencia entre las escuelas del Estado y aquellas del sector privado con mayores recursos. Mientras que en los estudiantes de colegios públicos la cifra alcanza al 9,6%, en los chicos de institutos privados se reduce al 4,9%.

Ambos textos presentaron a la comunidad datos que “evidencian la necesidad de atender prioritariamente y procurar la presencialidad en sectores desfavorecidos”, en un contexto político reciente en el que la Corte Suprema de Justicia falló a favor de las clases presenciales en la Ciudad de Buenos Aires pese a las críticas del Gobierno nacional.